ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

Mostrando entradas con la etiqueta GRANDES TEMPERAMENTOS ARTÍSTICOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GRANDES TEMPERAMENTOS ARTÍSTICOS. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de diciembre de 2018

GRANDES TEMPERAMENTOS ARTÍSTICOS


"Van Gogh pintando girasoles". Obra de su amigo e impresionante pintor Paul Gauguin, año 1888, pintada en la ciudad de Arlés, (Francia)







GRANDES TEMPERAMENTOS ARTÍSTICOS


Los hay impulsivos, rebeldes, hedonistas, inimitables, que tienden a experimentar con mayor rango emotivo y mente abierta los hechos de la propia vida que la de otros, pudiéndola enfocar epicúrea y sensiblemente hacia el arte, ámbito de emociones. Son artistas observadores, de afilada percepción y de autocrítica favorable. Algunos con rasgos de carácter comunes que saben identificarse prontamente con el intuitivo espectador, entreviendo con sus obras ese más allá que este amante del arte espera. Son los que no se dejan influir fácilmente por otros, mostrando una inclinación hacia la desobediencia de lo que otros consideran novedoso, no les va  lo de tener que pertenecer a una determinada rama, escuela, grupo o moda, por mucho éxito que éstos puedan ofrecer, toman riesgos, pues prefieren el trabajo independiente experimentando con nuevas técnicas. Son lobos solitarios y silenciosos sin influencias excesivas, apasionándose y acalorándose denodadamente mientras van buscando, al libre albedrío, color, líneas, texturas, formas, planos, notas, armonías, movimientos, disposiciones. Son  los que arriesgan, los que sueñan despiertos, los valientes. Aquellos que impulsan avances y sorpresas con dedicación absoluta siendo originales creadores tal como han sido la mayoría de poetas, escritores, compositores, pintores y escultores relevantes que en el mundo para ejemplo de otros han sido. Estos artistas pasan su mayor tiempo observando con sensible curiosidad lo que les rosea, con  marcada conexión con la naturaleza y su lado bucólico, aún permaneciendo trabajando en insoportables cuartos o talleres de ruidosas ciudades. Se imponen disciplina, concentración, trabajo, y aislamiento. Estos hábiles creadores tan particulares, suelen fluctuar, en una conducta podríamos decir que interpersonal, entre extremos de extroversión e introversión; es decir: pueden ser en un momento dado seres de marcada sociabilidad, y en otros permanecer en un absoluto aislamiento.

 Ni Fernand Léger, Vincent van Gogh, Picasso, Braque o Dalí, entre otros, se abandonaron negligentes a lo que se creaba y exponía en su momento,  ni se dejaron encerrar en las restricciones y directrices que suponía someterse a una determinada “escuela”, por libre e independiente que ésta se postulara. Ellos eran realmente el momento, eran el arte. Picasso lo subrayó en una ocasión al decir: “Cuando hicimos cubismo no teníamos ninguna intención de hacer cubismo, sino la de expresar lo que en esos instantes sentíamos”. Fue una circunstancia que se dio en un periodo heroico primordial en la historia del arte, ya que esta tendencia proclamaría explícitamente la declaración de independencia de la pintura frente a normativas tradicionales admitidas como inexcusables pautas. Los grandes temperamentos no inventan nuevos conceptos si no es para escapar rápidamente de ellos, dejando que artistas menores cuiden, propaguen, exploren y extraigan, sus posibilidades técnicas mientras ellos están en otra historia siguiendo su imparable instinto creativo. Pues cuando esos  espacios del arte a los que supieron abrir puertas han sido ocupados y completados por otros y se van cerrando, ellos ya se encuentran lejos indagando en territorios imprevisibles nunca antes explorados.   


Barcelona. Diciembre de 2018
 ©Teo Revilla Bravo.