ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

lunes, 15 de marzo de 2021

PINCELADAS PUNZANTES

 



Retrato de Francisco de Goya, realizado por Vicente López, pintor del neoclasicismo. 1826.









PINCELADAS PUNZANTES

 

    El artista provoca las ideas, las ensalza desde su  interior, intenta darles forma, línea, dibujo, color, textura, armonía, toda la esencia y esplendor posible, consciente de la necesidad racional, intuitiva y de perseverancia, que ha de tener. Al contar todos los azares en que se van sucediendo la supuesta ficción en la que se ha metido, expone su fondo personal como desahogo plausible. Para ello intenta no celar demasiado aquello directamente relacionado con deseos y ansiedades primordiales, trabajando con la idea de llenar el contenido con conceptos y juicios múltiples por muy heterodoxos que le parezcan. Y ha de hacerlo activando resortes -que quizás pensaba no poseer-, dándoles el impulso  necesario que le permita dejar, con entera libertad, señal de la capacidad creativa que posee. Ha de entrar a fondo, para urdir el tema, para ver si contiene acontecimientos o elementos contrapuestos lo suficientemente apasionados como para no aburrir. ¿Cómo? A través de pinceladas punzantes que haga entrar, al que lo reciba, en la aventura por su centro intercalando asuntos ambientales adecuados que la representen y defiendan aunque sea a través de novelar o desfigurar la propia visión de la vida. Hay que intentar formar un espacio  creíble, de forma que el creador se sienta intermediador, con conocimientos de causa suficientes como para alterar una obra cuando sea conveniente estar en contacto con la realidad.

 

    Stanislavski, actor, director escénico, gran pedagogo teatral en el campo del control de las emociones y de la inspiración artística, nos dice que hay que manejar la palanca que nos permita trasladar la realidad al único universo en el que se puede realizar la creación. Para encontrar el verdadero camino habrá que equivocarse, manteniendo una finalidad comunicativa que ayude a corregir errores. Esto se logra deambulando por rutas inseguras intentando entrar en situación, hasta llegar a la que mejor se adapte a los propios intereses, propiciando reglas aunque haya que transformarlas constantemente. Para hallar camino debemos formularnos preguntas y contestarlas de la mejor manera, asegurando lo hecho con certezas que resulten plausibles. A menudo hay que hacer retrocesos, experimentar desánimos y caídas, para ver señales que alumbren senderos donde lo realizado sea camino creíble y vivo.  Comprender todo esto, es sentir que se está ante una ardua labor; es también entristecerse si creemos que  no se llega a conseguir el objetivo. No hay mayor angustia para un creador, que vivir con la sensación de insuficiencia, de sentir el recorrido del tiempo caminando inevitablemente hacia la nada.   

 

Barcelona.-febrero.-2011.

©Teo Revilla Bravo.






jueves, 11 de marzo de 2021

DE LA SOMBRA A LA LUZ

 



"Retrato de un anciano en rojo" Rembrandt Harmensz van Rijn






DE LA SOMBRA A LA LUZ

 

De la sombra a la luz, pescadores de perlas,  
notoriedad que junto a ti vivo dentro 
de un halo de realidad, propietarios ambos 
de un paisaje cotidiano que con amor día a día, 
apasionados, recorremos y contemplamos. 

No cabe aguardar a que trenes subrepticios 
de la inercia partan mañana de la estación 
del anhelo y nos lancen de la aventura de hoy 
a las sombras abismales de un martirizador mañana. 

Hagamos camino con rumbo cierto en plenitud 
de afecto, integrados en un mundo ordenado 
y limpio en gira turística constante por la vía 
emocional, hallando lugares donde descubrir 
lo mejor de nosotros mismos.
 
Que la alegría inunde nuestra casa y sea 
el engranaje que apriete y mueva la función
del computador de los versos que reflejan 
las maravillosas proyecciones de almas 
y cuerpos, cándido milagro que recuerde 
que no hay eternidad —virtud, sapiencia, 
sosiego— dentro del caleidoscopio colorista 
de los sortilegios e imaginativos sueños.

Un aire poblado de palomas en invitación 
a la vida cubre un instante el aterciopelado cielo.



Océanos de luna”

(Cuaderno  VIII. (1984-1987) 

©Teo Revilla Bravo









miércoles, 10 de marzo de 2021

OTRA REALIDAD

 


Autorretrato de Francis Bacon (1969) 







OTRA  REALIDAD

                                                                                                                 Todo poema es un epitafio.

