ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

jueves, 30 de marzo de 2017

MADRE







MADRE

Aún concebido el aliento como unicidad umbilical inquebrantable, poco a poco muere en mí el común instante contigo desde la fecundación mantenido: lo que estaba junto, se desintegra en la nebulosa de una profunda grieta abierta sobre la inercia cruel del destino.

La sangre salpica la tensión que deja la tristeza esta tarde abrileña, mientras hablas y hablas sin que te entienda mirando el entorno asombrada, mientras te niegas, tozuda, a la ingesta de pastillas o a la de la leche con galletas de las cuatro y media de la tarde. 

Te vas madre. Dices adiós calladamente sin que desees  se te note, discreta, sencilla, valiente, y bondadosa como has sido toda la vida. Te vas, no sé si alterada, intranquila, o conformada con todo este entorno de desconcierto y desencanto que te asiste. Me es difícil adivinar lo que sucede por tu cabeza. En tal caso, estás envuelta en noche y sé también que en recuerdos sembrados y recogidos en felices alboradas de amor y vida.

Apenas unos momentos por la mañana, por la tarde o durante el fin de semana, amparan tu personal soledad; apenas unas palabras mal enhebradas con unos y con otros entre sonidos de canciones trasnochadas que suenan machaconas en medio de la sala con el propósito de amodorraros sobre las usadas tumbonas, te alientan; apenas unas sonrisas mal dibujadas, tibias, trémulas y rotas de cuidadores, que se pierden al instante; apenas, en fin, unos imprecisos pasos por el salón, el pasillo, el patio, o el  cercano parque

Ida la memoria, palpitas desorientada buceando por sobre las cosas queriendo hallar sentimientos, buscándote en ellas por oscuros rincones sin lograr encontrarte. Ahí estás. Envuelta y perdida entre el ir y el venir de cuidadoras nerviosas, entre batiburrillos de objetos y regalos que nada te dicen, entre fotografías familiares colgadas en la pared junto a la cama para no olvides..., imágenes inconexas que te cercan, te asolan y empequeñecen en la habitación última del adiós. Perdida, sí. Reclamando implorante unas gotas de luz y dicha, relámpagos de comprensión que bailen y jueguen alegres por tus apagados ojos.


      La tierra, que  se abre un poco más con cada respiro que das, espera tu regreso al absoluto con el arrebato que salpica el anuncio de la muerte hecha girones en tu enrevesada mirada. Y yo me quedo un día más, madre, con esta cara de bobo enfadado que no entiende nada. No logro retenerte. Te escapas de mis brazos. Te ausentas poco a poco en medio de un oleaje abrumador, que no son otra cosa que ondulaciones y exhalaciones llenas de melancolía y contenidos arrebatos que todo lo pueblan, que todo lo enrabian y desvanecen.    




TU HERMOSO GESTO


Tu hermoso gesto de mujer se fue nublando,

clandestino e íntimo, en el final de una noche

larga que poco a poco de ti,madre,

se desgaja. Inclinas sobre la mecedora

de mimbre hacia un lado la cabeza, 

te acurrucas, te adormeces, te anonadas.

No quieres ver la realidad que poco a poco 

se apaga, ni el triste salón donde quedaste 

sentada, niña perdida en los desvanes

oscuros de la conciencia.

Maltrechos deseos, foscos instantes, 

pesarosos marasmos, vanos cabeceos,

solaz, humano desastre.

 

Desconocidos son hoy esos ojos que

me miran con la luz gris de un callado 

reproche:

            “No me dejes sola 

Entre estas gentes.”

Lo dices removiéndote rebelde 

con risa nerviosa, mareada y aturdida 

en un oleaje voluble y nebuloso del pálido

sinsentido que por momentos parece recobrar

la razón. Ante esa mirada desorientada

que me mira expectante, hoy como ayer

siento desprotegerte, dejarte sumida

entre fuertes recelos marcados por pasos 

acelerados de nerviosas auxiliares.

Clamores, risotadas, sonoros hipos ,lloros, 

inconexas palabras, perdida frecuente

del sentido.

