ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

domingo, 16 de junio de 2024

EL AMOR, LA MUERTE

 

"El amor y la muerte"   Caprichos (estampas y dibujos 1797 - 1799) Francisco de Goya.










EL AMOR, LA MUERTE  

                

 

El amor, la muerte

el sinsentido, la constante

interrogación buscando

equilibrarse en relieves

de provecho e inocencia.      

 

Caminos que ascienden regalando

al paso emociones, dial para la búsqueda

de sintonías vitales que suenen bien,

razón única de días, horas y minutos,

de agua verde y oro que sustentan

un tiempo que se desplaza, nos desplaza

y extrema, dejándonos sin nombre

ni apellidos borrados en la marea

sin marea que nos lleva a la infinitud.

 

El amor penumbra de luz y olvido,

de sueño, arrobo, muerte y brisa,

término sin fracciones es,

esfera sin sol ni aire,

complejo muro de misterio abstracto

cerrando y abriendo secretamente

refulgentes cielos de colmada dicha.

 

En su punto sumo el amor, vaivén

de ígnea infinidad.




BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo 





miércoles, 5 de junio de 2024

LA IGNORANCIA

 


"La ignorancia" 2021. Obra del paraguayo Roberto Fábregas 







LA IGNORANCIA


La vida de principio a fin es un aprendizaje, y el "Solo sé que no sé nada" de Platón nos lo confirma, abreviado. A medida que voy haciéndome mayor, la sensación de ignorancia se multiplica por cien en el ánimo y en el ánima.

Hay una ignorancia que circula atrevida y sin miramientos entre nosotros, y es la que muestra toda persona pedante cuando nos quiere insuflar una idea hablándonos de algo que su intelecto no controla pero le da igual: si cuela, cuela, que para eso está él y su categoría lo atestigua, pues lo importante es dejar ver lo ignorantes que somos los demás y lo sumamente enterado de todo que está él. 

Bienvenida sea esa ignorancia que plantea vacilaciones y dudas, pues sin tener que recurrir a la filosofía de nadie importante, sabemos que es la base y comienzo de todo tipo de enseñanza, ya que la vida es una asignatura inabarcable que se ha de ir asimilando en lo posible a través del esfuerzo, la voluntad, y la experiencia.  


Barcelona, abril del 2024.

©Teo Revilla Bravo  





domingo, 26 de mayo de 2024

PRESENTIR EL TIEMPO



"Lumiére de Lune", obra de Laurent Folco, pintor contemporáneo francés







PRESENTIR EL TIEMPO

 

 Presentir el tiempo entre brumas

perdido entre añoranzas y  fuegos

fatuos, apoyado en los latidos

que lanzan las colinas del inusitado

valle, corazón expandido al azul

invisible de los encuentros perdidos.

Entender la condena como regalo

de vida, rumor y memoria; tapar

los miedos; volcarse en sentir el aleteo

sensible de los pájaros al vuelo,

notar el latir de la luna en órbita inevitable

hacia la nada de la total quietud.

 

Fuera de camino —horizonte infinito,

cielo sin estelas, ausencia de luz y formas—

todo es como si viniera del atropellado

silencio donde a campo abierto señoreara

infatigable la indolencia del eternal olvido.

 

De pronto la tarde vibra, se llena

de íntimas y grandes querencias…

 

Con el tiempo cogido entre las manos

y el mundo dentro de él alborotando,

las horas parecen pasar despacio,

pararse incluso como lo hacen las aves

en cúpulas y torres de las románicas

y envejecidas iglesias.

Descubriendo brisas, aligerando alas

en aéreos abrazos al aire para desaparecer 

en el hechizo violeta que marca el reloj 

de la media tarde.

 

Secreto de verano, la actitud de lograr

alcanzar a través de tus ojos —sueño

de sueños, amor de amores—, el infinito. 



BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo



martes, 14 de mayo de 2024

EL LECTOR DE POESÍA


The novel Reader 1888, obra de Vincent van Gogh





Todo lector de poesía tiene o desarrolla un perfil único. La palabra poesía se la asocia a algo personal e intransferible, ya que cada escritor y lector la vive desde esa  perspectiva. Es por eso que los estilos, las afinidades, lo inquietante y atractivo son recogidos de forma diferente, siéndolo en todas las artes en general. 

