Este vive-muere, veloz sensación
que nos desgarra por dentro,
se nos crece a veces como credo
ciego que anida en el ánimo
con el efecto abrasivo de un tiempo
perverso que va paralizando la tarde
en umbría muerte.Torbellino,
desplome de ilusión, durísimo instante
donde nada cuenta como no sea
una vez más sentir el efecto-afecto
acre de perderte y perderme
entre ruinas y equívocos que no parecen
resistir porque sí y sin más otra
catástrofe. Cruje el instante rumiando
sombras, aplastado sin piedad
como el insecto lo es por el pie
de su cruel asesino.
No obstante la luz trepará resuelta
de nuevo por la espesa enredadera
de la fachada del afecto,
para salvaguardar la suavidad diáfana
de los cuerpos entregados al instante
mágico de la azotea y del abrazo,
ahí donde al absorberse la luz crepuscular
progresan sueños y ternuras.
