Guo Xi, pintor paisajista chino
«Si el pintor está en armonía con el Tao, sabrá que el pincel y la tinta no son simples medios técnicos, sino poderes de significado cósmico»
SINTETIZAR
En la poesía sintetizamos los pensamientos. A veces de manera concisa. Pensamientos que florecen en los subterráneos del alma, haciendo nacer la luz que luego en el exterior iluminará las letras que escribamos y los sentimientos que pongamos en ellas. Sin la oscuridad primaria, sin la caverna platónica revelándose poco a poco como luz en nuestro interior, nada puede trascender fuera. El poema es parte de esa luz que se abre paso para ahondar en lo sentido, verdadero momento en el que el velo se despeja, cerniendo sobre lo escrito su luminario secreto.
De la poesía surgen emociones que unen lo universal y lo individual en igualdad en cuanto a la unificación de lo exterior con lo interior. La luz es la apertura hacia la libertad. De la oscuridad surge la verdad que oculta, nos agita y empuja, el lugar del desvelamiento de la voz estremecida del que siente latir la vida. Desde ese vacío sublimar, verso a verso el poeta va descubriendo el alma.
Sintetizar un pensamiento de forma breve es complicado. Si el poema lo alargamos con contenido metapoético, el lector podría perderse o no entenderlo de manera clara, y en poesía no es difícil que suceda, incluso siendo el poema breve y percibiéndose de forma satisfactoria su valor literario. Los tiempos de la prisa que vivimos exigen brevedad, corriendo el peligro de ver aparecer frases y poemas de escaso valor literario invadiendo sin complejos las redes sociales, convirtiéndose en muchos casos en cotizados productos para algunas editoriales sin arrobo mayor por los valores literarios ni sonrojo por arropar tanta banalidad con la palabra cultura. La poesía en libertad artística está muy por encima de individualismos, editoriales y escuelas: brota del alma sensible y merece respeto y consideración.
Somos aquello que nos conforma. Nos vamos haciendo en cada intento por hallar la luz del conocimiento. El peligro de la época que nos ha tocado vivir es que la esencia beneficiosa más humana se ha alejado de nuestro interior al estar dominados por pantallas, palabras y ruidos. Vivimos en un mundo que avanza tan rápido que no nos deja pensar. Somos como los pasos dejados en la arena de una playa que, al crecer la marea, una impetuosa ola borra. Seres que se desvanecen en la nulidad de una tremenda comparsa, zombis al fin, perdiendo impulso, valor y compromiso.
Lo vivimos todo con sobrada ansia, sin caer en la cuenta de que en realidad no tenemos nada sólido. Buen punto, por otro lado, para pararnos, abrir los ojos y comenzar a buscar direcciones convenientes más humanas, donde aprender de verdad a sentirnos seres reales y vivos.
Barcelona, enero del 2023.
© Teo Revilla Bravo