ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

miércoles, 31 de enero de 2024

SER POETA

 


Luis de Góngora, poeta, 1622, pintado por Diego de Velázquez


     




SER POETA 

 

         La poesía hay que sentirla, intimarla, y ayudar en lo posible a que otros la sientan, gocen e intimen, es intentar trasmitir el sentimiento benefactor que  genera. De nada sirve escribir versos si no se retiene el trasfondo humano y se goza de la forma literaria que intenta el poeta transmitir. Sólo quien la reconoce dentro de sí con intensidad puede manifestarla y revelarla. El poeta, que es quien la escribe y posee el don de hacerla posible a otros al pasar por el tamiz de la propia inteligencia, ya que requiere un esfuerzo inexcusable en ese sensible sentido. Ser poeta es respetar el lenguaje, amar el idioma en el que lee y escribe, es también saber alentarlo para que llegue a otros, algo que se logra si se sabe considerar el silencio de donde emana todo arte, esfera íntima desde donde surge hacia fuera la sensibilidad artística.

¿Cómo acercar la poesía al lector? ¿Cómo hacerlo desde la misma niñez? Labor delicada ya que no se puede imponer ni hay normas concretas de cómo hacerlo; la mejor fórmula está en la intuición, más que en el estudio de cualquier tratado sobre ella. Imponer como enseñanza la poesía o cualquier otra forma artística a un niño, puede empeorar el intento de modo irreversible. Mandar leer a Quevedo a un joven de diez, doce, trece años, y obligarle a hacer un trabajo exhaustivo sobre lo que ha leído y entendido, no es la mejor manera de inculcarle valores poéticos, pues es probable que el resultado sea el contrario al pretendido y lo apartemos del objetivo, quizás para siempre. Ha de haber una acción lúdica, alentadora, donde se sienta cómodo; llegarle con la musicalidad y cadencia de los versos que emiten las palabras al ser recitadas, eligiendo un poema comprensible y ameno; Escenificarlo con gracia ritual y festiva es otra buena forma de llegar. Revitalizar los clásicos y hacerlos presentes es deseable, pero hay que dar con la clave ideal para hacerlo. Tomar unas décimas de Góngora y hacer sentir al joven que el pasado sigue vivo y no aburrido, es  una posibilidad que no hay que dejar de escapar por su  conocimiento y bien cultural.

La poesía debe ser sinónimo de vida y encuentro con la dicha interior. Para lograrlo hay que ilusionar, recitando, formulando el juego de la lectura, hallando versos ajustados a la edad que logren envolver al joven en la magia que todo arte posee. Las palabras en poesía necesitan ser mimadas, afiladas, lustradas, esculpidas. El poeta debe elevarlas del silencio interior, al desarrollo hechicero de la escritura y a  la eufonía que se deje sentir. Los poetas exploran fascinados por lo que descubren sea alegre o triste, respetuosos y creadores, pues intentan cruzar las fronteras que hay entre lo que la palabra dice y lo que calla y guarda.

La poesía es un tesoro de valores humanos benefactores e imprescindibles, que como todo arte forma parte de la esencia más noble y culta del ser humano.

 

Barcelona. Abril. 2015.

©Teo Revilla Bravo.


 





martes, 23 de enero de 2024

DEMASIADO RUIDO Y POCA HONDURA


El ruido de una época - Ethic : Ethic




 DEMASIADO RUIDO Y POCA HONDURA

 

Existe en la actualidad poética española —también en la narrativa—, imagino que pasará igual en otras partes y lugares del mundo con lenguas y formaciones literarias diferentes, demasiado ruido y poca hondura. La sociedad está necesitada de razones y  nobleza. La reflexión ineludible que todo ejercicio poético necesita, brilla por su ausencia: demasiada banalidad en torno a las redes. Y también a la hora de difundir obras que parece se hiciera para obtener solamente buenas ventas o envanecimiento de egos.

Por eso cuando nos acercamos a una obra íntegra, recuperadora de la palabra en toda su extensión y significado removiendo el interior del lector para acomodarse como parte de su propio ADN, toda emoción está garantizada, versos y escritos bucean por fortuna dentro del alma agitándola con nervio vivaz.