 

Presagios de  fríos vientos, nieves

y tormentas aproximan letales inviernos.

 

No; no apagues la lágrima esta tarde, madre,

déjala que resbale por la luminaria de tu rostro, 

déjala que se deslice radiante hasta mi mano,

pues todo eso que ahora te digo y me digo 

tiene que ver con este desastre, 

lamentable preludio de eternal despedida.

 



“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII. (2013- 2014)
©Teo Revilla Bravo.









lunes, 27 de marzo de 2017

UNAMUNO




Unamuno visto por el pintor catalán Ramon Casas. 
Dibujo realizado hacia 1904 o 1905. Carboncillo sobre papel.









UNAMUNO

Miguel de Unamuno sufrió, en muchos periodos de su vida, una ardua lucha interna entre la razón y los sentimientos, algo que lógicamente no logró superar. Y no pudo hacerlo porque la parte intelectual del ser, revela muchas cosas que no sirven nada más que para hacernos infelices. Serán los sentimientos, los encargados de intentar restablecer el equilibrio roto en ese arduo manejo de la mente al que obstinados nos dedicamos. Pero esto Unamuno no logró conseguirlo, si nos atenemos a lo que sabemos y leemos de él. Sucede que, por mucho que insistamos, mediante la razón no conseguiremos penetrar en los misterios que sentimos, pues simplemente están vedados a nuestros conocimientos. Si esto, al ser que es sensible inquieta mucho, cómo no le iba a torturar a nuestro escritor si lo llevó a un punto en que casi llegó a trastornarlo.
Unamuno fue un autor excelente en todos los campos literarios que tocó, fue uno de los pensadores más destacados de la historia de España e influyó, crítico con el tiempo que le tocó vivir, notablemente en la Generación del 98 a la que perteneció. Fue y es un autor necesario, pero a la vez incómodo pues su obra, de amplísima cultura, a menudo pudiera parecer exagerada y excéntrica. Hombre inquieto, rebelde, contradictorio e individualista hasta rendir culto a la propia personalidad, anduvo a contracorriente y en guerra consigo mismo, pues se enfrentó constantemente a sus propios demonios y aún a los externos. Quizás por eso necesitaba hablar con dios, escribir lleno de dudas sobre dios, crear a dios a su medida.
El futuro siempre es incierto y cambiante. Por esa senda  hemos de transcurrir necesariamente y a menudo, en nuestro trayecto hacia lo irresoluto, lo hacemos consciente o inconscientemente por el lado más oscuro y opresivo. Unamuno, intenso intelectual, se llenó de deseos insatisfechos, de esperanzas frustradas, de sueños incumplidos, algo, por otro lado, bastante similar a los deseos de cualquier tipo humano que reflexiona sobre la vida y la muerte. Pero Unamuno, en su búsqueda machacona de la verdad absoluta, no se conformaba, no podía hacerlo, pretendía ir más allá pues quería llegar al conocimiento contextual de fondo, eso que habitualmente señalamos o decimos es el alma de las cosas.
No, no es un autor que resulte cómodo como podría ser leer a Ortega por ejemplo, o a María Zambrano por poner otro ejemplo muy asociado al primero, pero hay algo que obliga, pese a encontrarnos con un filósofo irresoluto -¿quién no lo es?-, a volver una y otra vez a sus escritos, tal es la inmensa riqueza que nos legó. Y es que Unamuno aún nos tiene pendientes de su obra, pues es un revulsivo importante de la cultura española y aún de la europea. Revulsivo que supo agitar a todo un país, a todo un gobierno y a toda una generación, no olvidemos que escribió filosofía, pero también artículos, ensayos, novela y poesía. Y, como decía, lo sigue siendo hoy al no poder dejar de reconocernos en él en muchos aspectos vitales. Lo que sí es cierto es que Unamuno, con su sentimiento trágico de la vida, nos despierta de ilusiones y fantasías huecas, de banalidades, de sueños, de quimeras intelectuales, de todo eso que nos acompaña falazmente en este camino acelerado hacia la nada.