                                                                                                                                           T.S. Eliot


    Cuando se llega al extremo, al límite tempestuoso e inclemente en que se deshilacha aquello que somos y lo que hemos pretendido o creído ser, todo se rompe, se convierte en polvo, inevitablemente desaparece. Se crea la necesidad de huir de la noche extinta que anula la capacidad de escribir ante el gran salto al vacío en que se sitúa el momento, reverso de grises efemérides que no dan tregua. No hay más remedio que dejar que el mal sueño invada la mente. En noches como ésta, no me contengo, no reparo en lamentos ni risas; en noches como ésta echo versos a bocajarro que salen a borbotones -tinta de sangre- en busca de su lugar en la sepultura que cubre la nada absoluta, única propiedad, tuya, mía, de todos, de nadie,  que nos posee. Soledad, nulidad y sombra. Burbujas, esferas huecas advenidas de lo más hondo de la soledad hasta alcanzar la altura donde en explosión se disparan y anulan.

    Aún así, optamos a la eternidad, a sobrevivirnos incrédulos de la nadería que nos rodea. La vida se esfuma inevitablemente a través de la escalofriante herida que dejan a su paso ilusión, belleza y amor.

    Rozar la felicidad en una obra de arte, es recibir un solitario verso encendido en los ojos; es un suspiro, un sueño tuyo, mío, colmado de lágrimas que no apagan la sed anhelada de existencia y claridad.  

    Es todo tan extraño y advenedizo, amor, que lo irreal habita en cada rostro que  contemplamos, en cada sonrisa o lamento que de él recogemos. Esta noche te muestras ante mí con cierta timidez. Es como si no te reconociera del todo ante el espejo que nos proyecta y la extrañeza habitara nuestra casa poblando tu adolorido rostro de extrañas fantasías. Digo tu nombre, y me hormiguea el interior con cierta picazón y escalofríos. Cuando me acerco a tus labios y busco en ellos el significado pasional de los sonidos que abrigan un día más el deseo, al  fin te hallo, me hallo, nos hallamos, en eternal momento compartido.

    Se hace tarde. Esto que escribo es una vesania, un dislate. la noche, con su opacidad y negrura nos acerca acelerada abriéndose a los silencios que sostienen el sueño desvanecido de sentir la piel, el tacto, los besos e instintos básicos ahora extintos. Ese cielo negro que cubre la larga noche, hecho a nuestra medida, se apodera del entorno asomado a las inabarcables distancias desde donde las constelaciones parecen abducirnos en cuerpo y alma. Quizás ya lo hicieron y estemos soñando otra realidad...



Barcelona, marzo del 2021.

©Teo Revilla Bravo.








lunes, 8 de marzo de 2021

EL SÍMBOLO EN POESÍA

 


La imagen de Lucifer ha sido representada simbólicamente en muchas pinturas y grabaciones, tradición que arranca en los comienzos de la edad Media  






EL SÍMBOLO EN POESÍA

 

El símbolo en poesía es uno de los recursos estilísticos más usado por los poetas, ya que sirve de apoyo y base contextual a la ilusión o al mito como ideal abstracción. Bien empleado suele ser una táctica de madurez en la expresión de las vivencias profundas que limitan el campo de acción de todo escritor; lo es, por las complejidades que despierta, por las alusiones más o menos misteriosas que refleja, por realidades difíciles de aprehender. Sentimientos de gozo, admiración, dolor, amor, libertad, belleza, tienen en el él al mejor aliado. Suele aparecer con inmediatez cuando la madurez creadora del poeta profundiza en la concepción del mundo en un intento por hallar -dentro de sus precisiones- el molde seguro en el que  verter lo que  desea contar. 

El símbolo, en poesía, es una figura retórica similar a la metáfora y a la alegoría. Consiste básicamente en la sustitución de una palabra por otra de más enjundia, pasando de una interpretación literal a otra figurada, de tal modo que represente una nueva proposición. Inexplicable, pues al penetrar en el universo de las emociones, escapa al terreno de las palabras.  En nuestra poesía se hace notar su presencia en el siglo XIX por influencia de los grandes simbolistas franceses. Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Federico García Lorca, Miguel Hernández, son considerados  grandes simbolistas.

