ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

miércoles, 20 de febrero de 2019

SIN EMBARGO…


"En alta mar" (1887) obra del pintor Salvador Abril, ubicada en el Museo del Prado de Madrid. 







SIN EMBARGO…


Las calles ruidosas  de la ciudad son un signo
de interrogación, un disloque sin memoria,
un apagado fulgor de sombras moviéndose
con desbaratado fatigoso ennegrecido vaho.

Tu voz se interrumpe por sorpresa. Calla,
en un destello de angustia, mientras giran
las achicadas islas de este enorme archipiélago
de cemento que va ahogando la penas tuyas
junto a las penas mías, mar amargo, esquivo
huidizo, vertiginoso, donde la insatisfacción
se interpone salpicando de decaimiento náufrago
versos borrosos del bloc roto de los sueños.

Memorias que me traen, al filo de la aurora,
ballenas, orcas, delfines, peces grandes y chicos,
que pasan huyendo; algas, arrecifes, corales
de hermosos océanos del olvido acusándome,
en este pago de urbana vida navegante,
de no saber responder a oleajes, cerrada,
turbulenta esfera, donde sin poder flotar
 –funesta perspectiva - temeroso me ahogo.

Sin embargo, lo que me falta en esta noche
aciaga de insomnio y honda penuria marina,
es  tu sonrisa, tu mirada airosa y alta,
batel seguro, guía iluminada que establece
y equilibra –universo de dicha y silencio-,
suspirado rumoroso, incesante aliento de amor.



“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.



lunes, 11 de febrero de 2019

SILENCIO Y CREATIVIDAD


Taller del pintor Pablo Ruiz Picasso





SILENCIO Y CREATIVIDAD


Un vuelo hacia lo claro, un esfuerzo por formar una exclusiva atrayente que comunique, que llegue a los demás de manera viva, poética, transformadora y permanente siento  debe ser el ejercicio, a través del silencio propiciador, de la creatividad. Sin embargo, el mero interés por crear, no lo es todo: debemos partir del principio de curiosidad, comedimiento y consideración, hacia la obra que se quiere realizar. Esto nos permite ser diletantes, laboriosos, apasionados.

El papel, la pared, el lienzo, el lápiz, el dibujo previo, las primeras pinceladas, los colores, la  poesía y escritura, el instrumento… Las posibilidades de matices que todo creador ofrece con su obra sea del tipo que sea, responden a la música interna que producen, a medida que se trabaja, los sentimientos que van  surgiendo. Ha habido artistas, como Kandinsky, que pintaban música en un acto por hacer de ella algo supremo y especial. En el silencio del estudio, con la música en el interior sonando, la melodía percibida necesariamente se transforma en formas, letras o colores. Los sentimientos revulsionan la memoria, activan la imaginación,  influyen de sobremanera. Sin ellos, no hay arte. La emoción actúa como una sustancia o materia primitiva y generosa, que al concentrarse en el artista lo impulsa a la creatividad, gozo pasional que va enriqueciéndolo poco a poco afinándolo más de estilo y experiencia. Luego la obra se presentará, ante ojos propios y ajenos, como una suerte de revelación que bien pudiera haber existido desde siempre, pues tiene el poder de hacerse eterna en quien así  la siente. Ese es el fin: encantamiento, quedar gratamente sorprendidos y alucinados admirando, con sus distinciones, obras maestras cargadas de plenitud y firmeza.

Hay que romper la inseguridad ante la implacable dureza de la realidad, a medida que se trabaja; expresar ese tiempo de silencio, con preocupaciones esenciales y sensibles estremecimientos; caminar, ante la implacable dureza de la realidad, hacia lo emotivo transformador que exprese elementos conceptuales a través de  vibrantes imágenes y gratas sensaciones. No hay artista que quede completamente contento con su obra. Si fuera así, sería una vanidad imperdonable. El creador necesita sostenerse entre inseguridades y dudas, pero que alumbren certezas; asegurarse anhelante de luz y búsquedas, ese silencio revelador necesario, para diluirse luego intenso y palpitante en el reconfortante vacío creador. Momentos que proporcionan la expectativa de lograr entrar en la nebulosa de un universo nuevo, pleno de formas, sonidos y colores.