Barcelona. Marzo de 2017.
©Teo Revilla Bravo.





viernes, 24 de marzo de 2017

CREACIÓN


               Jean Cousin en su obras Eva Prima Pandora



EL MITO DE PANDORA
Existen variadas versiones del mito, una de las más comunes es la que nos cuenta que el padre de los dioses, indignado por el engaño de Prometeo (el que prevee), que había creado a los mortales y robado el fuego del Olimpo, temeroso del poder que estaban adquiriendo los hombres, decide castigarlos. Para ello piensa en una figura de mujer a imagen de las diosas, y encarga su creación a Hefesto.
Afrodita le da su belleza y encantos, Atenea un hermoso vestido para cubrirse , Hermes pone en su corazón la maldad y la falacia, Zeus le insufla vida y le entrega una caja cerrada que contiene todos los males y miserias, con los que piensa vengarse de los hombres. Y envía a Pandora, como regalo a Epimeteo, hermano de Prometeo, a quien éste le había hecho prometer que no aceptaría ningún regalo de Zeus.<pero Epimeteo, deslumbrado por la belleza de Pandora, olvida sus promesas y la desposa. Pandora acuciada por la curiosidad abre la caja y esparce el infortunio sobre la humanidad: la peste, el dolor, la desgracia, la envidia. Todo menos la esperanza que queda en el fondo de la caja.


CREACIÓN


      El desfile de semillas justifica el raudal de luz que brilla sobre el planeta. Germinarán: la diosa está a punto de dar su bendición.

      Cuando la creación es brazo y es pie que avanza, cuando es cerebro y es ardiente ceniza, pero también voluptuoso viento que orea y calma, los seres  recién nacidos, transparentes y viscosos, inician el periplo de la vida dándole sentido. Ya son pequeñas manchas en la planicie, ya bultos sobre la hojarasca de la extensa fronda, ya inseguros resuellos en el aire tibio o en los latidos del festivo verano. La diosa asomando la oreja por el complejo entramado de colores,  escucha satisfecha los murmullos, siente que no hay nada comparable, que todo está bien.

      Las gotas de lluvia, como sucesos de pequeños aéreos oleajes, aportan la necesaria humedad; la sutileza ambiental favorecen el humus, da debido frescor, contrarresta el calor del sol cuando éste es excesivo. Bajo estos auspicios, los  recién nacidos comienzan torpemente a caminar, a desarrollar su inseguro destino. El tiempo se hace en ellos.

      Cae la noche despejada de nieblas. La luna, en su vagabundeo, se desliza  solapadamente por entre los torrentes de estrellas. 

      Nace el día. Todo se ilumina. Los sonidos del céfiro destapan la bruma con primorosos silbos, retumbos que van formando leves bullicios y luego otros y otros, hasta llegar a ser gran algazara. Al paso del tiempo, formará palabras y con ellas el entendimiento.

Prolongaciones. Dichas y desdichas agitándose en los jóvenes corazones. Comer, amar, ascender y descender caminos, construir, poblar, habitar, plantar, pescar, cazar, cultivar inteligencia y arte, dejar descendencia, envejecer,  morir, todo ello para entrañar nuevos seres que compartan y mejoren la labor de lo instruido: el trigo para la harina, la harina para el pan. Así arroz, cereales, frutas, verduras, hortalizas, utensilios, cultura. Mientras, se consumen los segundos y con ellos los años, las décadas, los siglos. Todo lo transforma el vertiginoso horario que va dejando a un lado despojos, residuos del tiempo y vida, raíces y hojas que como ampliadas mantas envuelven la siembra de la civilización, rueda que rueda de la vida formando experiencias que con frecuencia no sirven para remediar errores, desastres, ni desasosiegos.

      La civilización acaba por engullir al último ser. Todo finaliza. La diosa, retrocediendo desconcertada, esconde la cabeza bajo el ala misterioso de la nada. 



  DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.



viernes, 17 de marzo de 2017

"ABRAZO"



"Abrazo" del pintor Safet Zec, pintor nacido en Bosnia-Herzegovina en 1943. Un pintor que pinta con mucha fuerza y expresividad, matices y detalles temas humanos, dramáticos, realistas y de gran carga sentimental como vemos en la muestra.