El símbolo poético hay que entenderlo como una destilación del conocimiento intuitivo del escritor al querer mostrar la unión de las distintas partes que componen un poema, yendo de una interpretación literal a otra alegórica donde queden ambas enlazadas. Es esa unión a la que llamamos símbolo algo que subsiste por sí mismo, al crearse un misterio en torno que le da originalidad al dejar el escrito de representar lo inmediato concreto para trasladarnos a lo poético, algo que es de difícil explicación y de compleja definición, quedando a la libre intuición del lector para que éste explore las ideas subyacentes más allá del alcance de la razón. El símbolo tiene un aspecto inconsciente, nunca definido con precisión, pues mora más allá del alcance de la razón, algo que ya aseguraba Carl G. Jung en alguno trabajos de psicología.

Como una parte del símbolo puede inscribirse en el terreno de las palabras, dándolas riqueza y realce, los poetas tienen un campo muy propicio para expresar lo  inefable enriqueciendo su obra, ya que los signos simbólicos se relacionan tangencialmente con el elemento fundamental que hace golpear los versos en la mente como reflejos de una evolución emocional constante.

Hay símbolos que se repiten frecuentemente en la poesía: el sol, la luna, el mar, el bosque, el río, la rosa como fugacidad de la vida, el espejo donde contempla su alma el poeta, el laberinto donde se pierde y no se encuentra, el fuego pasional, la luz que esclarece, la oscuridad que ofusca, la soledad que golpea el ánimo.…

 

 Barcelona.-26 de febrero de 2014.

©Teo Revilla Bravo.

jueves, 4 de marzo de 2021

ESPEJO

 



 
                "El espejo, psiqué" de la pintora francesa Berthe Morisot,
 pieza clave  del movimiento impresionista. 







ESPEJO


En el espejo, los reflejos de tu cuerpo al moverse
rebasan la magnificencia de lo mucho que de ti
estimo. Hoy te veo renovada, iluminada por el idioma
que forman las variaciones que va recogiendo tu empeño
en los desnudos desplazamientos que forman la danza.

El momento, ilusión de vivir el presente,
tiene nombre propio inexorablemente unido a la plenitud
de nuestra vida en común. Es como si de pronto,
al mirarte seducido, me vaciara por completo
quedándome sin días ni estaciones, en tránsito hacia
la intensidad que recoge —libertad de cuerpo y alma—
la rica coreografía formada con la gloria de tu alborozo.

Porque esta tarde, en intuición de lo eterno divino,
tus ojos son luz que iluminan el escenario,
espontáneo huésped de los bosques frondosos
que habitas, mientras te observo —capricho visual,
sueño de los sueños— proyectada como idea abstracta
en el virtuoso espejo de un amor recién revelado.


Océanos de luna”
(Cuaderno VIII. (1984-1987)
©Teo Revilla Bravo.







martes, 2 de marzo de 2021

¿QUÉ SENTIDO DARLE AL HECHO DE ESCRIBIR?

 


Retrato de Émile Zola, (pintura de Edouard Manet. 1868) 






¿QUÉ SENTIDO DARLE AL HECHO DE ESCRIBIR?

 

 

          Uno lleva años -desde bien joven- intentando expresar aquello que deviene necesario, escribiendo como apremiante desahogo psíquico. Bien en diarios de contar la vida, bien en relatos, notas, poesía o narrativa. Al caer en la cuenta de este intenso despliegue de letras a lo largo de la vida, me pregunto porqué lo hago, de dónde llega la necesidad, qué sentido real tiene si no es que trascienda de algún modo a otros.

          El escritor ha  de intentar darlo todo, exponerse con sinceridad a ser objeto de crítica, es la única manera de mejorar y lograr hallar un estilo propio. En tal caso, como diría el escritor americano Paul Auster, cada escrito tiene una música diferente, el sonido de cada libro depende de los elementos que posean sus episodios. Es fácil que tras esta disyuntiva, uno se sienta al borde del fracaso; es fácil que nos rodee la incertidumbre, y acabe siendo una trampa. Es la eterna duda de no saber si lo hacemos bien o no, de si acabaremos bloqueados o marchando a buen rumbo. Las expectativas al iniciar un relato, son grandes; las metas, complicadas; sin esperanza e ilusión, mejor dejarlo. Leer a otros puede traicionarnos al aumentar las dudas, pero beneficioso también si nos ayuda a resolver otras. Todo depende de uno, del eco filosófico y humano que sepamos darle al hecho de escribir llegando hasta el último fonema con perseverancia de lograr conseguir un objetivo.

