ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

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sábado, 14 de mayo de 2022

EL IMPULSO CREATIVO

 


"Los témpanos de hielo" Obra de Claude Monet






EL IMPULSO CREATIVO

 

      El impulso creativo surge durante un tiempo de parón en el que el artista queda a la expectativa ante el caballete mirando la tela o el material en blanco, etapa en que busca la solución a la sed creativa que por unas causas u otras se le está negando. Hasta que percibe la llegada de una incógnita con múltiples conexiones recorriendo su cerebro, formada por ideas e ilusionantes que se van agitando en el umbral estimulante de su conciencia creativa.

     Es el comienzo de un proyecto nuevo. Momento emocional en que se ilumina la chispita que le impulsará a proceder en un conjunto de factores con valentía, ilusión y descaro. Será el inicio, la formación de la base desde donde resolver el efecto de inspiración recibido. Esa primera circunstancia es crucial, ya que en medio del entusiasmo que vive pueden surgirle angustias, ansiedades e incertidumbres, que le hagan perder el objetivo. Como si tras comenzar e ir actuando se quedara parado ante la perplejidad que le entra, momento en blanco en el que muchos abandonan la obra al sentirla como un condicionante sin control ni arreglo. Sin embargo y paradójicamente, es a través de esas dudas y contrariedades que se va suscitando, terca y tozudamente, el maravilloso universo artístico. Si logra superar la fase de incubación de la duda y de búsqueda de alternativas y lo realizado se amalgama bien, se abre otra fase de fecunda creación y esperanza, donde la solución a las dudas llega al acoplarse las partes antes dispersas, momento  agradecido donde florece la magia con avances cada vez más interesantes. 

    Luego será verificar, examinar y evaluar, si la obra se da por concluida o hay que seguir limando detalles. Tomar la decisión de acabar de dar pinceladas, no es fácil: uno nunca acaba de ver el final. La valoración ajena puede tener importancia para no precipitarse uno, así como para no destrozar en un momento de rabia algo valioso. El objeto artístico, por mucho que nos empeñemos, no tiene fondo ni fin, la obra siempre estará por encima de su creador.

 

 

Barcelona.-16.-Noviembre.-2014

©Teo Revilla Bravo.