ABRAZO


Sacarlo de la luz y del trueno,
destellarlo en la absoluta oscuridad
y hacerlo día liberándolo de la orfandad
nocturna y vacía que ensombrece frentes
y miradas aprisionando y aislando
el hálito humano.  Adjuntémoslo,
al pecho rutilante y engrandecido
de la persona que lo precise,  
con el esplendente don de la emoción.

Un colosal murmullo, un escape
de gaviotas al vuelo se establece
al momento entre ambos cuerpos;
una percepción sensible, una alteración
apoderándose de afectos;
un largo clamar de la faringe señalando
la llegada del vínculo que absorbe lo inmutable
y trastrueca el reloj fatuo del humano
sinsentido.

Ese abrazo es algo que grita y azuza,
en el alma, encanto, esponja, bello lagarto
tendido al sol poniente; soplo o clamor
vivo, vena donde la sangre más valiosa
madurando pálpitos remonta  hasta llegar
certera al cerebro iluminándolo de luz.  

Emerge cálido el amor…

Más vida, más percepción, más dianas
conseguidas, flechas nacaradas prendidas
en las firmes solapas del alma...

Ese abrazo refugio, medido por el instante
distendido, es ensueño entre dos, es paz,
es unión que crea eternidad en vibrantes
ramilletes de festivos colores.




  DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980

©Teo Revilla Bravo.







jueves, 16 de marzo de 2017

EL DADAÍSMO O LA NEGACIÓN DEL ARTE.


L. H. O. O. Q.
 La ideología dadaista se sirve de la concepción clásica, adaptando cambios en obras clásicas. En este caso, sobre la Gioconda.




Fuente.
Obra expuesta en Nueva York bajo un seudónimo. Fue criticada por el mismo autor, partícipe así mismo del jurado de la exposición, intentando confundir la realidad y criticar así la forma controladora de la sociedad.




Elasticum; Hausmann.  Fotomontaje que consistía  en la inserción del papel en el dibujo.



Otro fotomontaje, éste de The Engineer, Grosz.



Obra "Parade Amourense", de Picabia. 

La gran aportación de la imagen dadaísta, fue la creación de cabezas sin cuerpos, así como la representación del ser humano con forma mecánica al ser su autonomía oprimida por la sociedad.  








      EL DADAÍSMO O LA NEGACIÓN DEL ARTE.


       
      El manifiesto Dadá nace en el año 1918 con el objetivo, ni más ni menos, que el de hablarnos de la muerte de la belleza.
      En 1920 se reunieron en Berlín en torno a una exposición de maniquíes coronados con una cabeza de cerdo y vestidos con el uniforme del ejército alemán, una serie de pintores dadaístas bajo el lema “El arte ha muerto”. Querían con ello hacer valer el carácter antiartístico, antipoético y antiliterario, que formulaban. Querían dejar constancia, con ello, que no querían fabricar obras de arte como tales, sino crear objetos que lo liberasen de las cadenas tradicionales que creían amordazaban las inquietudes en ese campo. Fue el principal objetivo de Picabia, y también de los vanguardistas que le siguieron, quienes consideraban que la obra de arte verdaderamente moderna no debe de estar hecha por artistas sino por simples hombres. El artista y el hombre, la obra y el objeto. O sea: recoger utensilios cotidianos de lo más variado reciclados incluso de las basuras, y presentarlos como obras propias bajo el contexto dadaísta de la negación del arte.
      Rebeldía, búsqueda de la subversión, insurgencia, juventud, insatisfacción, desenfreno, apasionamiento. En todo caso, un cóctel muy duro de digerir, apto solo para almas dolidas, desafiantes, irreverentes. Estas proclamas dadaístas resonaban ─aún resuenan─ en los oídos con un acento agudo y pertinaz, el del grito de la negación sistemática remarcando el fin del arte moderno. Tal actitud los emparentaba con el surrealismo al cuestionar y considerar relativo, todo lo considerado arte hasta ese momento. En ello, en la práctica constante de la negación,  encontraron -o creyeron poder hacerlo- su libertad creadora.
      En realidad fue una cornisa al borde del abismo, una barca a punto de zozobrar. Pero había algo psicológico en esa revolución artística y estructuradora, que pronto precipitó la apertura de una crisis profunda en su seno. No era para menos, pues buscaban su camino orientándose hacia el propio presagio, que no era otro que se estaba ante la abolición del arte. ¿Y qué hacer sin el arte? ¡Qué hay después, qué nos queda? Se trató de una revolución cultural, que podía negarlo todo y a todos, protestar, hacer actos irreverentes, reírse en los funerales, llorar en las bodas, doblegar y trastocar todas las reglas de la convivencia. Todo, absolutamente todo, era criticable.
      Tristán Tzara fue, quizás, el primer abanderado de la causa. Cual gurú del grupo predicó su verdad, que no era otra que el escepticismo llevado a los límites de la razón. Llegó a sentenciar: “Dadá no es nada”. No era nada, porque Dadá no era un isnmo más. No podía serlo, pues el movimiento estaba en contra de todos los ismos habidos y por haber. No se buscaba nada, No se quería nada. Solamente se estaba en contra de los manifiestos, y en ese contexto las obras no podía durar más de cinco minutos en las exposiciones que habían de ser fugaces. Incluso en las puertas de algunas exposiciones, se colocaban palos para que los concurrentes acabasen a golpes con lo que allí encontraban.