Barcelona, febrero de 2019.
©Teo Revilla Bravo.

jueves, 7 de febrero de 2019

QUÉ COLOR


"El sembrador", 1888. Obra de Vincent Van Gogh. 

      El color en Van Gogh representa la emoción -también en poesía- hallada en una escena, vista desde su perspectiva. Gama de tonos entrelazados, motivando la aparición de sombras habitualmente coloreadas que recuerdan al Impresionismo. Pincelada suelta y atrevida, trabajada con rapidez y firmeza, en la que se aprecia claramente la textura del óleo, provocando un mayor acercamiento hacia el espectador. La luna, el sol, los consigue con trazos radiales, círculos planos con los que cree obtener, y lo consigue, mayor luminosidad. Un genio.  







QUÉ COLOR


¿Con qué color soñaba Van Gogh,
cuando tenía un mal dormir?

El sonido del lenguaje, la alteración
ruidosa de la palabra, la forma
en que llega a los otros, y esa curva
rítmica variablemente dudosa donde
sueñan,  poetas, músicos, pintores...

Pensar que algo bueno animan
pródigas lecciones de pinceles,
notas, barros o escritos, ayudando
a amar con intensidad la vida.

Mi padre se llamaba Alejandro
y era minero. Murió por clínicos
descuidos, nunca aclarados ni reclamados.
Mi madre, que aún vive cuando esto
escribo, no se resigna a no poder coser, 
planchar o leer como hizo toda su vida 
mientras cuidaba de sus hijos; 
no se resigna, en su infecunda vejez 
de alma temblorosa y floja voz doliente,
a tener cercenadas y rotas sus alas.

Tengo seis hermanos contando a Felipe 
que murió de cáncer hace unos años. 
Como murió mi querido malogrado amor 
celeste, ambos con muchísimo dolor. 
Pero el corazón sigue estudiando la vida 
-que no corre en vano- por ver de comprender 
algo, latiendo ilusionado, dando frutos, 
volteando sangre,mostrando día a día 
con el alma de los  hijos, nietos y el amor 
que feliz me acompaña, que el sol pese a todo, 
para llenarnos la vida de esparcidos colores,
sale radiante y puntual cada mañana.


“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.


martes, 5 de febrero de 2019

ALGO MÁS SOBRE LA OBRA ARTÍSTICA. “CRITERIOS DE CALIDAD”


"Estudio para composición VII", obra del pintor ruso Wassily Kandinsky

Las pinturas de Kandinsky muestran una tendencia hacia la plenitud, por la equivalencia en intensidad de las áreas de color y la superficie reluciente que destruye toda ilusión de profundidad.






ALGO MÁS SOBRE LA OBRA ARTÍSTICA.
“CRITERIOS DE CALIDAD”

