SANDECES
Es extraño:
miro hacia dentro
todas las mañanas y el alma
me devuelve punzadas
perpleja ante los pavores
que refleja el día a medida
que pasan los segundos.
El día nace cansado
como si no pudiera salir
de la oscura jaula
a la que está sometido.
Como a todos
el tiempo me va aniquilando
poco a poco para eso no hay
remedio no hay prosa ni poesía.
Dios se marchó a hacer de las suyas
quizás a vomitar en vano
al otro lado del universo sermones
de redención y condena en latín
hebreo o arameo.
A veces escribo—disculpen molestias—
sandeces a modo de poesía.