      Algunos claros exponentes del dadaísmo fueron, Francis Picabia pintor y poeta, y Marcel Duchamp escritor y pintor, ambos franceses, Man Ray, estadounidense, o Hans Richter, cineasta alemán. Todos intentaron hacer catarsis manifiesta de sus sentimientos, de sus contradicciones sin límites ni destellos esclavos del tiempo que los tocó vivir, tiempo que los enlazaba a la realidad abrumadora de un mundo pervertido, desarraigado, destruido. La declaración en 1914 de la Primera Guerra Mundial, se supone tuvo mucho que ver.



Barcelona. Marzo de 2017.
©Teo Revilla Bravo.






domingo, 12 de marzo de 2017

AL ANOCHECER


"Paisaje al atardecer" Obra de Vincent van Gogh 








AL ANOCHECER

Al anochecer, cuando la luz borra contornos
y la sombra restriega partículas nebulosas
por los opacos cristales de la habitación,
la diosa del amor, con ojos de azogue,
ilumina el melodioso trayecto que atempera
la fragosa flema que reflejan los chispeantes
desvelos de la pasión.
Se mueven en el exterior las hojas
como aleves caricias revoloteando por el aire
a través de las frondas, de los tejidos
que confeccionan afanosas arañas
en las raspadas piedras plenas de grafitis
obscenos de las ruinas cercanas.
Mientras todo duerme en apariencia
entristecido por sombras y oscuridades,
una tornadiza y piadosa blanca luna
asoma salpicada de huellas,caricias
y semen, custodiando los abandonados
cuerpos del amor y del olvido.
Desde lo profundo de la natura emerge
persistente, entre susurros, el ceremonioso
ritual de la vida.
Savia amagada que nace hambrienta
de humus poniendo énfasis en cada yema
fecunda de las hojas, entre los suspiros
que dispersa febril el viento
o entre los mismos pimpollos a punto
de incendiarse transfigurados en renovada
asombrosa primavera.


DESDE EL FONDO
Cuaderno V.  1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.







miércoles, 8 de marzo de 2017

EL DIVISIONISMO (PINTURA)

Georges Seurat



Paul Signac


Paul Signac


Camille Pisarro





EL DIVISIONISMO (PINTURA)