        Lo importante, es la espontaneidad; es también superar fases en que nos encontrábamos en guerra permanente intentando armarnos de armas “importantes”, pues a menudo resultan nefastas para el equilibrio de la narración, todo depende. La inspiración súbita, la intuición, la imaginación propicia, nos lo harán comprender,  borrarán el espectro literario que llevamos dentro persiguiéndonos.

      El estado de ánimo, las circunstancias, la misma edad, influyen poderosamente,  pues hay momentos en que fluctuamos hacia un lado u otro perdiendo la orientación o reencontrándola. La fantasía, la inventiva, el tesón, nos salvan, sirven de mecanismos para explorar la mente así como el mundo exterior que nos rodea. Desde la sencillez, desde la honestidad, siendo generosos y agradecidos con quienes nos orientaron a base de lecturas, escribamos desde dentro hacia fuera, conscientes de que la soledad es una de nuestras mejores armas para llegar a la mejora y comprensión de lo que  intentamos expresar.

 

Barcelona, marzo del 2021. 

©Teo Revilla Bravo  






lunes, 1 de marzo de 2021

CONTIGO



"Los amantes" Picasso.




CONTIGO


El amor como plenitud escapa a cualquier estadística;
está unido a un pasional sentimiento solo compatible
con el de la perfección en noche confidente de celebración
del testimonio del placer, donde la techumbre íntima
nos cobija, uniéndonos en un sacro laberinto de dichas,
luces y algazaras dándonos plenitud, amparo y hogar
sobre las grietas abiertas de una sociedad que a veces
tiembla con negra baba y espesa niebla.

Todo se pierde si te alejas y no escucho tu voz ni oigo
tus pasos impulsar el día; si se pierde veloz la longitud
del camino y, ante la incertidumbre, ni te veo ni te alcanzo.
Inseguro entonces, con el alma dolorida, sorteo todo tipo
de especulaciones imprecisas, perdiendo el juego de la fe.

Tu presencia hilvana mi vida con tu vida, la interpreta
y complementa resolviendo atentos sus dilemas;
si te vas —infinitos e imposibles horizontes que lograr-,
quiero hacerlo contigo, sueño de la ilusión y de los sentidos,
corriendo la misma suerte; si te quedas, alma en vilo,
incertidumbre humana, quiero sentirme en alta estima,
feliz, recibiendo el sol que te embellece y dora.

Pero la realidad con la que, querámoslo o no, debemos
contar, forja la urdimbre misteriosa día a día rindiéndonos,
condenándonos a cumplir preceptos y deberes.

En todo y pese a todo, contigo, amor, siempre contigo.



(Cuaderno VIII (1984)
©Teo Revilla Bravo.








domingo, 21 de febrero de 2021

EL DESARROLLO ARTÍSTICO

 





" El pintor Willem de Kooning en su estudio.






EL DESARROLLO ARTÍSTICO

 

        Cada artista tiene una voz personal -y pasional-, que ha de mostrar clara y única; una manera peculiar de  activar su espíritu y desarrollar, simbólicamente, un  lenguaje propio como nota predominante a mantener mientras crea, haciéndolo con disciplina, con estudio, con carácter resolutivo, tres aspectos absolutamente necesarios para avanzar en la expansiva particularidad de la psique individual y convertirla en una manera de obrar que se despliegue por los planos artísticos, permitiendo que florezca la idea,  la improvisación, el trazo, la forma, la peculiaridad artística y poética. La creación, así entendida, constituye un rito de penetración, que transciende lo expuesto e incluso al mismo artista. 

        El arte se entiende, míticamente, como un universo perdido, a recuperar.  

      La tarea del arte, es adentrarse en ese ritual de búsqueda para que así pueda desvelarse su oculta voz, logrando de este modo simbolizar el deseo de comunicación que todo artista posee en su interior. Desde esta actitud ha de trabajar la obra, tratando de liberarse de sus fatigas mentales, desarrollando la fantasía por la que navega su ansia de individuo insatisfecho. Un ansia que no podrá detenerse nunca mientras el hombre siga siendo hombre y tenga necesidad de comunicar su laberinto interior, aún sin saber si dará con su centro. La tarea del arte, es también traspasar el tiempo; es poder dar testimonio de la capacidad creadora que uno tiene, ofreciendo información de fondo integrada en los trazos y colores, en la configuración de la obra, en la atención a los matices, a sus luces y sombras. 

