Karel Appel. Litografía offset firmada en plancha. Grupo Cobra. Expresionismo.
EL ARTE, LA CULTURA, COMO
ESPACIO DE LIBERTAD.
Reivindicar la literatura y por ende la poesía como innegable espacio de
libertad, es reivindicar el placer de leer y
escribir dando rienda suelta al sentimiento más importante: la vida. Y
en relación a ésta, cuanto nos rodea y afecta reaccionando a estímulos que
necesitan traducción inmediata, de tal modo que dejemos constancia de nuestras
inquietudes, sean del tipo que sean, en el momento en el que por imperativos de
expresión vital necesitan ser desahogadas. La literatura es parte fundamental
del ser, como lo es la pintura o cualquier forma artística que tras cubrir
necesidades primordiales necesita dejarse oír y hacerse realidad como
sentimiento necesario de superación, con el añadido de que puede ser
recibida-percibida por el otro desde la necesidad de compartir y aprender.
Así nace el sentido estético de la existencia, definidor de quienes somos,
hacia dónde vamos o qué metas queremos cumplir. Buceamos en el alma por pura
necesidad metafísica de comprender el universo íntimo que habitamos o nos
habita -presencia frente a ausencia-, así como en el entorno general que nos
rodea y para bien o para mal nos forma.
Si esto tuviera un respaldo, un tiempo alcanzado, una valía normalizada a
través de estamentos sociales, el hombre no se sentiría tan relegado y
resentido, tan olvidado y según cómo menospreciado y abatido, ninguneada su
libertad de expresión; ni se convertiría el arte en algo eminentemente
comercial y burgués, pese a la implícita bohemia que conlleva como atrayente
reclamo propagandístico. La sociedad tiene el deber de patrocinar y
proporcionar los elementos culturales necesarios, para que la gente se
desarrolle y pueda libremente expresarse. Son referencias justas, pero que se
soslayan. Lo vemos con gran preocupación en cuanto aparecen dificultades –crisis-
donde se muestra a las claras la desnuda insensibilidad de los gobernantes que prefieren
bombas a libros. Falla el sistema y se resiente el bien cultural, labor que el
estado mediante medios eficaces como la educación, la apertura de escuelas, bibliotecas,
espacios comunes, ayudas al libro, exposiciones, museos, actos lúdicos y festivos,
etcétera, tiene sin excusas el deber de proteger y potenciar.
Barcelona.-2012.
©Teo Revilla Bravo.