Los criterios de calidad en toda obra artístico-literaria, devienen en gran parte del momento en que ésta aparece dentro de un contexto determinado, considerándosela útil en la afinación de un estilo al que se quiere beneficiar por supuestos valores previamente concertados o preestablecidos desde  sombras controladoras dominantes. Valores –llámenseles de estilo, tendencia, agrupación, escuela, etc.- puestos en boga por quienes se proclaman responsables intelectuales a la hora de decidir sobre el  arte y su destino, valorando contenidos y tendencias sin admisión de réplicas ya que todo -y todos- está comprado y hábilmente retribuido por soportes especulativos de la oferta y la demanda. Hablo de quienes dictaminan, enjuician, favorecen, discriminan (con respaldo académico o político a menudo), a capricho, dando por sentadas unas opciones sobre otras  al hilo de intereses concretos sin importarles realmente hallar lo esencial comunicativo, valores necesarios que van surgiendo y transformando el arte desde la soledad y sinceridad sin hacer mucho ruido.
Cualquier supuesta obra de arte que pudiera marcar directrices o tendencias novedosas a considerar, han de venir avaladas por esos importantes señores, o simplemente no ser salvo en milagrosas excepciones. Esto da idea del daño que puede ocasionar, en la historia del arte y en su desarrollo a lo largo de los siglos, la manipulación y el interés de los que poseen el poder de decidir y la potestad de influir, creando cátedra y abriendo espacios al público. A mi modo de entender, el hecho artístico no tiene más credibilidad en estos juicios que la que deviene de círculos determinados con fuertes intereses en esquemas elegidos en todo momento bien protegidos por las redes que dominan el comercio. Provechos e intereses económicos que subyugan al arte espontáneo en un intento por anularlo. Intereses y provechos que varían según la época y criterios del momento, pero que incitan a entrar y persistir, casi por obligación, en una corriente determinada,  lo que no deja de ser una cuestión de prácticas amparadas y protegidas, lanzadas con mucho ruido o boato, volátiles y arbitrarias como para atribuirles respeto como determinantes en el hacer cultural.
Lo vemos en ferias de arte, en galerías, en exposiciones más o menos rimbombantes, a través de sorprendentes anuncios, o en medios donde aparecen críticas influyentes. Todo es subjetivo en el arte. La mayoría de lo que hoy son aparentes relumbres cegadores, acaban al cabo en oscuras naderías. Estamos condicionados por el consumo rápido, por efecto del camelo; estamos atraídos por la publicidad, quizás  sin habernos detenido realmente en la obra señalada para poder vivirla desde la necesaria emoción o desinterés. Nada puede considerarse de validez universal ni llegar a todo tipo de público, ya que afortunadamente siempre hay quien sabe elegir por sí mismo huyendo de engaño fácil o de la ortodoxia impuesta por ímprobas academias o escuelas condicionadas por intereses especulativos. Huir de los convencionalismos que genera  lo mediático a bombo y platillo, ayuda a saber elegir y encontrar valores más allá de los que intentan meternos a toda costa por los ojos como si fuéramos estúpidas esponjas.
Es esencial, ese aparte que hacemos al mirar una obra, el silencio revelador, la distancia necesaria de observación, no sólo para valorar lo notable creíble que nos impresiona y fascina, sino que también para ayudarnos en la propia creación particular si a ello nos dedicamos, fuera de influencias perniciosas. Hay que saber apartar (esto es lo difícil como todo en la vida) el trigo de la paja, y sobre todo saber descubrir la maléfica cizaña protegiéndonos de cicutas o perejiles de los marjales que embellece caminos pero que ingeridos matan. 

Un análisis desapasionado, dejándonos mecer por la melodía del instante, nos pondrá en alerta inmediata del farsante, acercándonos mejor a la obra de calidad, al autor, al artista. Y aprender a seguir avanzando.

Barcelona.-29.-07.-2012.
©Teo Revilla Bravo.

jueves, 31 de enero de 2019

SANDECES


Autorretrato de Ceesepe, pintor, cartelista e ilustrador de revistas y discos canalla, de la "Movida madrileña"





SANDECES


Es extraño:
                 Miro
hacia dentro
todas las mañanas
y el alma me devuelve
punzadas perpleja
ante los pavores que refleja
el día a medida que van
pasando los segundos.

El día nace cansado.
Como si no pudiera
salir de la oscura jaula
a la que estaba sometido.

Como a todos el tiempo
 me va aniquilando poco
a poco para eso no hay
remedio no hay prosa
 ni hay poesía.

Dios se marchó a hacer
de las suyas quizás
a vomitar en vano
al otro lado del universo
sermones de redención
 y condena en latín
hebreo o arameo.

A veces como ahora
escribo -disculpen-
sandeces a modo de poesía.


“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.



miércoles, 30 de enero de 2019

RESTOS DE LUZ


Obra pictórica, "Nocturno" de Rubén de Luis.

La sencillez y honestidad en sus cuadros es lo que caracteriza la obra de este pintor madrileño, que va retratando paisajes y marinas captando la luz precisa en cada momento. Predomina en ella el estilo impresionista.








RESTOS DE LUZ

Ante una mirada nacida de un semblante 
provocativo, me detengo atraído por la fuerza 
magnética, exuberantes ademanes, cuerpo 
seductor  instigadoramente atrevido
que injerta en el ánimo fragancias sexuales,
ríos de sangre en las venas, arriesgados deseos,
abismos de ámbar, carencias...  

Vuelo, vuelo, y vuelo, y al cabo me detengo 
resignado exagerando imágenes de lo no tenido, 
suspirado con pujanza lo que se va estrangulado 
en el pensamiento, lo nunca superado por no poseído, 
lo  yerto, todo eso a lo que se va dando entierro 
para revivirlo en vago recuerdo, algo de lo que pudo 
haber sido ─cuerpo de luz y belleza─ y no fue.