El joven que se inicia busca la novedad. Le va en ello la fiebre por descubrir, a menudo sin reparar en los clásicos, entendidos como poetas de larga trayectoria, lo que las editoriales publican como novedoso. Van tras lo que creen vanguardia, tras la diferencia innovadora y original que creen, obviando un legado inconmensurable de cultura necesario para formarse, para acabar cayéndose, obnubilados por ese afán, hasta hacerse daño: sin bases donde sostenerse, no se puede mantener equilibrio. Eso sí: para llegar a entender y saborear a los autores clásicos, es imprescindible tener muchas lecturas y una amplia cultura. El camino no es fácil. Nada en el arte lo es aunque hoy se banalice todo y triunfe con harta frecuencia la tontería. La poesía siempre se ha leído poco y ha tenido escasos compradores, pues es un género para minorías sensibles, generalmente ilustradas.

 Vivimos una época de inmediatez, de mensajes rápidos, sencillos, directos, como los emoticones que en nada ayudan entorpeciendo o anulando la palabra escrita. Tampoco ayuda la complejidad que a veces llevan los mensajes asociados a la poesía, al trabajar el poeta con imágenes que le llegan del inconsciente apareciendo y escondiéndose como si fueran a  revelar secretos imposibles de resolver. Al buen lector no le preocupa esa oscuridad aparente que pueda esconde el poema: sabe que tras la primer lectura su alma puede haberse emocionado sin saber bien por qué, no importándole regresar de nuevo al poema y releerlo, pues sabe que puede conseguir algo más en el ritmo, en su construcción, en su fondo, en lo que sea que le afecte, seduzca y recoja: el cerebro está preparado, si no para entenderlo del todo por complejo, sí para sentir el inmenso mundo de las sensaciones que con la lectura se abren. La mirada detenida es la clave, pues los efectos llegan y se nombran solos. Lo importante es cautivar las palabras, evocarlas y renombrarlas, llegar a lo que Juan Ramón Jiménez pedía a su inteligencia: “El nombre exacto de las cosas”. Leer a otros nos inspira, como lo hace la misma vida.

 

Barcelona, marzo del 2024

 

 

 

ARTE Y POESÍA III

©Teo Revilla Bravo  




 

jueves, 2 de mayo de 2024

LA POESÍA COMO SENTIMIENTO II


 "Safo y Alceo" pintura del neerlandés Lawrence Alma-Tadema (1836-1912)





 LA POESÍA COMO SENTIMIENTO II



        En el afán por hallar sensibilidad, sentimiento y sentido a la vida, una de las facetas que más me han interesado para lograrlo es sin duda la incursión en la literatura, concretamente en la poesía. Pero no todo aquello que leo —y leo mucho— satisface ese reclamo. Con frecuencia tropiezo con poemas que pudieran considerarse de hechura impecable, perfectos en su construcción, consonancia, léxico y ortografía a veces rubricados por firmas de verdadero prestigio, no olvidemos algunos panfletarios del mismo Neruda, de Alberti y de otros, dedicados a asuntos políticos por poner ejemplos conocidos aunque no sean ejemplos específicos del asunto al que me refiero. Aludo a poemas que, una vez leídos, apenas dicen algo que emocione. A menudo tan sólo son poemas cuidadosamente escritos, donde el autor se volcó en medir la métrica al milímetro y en lograr perfección, pero que al leerlos uno nota que le faltó lo sustancial, lo que llega a tocar el alma.  

La poesía es arte y es sentimiento,  es una forma personal de concebir y vivir la vida. El poeta al escribir, se compromete con el hombre, le habla con el corazón en la mano, le proporciona campos para hallar o descubrir la propia sensibilidad, le ofrece claves para ver la vida desde su lado más natural y sensible. Un buen deseo, un gozo, un sufrimiento, el amor o desamor, una locura hermosa o una paranoia oscura, la denuncia de una injusta situación, la maravilla de un paseo, lo que fuere que el poeta sienta, ha de ser consustancial con el poema. 

