SOLITARIO
Solitario, melancólico, enamorado
de lo bello inveterado, pero atento
al volcán inesperado que erupciona
—corazón de aliento— día a día
sobre la vida y el ser, marea de astros
y lunas orbitando en torno a este loco
cerebro ahogado en noches fugitivas
plenas de pasión y fe donde te sueño.
Vivir —hilo invisible—, acariciar
el ritmo tenaz e ilusionante de tu sonrisa,
de tu cuerpo y alma, hallar la paz
precisa al calor de tu abrazo
en los callados silencios que te habitan,
en el deber que anima a tu alma
y a la mía a cumplimentar los sueños
mas bellos, todo ello en alta fe
ilusionados como si aún existieras...
EMERGEN LAS PALABRAS
Cuaderno XXIII
© Teo Revilla Bravo