Obra: "Retrato femenino de espaldas" de Rembrandt van Rijn
BORDE A BORDE
Borde a borde, ablución, esencia, teosofía,
Vaguedades, quebradas, miopías, ecos
y emociones engalanadas de soles luminosos
que duran lo que dura un suspiro, la vida.
Amortizada o edulcorada de amor y desventura
casi por igual. Lívida, bella, a veces investida
de petulante lucidez, inmisericorde, se funde
en el día a día con imperiosa nulidad.
Tú y yo envueltos en el torvellino,
binomios templados acallando suspiros
tejidos en las pálidas riberas de lo ensueños
protegido. Los de las cuatro o cinco
de la tarde que raudos pasan ahogándonos
de emoción en un acto de prolongada exhalación,
Confundiéndonos a menudo entre rarezas
gramaticales, conjunciones, morfología,
sintaxis de amor y poesía.
Borde a borde columpiándonos en el vacío
de la calma o entre fragmentos
tibios de una mentira piadosa,
Salidos del silencio, perdemos la voz y la palabra,
alborotando inestables quietudes del alma,
desajustando leves templanza, vamos
anhelando la paz de ser dfelices.
Y aún así, amor, perverso destino, trayectoria
cruel, afilado bisturí, recordado perfume
de los pinos como mensaje de infinito,
morimos convocando a la vida naúfragos
de soledad entre atardeceres rotos y versos
vacíos.
“SOLEDADES” (Provisional)
Cuaderno XVIII
(2013-2014)
© Teo Revilla Bravo.