El poeta ha de creerse lo que cuenta, ha de volcarse en ello con las mejores armas literarias que posea. Y no: no hace falta hallar la perfección, que no existe, pues esa labor sea métrica y rítmica, blanca o libre, puede ser más un despropósito que un acierto si falla lo esencial que es lograr transmitir emoción de manera penetrante, conveniente y convincente, qué es lo que interesa decir y cómo decirlo, cómo convertir las palabras en arte y entusiasmo, algo que no se aprende en academias ni en supuestos talleres de propagada escritura, tan en boga hoy.

        La realidad de quien escribe ha de nutrirse de sentimiento. Éste ha de ser escrito en el bloc del corazón, para que pueda ser leído luego fuera. Al igual que en pintura donde unos trazos aparentemente manchados de color son capaces de contar lo que el alma del artista quiere decir, en poesía no se necesita artilugios ni malabarismos retóricos para hacer algo hermoso y convincente, agrandándose el escrito si quien lo lee es contagiado de la emoción de quien lo escribe, algo que veces se consigue tras varias lecturas conscientes de que lo esencial en poesía es saber qué quiso decir el autor, qué sentimientos pretendió plasmar, qué nos evocan los versos; luego el poema, como  en todo arte, quedará abierto a interpretaciones personales, otro de sus fines principales. Para llegar a dominar el arte poético se ha de leer con atención e indagar en lo leído. Donde habita el genio, habita el arte; donde habita el sentimiento, habita la poesía.


        Barcelona. ─Enero de 2016.
        ©Teo Revilla Bravo. 





sábado, 20 de abril de 2024

PERO SI TE MIRO

 

        Fragmento de la obra "El ángel caído" del pintor francés Alexandre Cabanel 1868





PERO SI TE MIRO

 

Pero si te miro sé que el tiempo

nos pertenece, que vivimos trazando

el amplio libro de la coexistencia

de prodigiosa manera abriéndonos

a  las más bellas flores del campo,

a la azulada luz de la montaña,

al claror de la luna, a las veredas

verdes de los caminos, a los poemas

llegados directamente del alma,

al sosiego de los amorosos  trazos

que de una manera u otra  anotando

experiencias vamos soñando.

 

Templando miradas, creando soles

como verdades empeñados en destruir

con amor al furioso dragón del caos.

 

Existe un mundo de efectos mágicos

que por fortuna perpetúan la  poesía,

lenguaje vivo que nos permite abrir

los párpados cada día para vernos,

en dicha, atravesar fugaces estrellas 

logrando ir más allá del íntimo universo. 



BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo




domingo, 7 de abril de 2024

AMOR Y POESÍA II

   "Mujer, tallo, corazón" 1925. Obra poética de Joan Miró





AMOR Y POESÍA II

 

Sin amor no somos nada. Nos sentiríamos  olvidados, descorazonados, perdidos. El amor marca las señales que nos conducen por los caminos del sentimiento y de la vida.  Ni ata ni esclaviza. Es libre entrega abierta al sentimiento.  Si no fuera así habría dependencia, sumisión, temor o  exigencia, y no podríamos estar hablando de él pues la libertad en el amor es ilusión, deleite, voluntaria entrega, sueño y realidad compartidos. Amar conlleva gozar con el gozo del otro, y sufrir con su sufrimiento; es sentir a través de la piel del otro, respirar el mismo aire, caminar por el mismo sendero,  contemplar el mismo cielo, capitanear un mismo barco.  

Nos sentimos libres, cuando somos conscientes de habernos desprendido de la individualidad para asumir la de la persona que amamos, de quienes somos y con quién queremos seguir siendo. En el poema, al igual que en el amor, cada palabra está ligada a otra de mayestática manera, ya que por sí sola no puede significar nada al carecer de sentido como vocablo. No se sostendría por sí misma, pues ha de ser reflejo de otras y de otras formando una sólida cadena. El poema, al igual que el amor, puede enseñarnos a comprender la vida y la muerte,  ayudándonos a traspasar con éxito ambas barreras.

