Rostro de amor quedamente
revelado, matices y músicas
estirando la claridad de la noche
hasta juntar claras constelaciones
nacidas de agitados pasionales
arrebatos, silencios empapándose
de cálidas brisas, de primordiales
significados.
Cuerpos abundantes —luces,
vida— de leves temblores.
Todo gira y gira en torno,
universo abierto, envoltorio
de alegría, encrucijada luminosa,
noche larga que en ti se alarga.
Tu presencia lo hace posible,
va creando en torno a mí
prodigiosas órbitas de encendidos
colores que se van agrandando,
creando dominios extraordinarios.
Rostro de amor, danza interior
eres donde la mirada se acomoda
a lo invisible brotando en luminoso
ámbito, ahí donde se reúnen lunas
y soles en mil estelares detalles.
