"Muerte". Expresada con pincelada firme y sólida por el pintor expresionista alemán Max Beckmann. Sin duda, impresiona por su dolorosa naturalidad cromática.
DE MI PROPIA
MUERTE
Muerte contemplada,
sino de fríos,
polvorosos enredos,
lazos sutiles y dolorosos
que enlazan las formas
de todo el universo
con la afligida
alma en cadencia de afligidos
versos vividos
en la herida.
Grabé la señal
de la inexperiencia
-rasgo de oro
que unen mi corazón al sol
en fragilidad de
flor- cotidiana en la frente;
vendados ojos,
dios de la niñez dejado
permutando el
destino de la máscara,
en la mocedad; puertas
del escepticismo
donde un ángel caído
llora angustiado su sino.
Conceptos:
cambian las estaciones,
los árboles se
renuevan, vuelan pájaros
recién nacidos, retoñan
los helechos
y las flores se
abren enlazándose con las soñadas
estrellas de la
luminosa aurora.
Todo deviene, todo
se va entre la niebla
-olas, nubes del
mar- esteparia que provoca
el transcurso imparable
del tiempo
y se para el
pulso. Pequeñas muertes.
Grandes resurrecciones
humilladas por otras
tantas pequeñas muertes
en un giro continuado
de sucesos sin
aparente fin.
Crear -imprevisto
cuerpo mío- esperanza.
romper el hilo
tenso de las horas,
salir -legado de
muerte- como un torrente
que rompe los
diques del ateísmo
compulsivo en aras
de ansiada eternidad.
OCÉANOS DE LUNA LLENA
(Cuaderno VIII. De 1984 a 1987)
©Teo Revilla Bravo.
