"Ternura" (1989) Obra perteneciente al camino del llanto que emprendió, con sensibilidad humana y pinceles, el pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín
LLANTO
Llanto. Penas suspensas en la
inmensidad
de la noche oscura. Proscrito murmullo
misceláneo de rezongos y rutinas;
hierros y aceros que cercan y acercan,
expresando lo más duro de la crecida
tormenta.
Todo un pueblo examinado con lupa
dentro de un mapa que en geografía
representa destino de olvidos y
carencias.
Los hombres trazan límites, tiránicas
divisiones -soflamas, escudos,
banderas,
fronteras, formas agrias y
angulosas
para mantener a la gente -espada en
ristre-
sumisa, desunida, enemistada.
Escucho el largo llanto del cautivo
sufriendo;
la angustia que sobrecoge vidas cercenadas
a merced de despiadados carceleros.
También escucho hablar la
conciencia aliada,
el grito libertario que se acerca hasta
el oído
rompiendo letargos, despertando el
dolido
corazón, añadiendo esperanza e ilusión
para que se abran por fin puertas solidarias
al emocional entendimiento que restañe lesiones
avivadas por la temible herrumbre.
OCÉANOS DE LUNA
(Cuaderno VIII. (1984-1987)
©Teo Revilla Bravo.