Se podrían escribir muchas páginas si nos detuviéramos en esta cuestión con tranquilidad, pues el tema siempre es de interés. No será ahora por mi parte. Lo escrito solamente es una llamada de atención al respecto, una pretensión de llamar la atención sobre el hecho de la banalidad existente a cuantos amamos la poesía que de verdad nace del alma.

Siento envidia sana de todos los buenos poetas actuales que leo, pues la poesía es una escritura de alta tensión emocional, espacial y temporal, siempre necesaria, capaz de hacer germinar en el buen lector todo tipo de emociones.

 

Diciembre del 2023.

©Teo Revilla Bravo





domingo, 14 de enero de 2024

ARTE Y SILENCIO

 


"Ella en silencio" Pintura de la bilbaína Amanada Proy Fernández







ARTE  Y  SILENCIO 

 

En silencio se piensa, se intenta conocer uno mismo, y también se crea. Las grandes ideas van acompañadas de silencios. El artista se aleja del ruido, para imaginar, sentir y obrar. Saber hablar y saber callar, es signo de inteligencia. Carlyle señalaba la grandeza de la Palabra (así con mayúscula), pero nos advertía que es más grande aún la virtud del Silencio. Que difícil resolver ese dilema cargados como estamos de ruidos externos, así como de internos como los que producen las dudas, los temores y recelos. Sólo el artista, el místico, el sensible, lo entienden, aunque entre silencio y silencio aparezca la pesadilla, el desorden mental, aquello que puede provocar un gran grito de angustia pero también transformarse en una genial obra de arte con conseguido tejido expresivo. El problema, es que cada vez hay menos traductores y guiadores de esos silencios, menos artistas y místicos que lo practiquen, menos poetas que se sirvan de él para alentar fecundos versos, menos  potencial humano siempre necesario.   

Una obscura sombra se pasea por la terrible conformidad recogiendo, en vano, un legado olvidado entre polvos de museos sin el calor efectivo de alma sensible que le dio vida: silencio artístico del destierro, nublado por la vaguería institucional de darle luz.

Hay que respetar el silencio, recoger la luz que nos proporciona. Pretender eliminarlo con falsos clamores, es una falta de respeto para el arte y la vida. La palabra del poeta y la obra de todo artista, nacen del silencio. 

Necesitamos hallarlo y respetarlo, pues lejos del impersonal ruido que inunda librerías, exposiciones, y actos de presentaciones con tanta vana cantinela (cada vez hay más ruido en torno al llamado arte, pues asistimos con acrecencia a lo que podíamos llamar  cultura del banal consumo), reside su valor y esencia.

Alejémonos de luces, artificios  y boatos, así como de quienes, prácticos y espurios, con ruido innecesario nos acallan y distraen con oropeles y  alegatos vacuos.

La lectura que hagamos de  la actividad artística, para que llegue, quede y cultive, necesita silencio.

 

Barcelona, 23 de abril de 2015.

©Teo Revilla Bravo.






jueves, 4 de enero de 2024

TÚ, AMOR

 


"Ayudame a volar"hermosísimo collage de la chilena-española Karyn Huberman. 2023.






TÚ, AMOR 

 

Hay que dejar reposar las señales,

buscar el silencio reconciliador

y que hable la poesía sublime

nacida de sensitivas complejidades.

Tú, amor, compones la historia

de esos versos —pasaderas de silencio—,

de hoy,  reclamos cercanos

y unívocos de fortaleza y templanza;

tú, amor, formas el poema preciso

y precioso que van escribiendo

los días instante a instante

iluminando —ecos de soles

y estelas—  nuestras vidas,

largo poema  que llega latente,

en primicia de versos como cuerpos

y almas,  respiro ardiente de nuestras

vidas en equidad de locuras,

poema que va penetrando en lo más

recóndito —casa, lecho, ardor, cuero

alma— de nuestros gestos y milagros.

 

Esas aves que duermen acopladas

a la suave albura de su cuidadoso

vuelo, parecen, amor, verlo y sentirlo.




BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo