ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

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lunes, 30 de octubre de 2017

MEA CULPA























Obras de la pintora argentina Mercedes Fariña. "Errarum Humanum Est"  y "Mea culpa"





MEA CULPA

Este poeta apenas si sabe llorar y emocionar

con palabras calificativas, sensibilizar

con endecasílabos, atormentar o hacer gozar

con sonetos o bellas obsequiosas espinelas;

no sabe vigilar la vida que le sale al paso,

ni reír cumplidamente, ni entremezclarse  

con la gente y verle el rostro amable,

ni gozar, ni sufrir escribiendo; sólo firma, 

obstinado, derrotado en la cuneta de lo iluso, 

anodinos e insustanciales poemas.

 

Este poeta no sabe tocar almas con belleza 

y complicidades; no sabe matar una mosca 

ni sabe gobernar un simple cuaderno

de escritura; este poeta, en un destemple 

personal que no controla, escribe alucinado

versos malos a la luz de la luna de Valencia. 

O eso al menos es lo que dicen si por 

casualidad remota le leen—maestros 

de todo arañando frágiles ramas—

quienes saben de cosas literarias, 


¡Qué joder! ¡Qué mierda!¡El mundo

—escombro ardiente—está patas arriba!

 

Desde esta ridícula posición de creerse escritor 

al uso y ponerse a pensar sobre lo que sucede 

alrededor suyo, contempla un país

lleno de zozobras, de corruptos robando

a manos llenas, de políticos que dividen

y hacen daño sin que se les caiga la cara

de vergüenza.

 

Y mientras tanto, entre arruga y arruga, 

paro, privaciones y penurias, pobres

y más pobres pululando y muriendo

por tristes rincones apoyados en fachadas 

impasibles pintadas del color de la suciedad,

la aflicción, la dejadez, la tristeza.

 

El poeta, echándose las manos a la cabeza 

en un acto reflexivo de cordura, 

entona un mea culpa llorando desconsolado:

tanta injusta realidad, le lastima el ánimo.

 

Este poeta cariacontecido, de breves gestos,

que pretende ser altruista, sincero, generoso,  

reconoce que pese a sus ganas por solidarizarse

con todo lo que sucede de manera injusta 

a su alrededor, encerrado indiferente en su triste 

torre de marfil escribiendo desahogos, 

olvida con frecuencia la hiriente realidad 

que ahora le abruma.

 


 SOLEDADES” (Provisional)

 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.