Parece ser que el “Divisionismo” fue una corriente intrépida, audaz y animosa, discordante con el resto de movimientos que se produjeron en la Europa de principios del siglo pasado. Pese a considerársele un avance más del impresionismo, al nacer como movimiento autóctono tuvo sus peculiaridades, pues entendía las indagaciones en torno a la luz, el color y la división de tonalidades, más como medio de llegar a algo concreto que como fin en sí mismo. La luz debían de ser un instrumento más y estar, por encima de todo, sometida al mensaje que se deseaba trasmitir.
El Divisionismo mostró una relación cercana al simbolismo a la par que sentaba bases para el Futurismo, movimiento que irrumpiría con fuerza en el panorama del arte italiano a partir de 1909 convirtiéndose en uno de los movimientos de vanguardia por excelencia, atento sobre todo a los acontecimientos sociales que reflejaban las condiciones laborales y de vida de las clases más desfavorecidas de la época. También se le conoció con el nombre de “Puntillismo”, método y técnica que pretendía incorporar la vibración luminosa mediante puntos, de tal forma que los efectos cromáticos no se obtuvieran de la paleta en sí, sino aplicando sobre el lienzo pequeñas áreas o puntos de pigmentos sin mezclar para que vistos desde cierta distancia formaran figuras y paisajes óptimamente definidos, ya que el propósito era que los efectos de mezcla en la pintura se dieran en la óptica del espectador. Con ese fin, se quería conseguir una mayor luminosidad y brillo, para lo cual los colores debían de ser puros en la creencia de que los tonos que se dieran directos serían más interesantes que las posibles mezclas de siempre; es decir: se aplicaban tal cual aparecían del tubo, de tal forma que fuera el ojo del espectador, como decía, quien lograra captar las distintas variaciones que se producían en las obras, imágenes vibrantes, luminosas, trémulas y armoniosas. Esos puntos o pinceladas, debían corresponderse en un mismo tamaño, de forma que al observar la pintura el espectador pudiera constatar la perfección lograda haciéndole pensar que estaba ante una imagen congelada en el tiempo  como si fuera una idílica visión de la misma realidad. Dos notables precursores de este movimiento fueron Delacroix y Watteau, pero los que lo desarrollarían sistemáticamente más tarde serían Seurat y los neoimpresionistas.
El movimiento, con nombres como Georges Seurat, HenriEdmond Cros, Vlaho Bukovac, Charles Angrand, Chuc Close, Camille Pisarro, Paul Signac y otros,  dejaron obras magistrales en pintura, algo que agilizaría y daría pie a otras corrientes del arte más contemporáneas de las que por fortuna nos estamos beneficiando.


Barcelona, marzo de 2017.

©Teo Revilla Bravo.



sábado, 4 de marzo de 2017

IRRUMPES…

"Mujer en gris", obra de mi autoría llevada al blanco y negro.






IRRUMPES…

                                       A Celeste  (Homenaje in memoriam) 


                                “Cuando ella cesa también yo me extingo”
                                                                              ─Ángel González



Irrumpes. Lo haces arrollando,
con la ilusión creciendo hacia
lo alto en optimismo.

Verte. Sentir la liviandad de advertir 
que así, con la música que reverbera 
rebasando nuestros cuerpos, 
todo está bien.

Mirarte. Susurrar palabras,
prodigar abrazos, animarnos 
en dicha, crear amores.

Lo sé:
          tu presencia aporta paz,
augura seguridad, crea armonía.

Te mueves, giras, sonríes,
bailas denuda mil danzas 
en el entorno de mis pupilas, 
me reinventas venturoso,
y en ti me conforto.

Eres sonrosado azul de dicha,
rosa o flor alegórica que gozosa 
asombra, paloma volandera 
de contento alboroto.

Representas las estaciones del año 
y con ellas la vida que en ti amo;
personificas el mundo amable,
y el trasmundo de  lo bello necesario.

Un relámpago de magia y arrebato
me obliga a saltar de regocijo,
y en ese enredo o aturdimiento
muerdo la dulce fruta de tus manos.

Así voy y vengo, amor; 
así me alzo y desciendo de ti, 
por ti y en ti como andante peregrino 
de valles, cauces y montañas,
asumiendo el papel fiel de compañero 
con devoción y vocación de amarte.

Lo restante rozagante lucidez
es la importancia del sol y de la lluvia
que alegran y riegan la mágica 
primavera que vivimos al lado 
de Pau, el hermoso hijo nacido
del alborozo y que impetuoso crece…



  DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.