La pasarela del amor —o del desatino—
que juntos atravesamos sobrevivientes,
nos deja a veces incierto pasaje, dudoso
tiempo de nieblas, larga distancia.
Invariable el pájaro asoma pausado
y remolón, conteniendo su ansiedad
entre los ramales de luz que crecen
y mueren en dudosa esperanza.
Pero nada de todo eso importa si entre
afecto, luz y sombra, captando el ritmo
brioso y atemperado de la fresca brisa
de hoy, conectada entre hilos de amor
a mí pese a todo abismo existes.
