Verme en ti -territorio de hechicera calma-, crecido, reflejado, refrendado, grávido en maternal armonía, en belleza, suspiro, melodía, sentimiento, es sentir que vivo.
Acaricio el aire que respiras, y con él inicio el vuelo que me lleva de la nada a ti, astro de amor y vida, danza, luz, deseos, naturaleza que sin límites se agiganta.
Emerges de paisaje en paisaje en clara armonía. Más allá de ti, no hay nada.
La palabra regresa despacio a su silencio natural y se interna desnuda y misteriosa en la red que sostiene el universo profundo de tu alma, realidad transfigurada en tus ojos cuando me miras.
No acierto a desvelar lo simbólico de la palabra amor ni todo lo que de ti —profundidad inescrutable, complacencia, alma y misterio— me concierne.
Eres amor, lo que imagino, siento y sueño.
