ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

Mostrando entradas con la etiqueta POETA EN NUEVA YORK. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POETA EN NUEVA YORK. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de junio de 2018

POETA EN NUEVA YORK, DE FEDERICO GARCÍA LORCA


Portada del libro del dibujante e ilustrador alicantino Carles Esquembre, "Lorca. Un poeta en Nueva York" 








POETA EN NUEVA YORK, DE FEDERICO GARCÍA LORCA


Cómo enfrentarse a estos versos, cómo describir estos singulares poemas de nuestro querido García Lorca si son un cúmulo de delirantes, quizás surrealistas,  vanguardistas o  experimentales cantos, odas dedicadas a la inmensa ciudad de los rascacielos... Sin duda, la mejor manera de hacerlo, con humildad de ferviente lector del poeta granadino. El libro es una bella pero rara contemplación lírica. Una mirada que se podría considerar como el percibimiento de una denuncia cuasi-onírica a través del desarraigo, la incomunicación, la marginación -negros o no-, la soledad, la muerte...

Lorca escribió este poemario, eso pareciera al menos, como si  se tratara de una experiencia única, tremendista, apocalíptica, extraña en todo caso; como si se hubiera visto ante un paisaje de desamparo, ante un lugar insoportable de vivir, pues al leer estos versos da la sensación de que el poeta se ahogaba en la desdicha experimentando el trasiego de la ciudad  como si fuera un mar geométrico de tremenda angustia arquitectónica de opulencia y máxima pobreza. No obstante, y a pesar de intentar mostrar el lado impersonal de la ciudad, no es un libro de poesía deshumanizada, sí una crítica al capitalismo y a la industrialización. En todo caso da la sensación de que fue escrito -verso a verso- desde el asombro, y a  la vez desde la admiración y el aturdimiento, desde todo eso que de una  forma u otra le causó  e impresionó la estancia en la ciudad. El poemario proporciona una multiplicidad de ecos y encontradas emociones, muy recomendables de recoger.

La obra fue editada tras la muerte del poeta, y por suerte le ha sobrevivido como poderosa singular experiencia que trasciende tiempo y persona. Ahí nos lega –es un arrebato leer estos versos que algunos consideran largo monólogo- el hallazgo sensitivo de universales formas –diseño, moda, urbana construcción- que entroncan con el sentimiento común así como con la representación en letras de un compromiso social reivindicativo, superior y novedoso. Fue la búsqueda de una libertad de expresión lingüística y emocional, lo que sin duda quiso afanoso el poeta experimentar.


Mayo de 2018. 
©Teo Revilla Bravo