    Mientras trabaja, el artista ha de sentir cómo el tiempo, ante la obra, se detiene para ser y significar, sintiendo en esos instantes que no hay pasado en arte y sí historia. O lo que es lo mismo: que hay abstracción mental, que no es otra cosa que la separación del ahora por lo eterno, algo que muchos definen como éxtasis creativo.

 

Barcelona, febrero del 2021. 

©Teo Revilla Bravo  







jueves, 18 de febrero de 2021

EL TÚNEL DE ERNESTO SÁBATO, BREVE RESEÑA.





 EL TÚNEL DE ERNESTO SÁBATO, BREVE RESEÑA.


   Acabo de releer “El túnel”. Obra esencial, joya de la literatura argentina, labrada por el buen orfebre de la escritura que fue Ernesto Sábato. El Túnel, es una novela de estructura casi policíaca; una novela que presenta, en el personaje de María Iribarne, la agudeza y comprensión de la totalidad y de lo absoluto a la vez que indaga en las zonas ocultas del misterio, poderoso enigma que impulsará al pintor Juan Pablo Castel a asesinar pasionalmente a la mujer —amor convulsivo e impaciente—, dando forma a una obsesión interna incapaz de ver otra opción para solucionarlo. Es un proceso el que se sigue, a la vez constructivo y destructivo, que nos mantiene en vilo al haber centrado el escritor la trama en las motivaciones que provocan tan horrendo crimen.  

        Los estados de ánimo que se muestran en este trabajo de Sábato, son tornadizos y cambiantes. A veces de emoción, como cuando ella le sonríe  creyendo que es la persona que por fin ha entendido su pintura; otros,  de nostalgia, asombro o tristeza, como cuando se entera con sumo estupor que María es mujer casada, sufriendo una desesperación profunda por motivos que se van comprendiendo a medida que se va leyendo  y cayendo en el asombro.

        El Túnel fue una novela rápidamente traducida a otros idiomas, llevada al cine y muy ponderada por autores como Albert Camus. Es una obra de innegable originalidad narrativa y de relevantes valores psicológicos, excelentemente contrastados con el agudo y colorista pincel del escritor, expuestos de manera justa, brillante y acertada. Un libro en total consonancia con el tema elegido, ya que el autor saber mantener en todo él un equilibrio que emana del mismo desequilibrio que asola al personaje central, el notable y paranoico Juan Pablo Castel. Atrae también  la claridad y perfección literaria, pues Sábato logra plasmar de manera brillante la trastornada naturaleza psicológica del protagonista. 

    Con gran habilidad, Sábato, en este libro, se cuestiona y hace cuestionar al lector sobre la complejidad del ser humano.

 

 

Barcelona.-febrero.-2014.

©Teo Revilla Bravo






martes, 16 de febrero de 2021

LEVEDAD

 


"La pubertad cercana" obra de Max Ernst





LEVEDAD


Cuando cobijado a tu lado me hallo

entre reflejos que te agrandan,

la naturaleza se abre como una flor

y mi sangre circula enamorada.

 

Siento entonces cómo se alargan

los límites del misterio, cómo

se desvanecen las impenitentes

fronteras del severo desánimo.

 

No entiendo el sentido global

de la vida sí no es, luz inesperada,

mirándome en tus ojos, 

consciente de que vivir es ver, 

palpar, respirar, sentir, amar, 

revelado feliz en tu cuerpo.

 

Al morir el día, al permanecer

pegado a ti en gozoso acto de susurro, 

trasueño, sexo y ternura,

la duda se despoja de lamentos.

 

Quedan trémulos pájaros

vagando por noches infinitas;

quedan ardientes resplandores

a modo de  luminosas estrellas;

la imaginación, exuberante, 

navega libre por el cósmico espacio,

y el amor,luminoso y preciso siempre,

se convierte en sorprendente

talismán, volcán  activo abriéndose

-reflejos de lunas, soles y auroras-

a  los insospechados dibujos y colores 

que iluminan tu rostro.

 

Al aparecer sorprendente el día,

dejas que el viento te eleve...

 


Océanos de luna”

(Cuaderno  VIII. (1984-1987) 

©Teo Revilla Bravo.