Preguntas. Destellos atrevidos con los que configurar
una cosmogonía de formas bailando en torno,
cuerpos arrogantes alzados al aire de lo imposible,
amores y desamores, fatuos trofeos de desdichas,
fracasos, sádicos pesares, vibrantes pero torpes 
remedos de una felicidad posible.

Me esfuerzo. Doy a las sensaciones honda realidad,
obligado reposo, todo ello en un intento por descifrar
mensajes burlando pasiones, señuelos falaces,
tentativas por relegar a la nada lo visceral sentido
y encontrarme, torvo campesino, definitivamente
retratado en lo bello natural, muriendo y naciendo 
a cada instante, hablando de amor junto al estanque
de lo posible, renovándolo, yendo hacia el eco 
inexplicable de los sonidos que agigantan ─talismán 
seguro─ la sonoridad del alma.


Restos de luz al anochecer.
Difuso placer de tristezas…


DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.

viernes, 25 de enero de 2019

INCANDESCENCIA


"Estudio de un desnudo" 
Serena Pintura del pintor rumano de estilo académico,  George Demetrescu Mirea (1852-1934. Se especializó en el retrato y realizó también pinturas sobre obras mitológicas e históricas.









INCANDESCENCIA


Resplandor, aire, brillo. No perder de vista
elementos que invitan a la bondad  del instante,
de la música, a la fiesta sencilla donde los amantes
vuelcan sus labios en el centro de la polifonía
con aromas de flores, bellas, asombrosas
luminarias, algunas pautas más colmando el aire,
y buen canto como revelada verdad.

No mirar atrás. Recibir las asombrosas noticias
como si la mañana tuviera campos inmensos
sembrados de sabrosas  fresas; como si estuviéramos
brillando absolutamente despiertos en la acuarela
refulgente de la vida anhelada, que sabe lanzar  
tu voz al viento con suaves pinceladas justo ahí
donde se conquista la verdad última del placer
logrando sentirte, gratamente seducido de emoción,
cimas de armonía  y arte.

Gesto vulnerable. Señales. Reclamo. Ensueño.
Racimo de nubes y grandes boscajes; fauna, mares, 
rocas, ríos; halcones al vuelo raso de la media 
tarde, tendiendo en el desvanecimiento del presente 
puentes; sembrando por doquier en el frágil 
firmamento, resonancias de aligeradas guitarras, 
pinceles conjurando tramas de colores en el viento, 
clavicordios, concertinas y vibrantes violines, 
algodones de luz y dicha, risas, bellos sentimientos, 
algún llanto sensible, y ese benefactor silencio 
como poema necesario descifrado en dicha y luz. 


“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.





miércoles, 23 de enero de 2019

ALFONSO BLANCO, ESCRITOR Y ARTISTA SINGULAR










 ALFONSO BLANCO, ESCRITOR Y ARTISTA SINGULAR


Los escritos de Alfonso Blanco -más conocido con el seudónimo Trasindependiente- que comparte habitualmente con sus amigos en Internet, recogen y relacionan fórmulas epifánicas y deslumbrantes, que no son otra cosa que términos artísticos de diversos campos expresivos que le llaman poderosamente la atención. Y lo hace a través de temáticas escenográficas y visuales de afanoso impacto emocional y beatitud expansiva, inspiradas en experiencias recogidas en viajes –tema omnipresente-, peregrinaje primordial donde se nutre de vida y arte  haciéndose eco de todo lo bello, curioso, deslumbrante o inaudito, que ha ido realizando el hombre a través de los siglos. Todo penetra sensiblemente en su interior. Lo va recogiendo con su cámara fotográfica en flujo torrencial de singulares fotos, o plasmándolo como observación en papel oportuno para contárnoslo más despacio luego. Sus fotografías, pero también sus relatos, incluyen una gran variedad de admirables imágenes y metáforas, donde se mezclan culturas, objetos, piedras y otros materiales que no son otra cosa que erosiones producidas por milenarias torturas, con reflexiones e inspiraciones que nos ayudan a pensar o a caer en la cuenta sobre algo que posiblemente nunca -de no verlo a su través- hubiéramos podido considerar.

