LLEGAN LOS AÑOS
Hurtando de los cuerpos del amor
las esperanzas del placer y del conocimiento:
llegan los años disimulando amanecidas,
escarchas, brisas y áureos efluvios
primaverales de cuerpos desnudos;
llegan frenando inciertas crecidas de goce
en sórdidos virajes donde la mirada
planea resbalada de dolor y soberbia
entre enmohecidos harapos mentales,
a la postre sueños cercados por muros
de falsas verdades donde se agrieta
el alma y detiene su sonido el eco violáceo
de la desnuda, maternal montaña.
¡Oh, soledad!, ¡oh, poema de inerte
apariencia y de sueños rotos;
de regueros sueltos y dura amargura,
de cisuras aparecidas poco a poco
en el tramado enrevesado de la incierta
vida, gaviotas volando rasas en el mar
desasosegado de la dura amargura!
En este saberme pasajero de nimia
figura, yendo en nada hacia ninguna
parte, todo con insana rapidez se transforma
rompiendo los delicados bordes del alma.
BROTAN LAS PALABRAS
© Teo Revilla Bravo