TRÁNSITO
Tránsito firme, polvo de palabras
habitando el momento con equilibrios
suaves, íntimo manuscrito de luz
apagando, con lo último escrito,
el persistente velamen que impone
a la terca ceguera la tristeza.
Consumiendo ilusiones, arropado
por mágicas notas de jazz, gran
Miles Davis, al trasluz de la pantalla,
en cálida disciplina, escribo letras,
versos revisables en urdido guión,
alentado por las flores asomadas
al rostro desde el jarrón de la repisa.
Hora canónica, prima. Pausas largas
o cortas. Disolvencias, indecisiones,
desdoblamientos, sincronizaciones,
carambolas, avances, retornos,
furtiva escuela de lo fugaz retenido.
Armar el poema en proclama de belleza.
Crear su edificio con gestos y emociones
crecidas desde el sosiego y la templanza,
releyendo, gesticulando, cantando,
sonriendo o penando, corrigiendo
para volcarlo desde la terca ceguera,
en humilde mirada, a lo insospechado
de las extensas arboledas que pueblan
de ingravidez el infectado universo literario.
BROTAN LAS PALABRAS, 2020/2021
© Teo Revilla Bravo