El arte es un largo y ancho camino, con muchas derivaciones, del que todos somos transeúntes. En esa pericia de continuo vagar y observar la vida, anida el deseo exploratorio de nuestro amigo en un loable intento por descubrir tesoros, a veces no tan evidentes, que casi podríamos decir que son de los que permanecen ocultos, envueltos entre luces y sombras esperando que alguien se fije en ellos. Saber contar como él lo hace lo que descubren sus ojos por ubicuos  campos, cielos y ciudades, es su gran valor, su acierto, su  aporte al universo cultural con el que día a día nos alienta y sorprende.

 Se diría que Alfonso Blanco está adscrito a diversas tendencias artísticas -que a su vez pueden llegar a ser metafísicas-, donde la geometría, lo espacial y la arquitectura en general, tienen un valor destacado e importante, sin olvidarse del paisaje y del paisanaje. En ese mundo de construcciones, diseños, pinturas, panoramas, formas, signos, luces, sombras y tonalidades, se explica la vida, algo que  hace con exquisita sensibilidad de poeta visual atento y delicado.

Alfonso Blanco hace uso de un rico don de la palabra, voces que arma con  personalidad y talento creando primorosas ensambladuras, basadas en su innata capacidad para observar, recoger y  guardar –antojadiza paleta de buen pintor- aspectos sobresalientes y emocionales de la cultura de los pueblos y lugares que visita. En ese mundo del que como ufano espectador hace acopio, creo yo que hay dos aspectos esenciales: el íntimo, que refleja en sus escritos como algo personal, emocional y poético, y el que saca a la luz múltiple y fragmentado en fotografías para acercárnoslo de forma traslúcida  y aforística a sus lectores. Se trata de elementos de un presente andariego lleno de interrogantes, que con su grato perfil de escritor iluminado plantea desde  atalayas lúcidas consiguiendo, al transmitírnoslo, que ambos aspectos funcionen, asegurándose a la vez la unidad intelectual  que hace que el lector quede gratamente agradecido.

Alfonso Blanco -o en su caso Trasindependiente-  es un infatigable buscador de grandes corolarios e iconos culturales: Observa con minucia, investiga, se hace preguntas ante lo que tiene delante, e intenta hallar respuestas enriquecedoras  que posteriormente colorea con delicada personalidad de gran narrador.

Y hablando de narrativa, no olvidemos ese hermoso libro aparecido hace unos años  titulado “Los dioses en París”, de recomendable lectura.


Barcelona. Enero de 2019. 
©Teo Revilla Bravo.



domingo, 20 de enero de 2019

TEMBLOROSAMENTE




Obra: "Máquina temblorosa" (1922) Acuarela del pintor suizo-alemán Paul Klee.

Localización: MOMA, Nueva York.







TEMBLOROSAMENTE


Temblorosamente, como si alguien te delatara,
como si sintieras la fantasmal sombra fría del cuchillo
homicida proyectando en la pared el punto sensible
donde caer e incidir para traspasar tu  frágil cuerpo.
Imagen que sentías horrorizado hostigado, sensación 
incesante de ser espiado, delatado -nimbo fatal-
encontrado en falta en cualquier impreciso instante.

Tristemente, observando con desconfianza el abismo
abierto a tus pies mientras te fustigaba -viento y tiempo,
nudo de metales- la vara chasqueadora alargada desde
el fuiste al serás llenándote de intranquilidades 
y temores, pálida figura que valiente espera el mar 
de invierno convertirse en rumbosa primavera, 
vuelo animoso de los pájaros -ecos de la creación- 
posándose sobre la verde humedecida pradería.

Amargamente insomne, fatigado, desvelado, 
preguntando, preguntándote -con apretados dientes 
e indeciso andar- sobre la utilidad de todas estas 
cosas abreviadas por otros con un rotundo ¡así es la vida!, 
productos castradores y mortíferos que rehúyes 
pues sabes que lo que gira en torno es el impulso 
trascendental por evitar males y estrangular heridas.

Temblorosamente, si bien algo triste y desconfiado, 
sigues avanzando, aún creyendo –violines extendiéndose 
con sus sones por el cielo- en la sublimación y práctica 
de sanos y honestos estímulos –es la vida entera-
que de bien niño tus mayores con fe  te inculcaron…


DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.