El tiempo nos devora, nos aleja, nos destierra, nos conduce inexorablemente hacia la muerte; amar es tener la capacidad de envolverlo en ensueño, entelequia o espejismo, reteniéndolo desde la misma realidad. Es Más: amar es volverse tiempo, sintiendo a su través trascurrir y hermosear la existencia pulso a pulso con el ser al que se ama. Las palabras, como el amor, cambian. No pueden ser las mismas siempre pues van trasformando el significado a medida que las pronunciamos, escribimos, o aplicamos. Sin embargo no cesan de ser lo que fueron, al llevar implícitas en su origen la misma permanencia. El etimólogo estudia las palabras, las reacciones formales y semánticas que implican su procedencia: indaga, propaga y muestra. Sucede lo mismo con el amor: los amantes ansían renovarse con cada contacto, pronunciarse, hacerlo posible. El devenir en el lenguaje, es el acontecer venturoso de los cuerpos del amor porque a través de él se crea la palabra, aparece el verso, surge el poema. Si muere el poema muere la memoria y acaba el amor; por el contrario, si el poema se lentifica surgen del silencio sinfonías melodiosas desde donde emerge, en ensayo perceptivo, el  poema que siempre conmueve. Los amantes, convertidos en músicos en esta vislumbre, tocan con emoción sus maravillosos instrumentos. Los hacen vibrar con brillantez, llevando la vida y la muerte hasta el apoteósico final donde todo se deposita y queda. La música la recoge el universo transformándola en perdurables ondulaciones. La literatura nos habla de ello: Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, los amantes de Teruel… El amor cuando es poema se hace infinito. Hallarlo en su integridad, entraña dificultades; conservarlo en el corazón, es lograr la comunión con el arte supremo, algo solo a los dioses dado como les es dado callar y seguir siendo espíritus que rondan y avalan la hermosura que susurra el amoroso acontecer. Es en esos silencios de los dioses donde busca y bucea el poeta, alejándose del mundanal ruido para dar pausa y respiración al verso equilibrando y transmitiendo en justa entidad el poema. En el silencio, como en el amor, se  afirma y reafirma el poeta.

 

 

Barcelona. Mayo. 2015.

©Teo Revilla Bravo.






domingo, 17 de marzo de 2024

POESÍA ES EMOCIÓN

            Obra de Egon Schiele Liril 1911. Expresionismo austríaco





POESÍA ES EMOCIÓN

 

       La poesía no es una cuestión de palabras rimando en versos escritos al azar del momento, como los que compone un autor cualquiera para endulzarnos los oídos. La poesía va más allá de tendencias dominantes y lecturas canónigas que la santifican y debilitan, confundiendo la independencia y lucidez de quien la escribe y también de quien la lee. La poesía la forman fragmentos que se van componiendo y recomponiendo en el fondo del alma, para posarse cuidadosamente en cada palabra del verso con el fin de lograr que el resultado refleje el estado de ánimo de quien desea darla a conocer.

  Escribir poesía es una forma de enlazar sensibilidad con lenguaje, consecuencia de una metamorfosis personal que se produce pues el poema encarna la misma vida de quien la escribe. Solo hay que hacerlo respetando ciertas reglas, algunas objetivas, otras personales nacidas de la intuición rítmica, mental y estética que se posea para plasmar sentimientos, cimentando de ese modo la historia que se desee contar sin que nadie ni nada limite su libre expresión, algo que sí sucedía en siglos pasados obligados los poetas, si querían dejar oírse, a estar sujetos a la tutela de unos cánones establecidos como era el uso del verso alejandrino, del soneto, del romance y resto de modalidades con medidas fijas habituales hasta la aparición del verso blanco que dio libertad y ligereza al compás deseado. Hay que admitir la rebeldía de este tipo de hechura aplaudiéndola por necesaria, sin desechar las formas tradicionales del arte patrimonial que por valiosas y necesarias no se pueden dejar de valorar y de ningún modo perder ni dejar de escribir.

 Pongamos atención a lo que sentimos y deseamos decir, pues el poema es bello o feo, está lleno  de interés o carece de él, según quién lo tome y lea dándole o no sentido. En todo caso, los versos han de ser expresiones del alma, mensajes únicos escritos con esmero y aquilatamiento habiendo elegido cuidadosamente las palabras que hacen que emerja la emoción.



