Una obra conocida de William Turner.
NAVEGAMOS
Navegamos. El viento embravecido derriba aureolas
refulgentes, oleajes que en impulsivos imperiosos
movimientos de los vientos y el mar,
hacen zozobrar peligrosamente la nave.
Somos -efectos, causas- fuertes, rumiando sombras
e intranquilidades, protegidos por la reseñada luz
de la alborada que rozando sutilmente las velas
día a día en amor nos va templando.
Agua, sal, cloro, yodo, salitre, sol y viento...
Navegantes marineros en gran expedición
somos, amantes que se crecen gigantes
arrebatados de esfuerzo y dicha,
corrigiendo rutas, trastocando un norte
magnético de brújulas y bitácoras hechiceras
que libremente entre impulsos la mar corea.
somos, amantes que se crecen gigantes
arrebatados de esfuerzo y dicha,
corrigiendo rutas, trastocando un norte
magnético de brújulas y bitácoras hechiceras
que libremente entre impulsos la mar corea.
Acercarnos a un sueño diferente -mítica
playa-, convencidos de pertenecer a la fugaz
línea que dibuja suavemente el horizonte.
playa-, convencidos de pertenecer a la fugaz
línea que dibuja suavemente el horizonte.
OCÉANOS DE LUNA
(Cuaderno VIII. (1984-1987)
©Teo Revilla Bravo.