ARTE Y POESÍA III

©Teo Revilla Bravo  





jueves, 7 de marzo de 2024

PASARAN LOS AÑOS


"El tiempo" 2018. Pintura de la artista ucraniana Victoria Dubovyk






PASARAN  LOS AÑOS

 

Pasaran los años y la vida 

será punto irrelevante en la mañana,

nostalgia de  largo llanto,

ciclo de amor cumplido.

 

Será  memoria olvidada sin presente

ni futuro, cauce estrecho y seco de un río,

poema sin respuesta ni memoria posibles,

horizonte, horizonte, horizonte,

mudos versos en sueños perdidos.

 

Será la voz del afecto que deseé escuchar,

un vivir sin vivir que profesar,

un anhelo abierto sin estrechar ni luchar, 

ni embelesar, ni soñar ni  engranar, ni iniciar, 

insensible a las flechas que hacia mí  lance 

el arco hermoso del amor.


Pasarán los años y habré sido

—desaparecido espectador del mundo—,

ladera oculta, quimera de mil sueños,

labios borrados, flores, palabras, caricias,

desvanecidas en el limbo de un instante detenido.

 

Cientos de gaviotas se deshacen,

en la arena absoluta del olvido;

un viento sin luz cierra los ojos:

                                             quizás,

aleteando, esté solamente dormido.



BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo






lunes, 26 de febrero de 2024

AMOR Y POESÍA

"Pareja abrazándose" Obra de Pablo Ruiz Picasso 2009.






AMOR Y POESÍA

 

El amor es una manifestación constante en poesía. Para sembrarlo, expresarlo, sentirlo y madurarlo, es el terreno propicio. El amor hace que nos movamos, que vibremos y agitemos con cada movimiento que produce, pues como la fe mueve montañas. Se trata de un impulso que no logramos controlar del todo, se presenta ante nosotros como uno de los misterios más grandes que podemos tener. Es un sentimiento relevante, un deseo innato de sentirnos complementados uno junto al otro. Para los amantes ya puede el universo entero derrumbarse, que ni lo sienten. ¿Es egoísmo el amor? ¿Es la reafirmación de uno en conformidad y equilibrio con el otro? ¿Es la negación de lo que creíamos ser para encontrarnos con lo que creemos poder llegar a ser? Por amor nacemos, vivimos y morimos, compramos flores, creamos música, pintamos cuadros, hacemos poesía, movemos el mundo. Encantar al ser amado día a día, es el objetivo para mantenerlo vivo. Cuando se consigue pareciera que se compensa y equilibra un mundo que a menudo se nos viene abajo, ya que la sensación que se percibe es grata haciendo asomar en nuestros rostros un fulgor especial.

El ejercicio poético, en cuanto al amor, es adiestramiento, constancia, desahogo; es poder reflejarlo de la manera más cierta y bella como si fuera una constante que no acaba nunca, pues en el amor como en las palabras no existe final. Borges decía que cada una lleva implícitas todas las demás. Explorando el cuerpo de la amada o del amado, se investiga el lenguaje, se conoce sus significados, se acarician sus formas, se escuchan sus sonidos, se sienten sus goces, se halla la manera de pronunciarse y de  habitar el lugar exacto que ocupar en la vida. El poeta une las palabras, las cose y embasta, las entreteje, perfila y afina. La palabra es la mano que explora, los labios que besan, la voz que susurra, el sexo que goza, el mimo que queda. Todo poema logrado se convierte en deseo, en sentimiento, en  pálpito que quema y aviva el alma. Si el corazón no vibra ni tiembla de emoción, no hay verso ni poema ni amor. Con cada pálpito escrito, creando la propia sinfonía, elegido el cuerpo y el alma donde voluntariamente quedarnos, lograrlo.  

El amor que genera poesía, está formado de aquello que decimos, y también ¡cómo no!, de lo  que callamos.

 


Barcelona. Mayo. 2015.

©Teo Revilla Bravo