Obra del pintor madrileño José Manuel Merello
Nos dice el pintor: ”Yo reivindico a los pintores humildes. La pintura no necesita tanta pretensión intelectual, debe brotar del alma limpia del hombre, del ojo claro y puro del pintor…”.
La pintura de Merello posee, a mi entender, fuertes vibraciones positivas, tanto en sus pinturas expresionistas como en sus collages. Toda su obra está plena de magia, de energía, de tonos fuertes, de viva luminosidad, de esa poesía enigmática siempre necesaria en arte.
ARTE ACTUAL
“Los espejos
se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma”. George Bernard Shaw,
escritor irlandés
El artista debe pertenecer a su tiempo, o lo que es
lo mismo: Il faut être de son temps», frase pronunciada al
parecer por Honoré Daumier, caricaturista y pintor francés de la época realista,
allá por finales del siglo diecinueve. El caso es que el dicho se convirtió en
lema de los naturalistas en momentos en que todo arte parecía girar en torno a
Coubert y Manet. Pero, ¿qué significa
ser pintor de su tiempo? ¿Se han de seguir escrupulosamente las novedades que
marcan las vanguardias? ¿Hay que romper como sea, hacer un cambio
radical, en cuanto a la percepción del arte que uno mismo fue mamando desde que
nació dándole credibilidad a impulsos artísticos creados por medios con poder para tratar de imponerlos? ¿Es el arte actual un método con el que hay que comulgar se quiera o no? ¿Se ha de reformular el
trabajo que uno hace e incorporarse a lo que dicen se ha de hacer para estar al día? ¿Hemos de pintar, esculpir, escribir, musicar todos bajo cánones parecidos? Algo así, recordemos, pasó,
años cincuenta, con la abstracción en la pintura a lo que afortunadamente no se dieron por
vencidos muchos pintores manteniéndose dentro del arte figurativo con obras aún hoy sorprendentes.
El contexto
del arte actual no pertenece a ninguna tendencia, bienvenidas las nuevas. El arte ha de ser libre, generoso,
abierto. Nadie tiene su exclusiva. Todo
concepto es ambiguo y a la vez válido para que actúe con libertad la
diversidad de argumentos y tendencias que, afortunadamente, día a día no dejan
de florecer e impresionar. El arte reside en la capacidad que posee el artista
para contrarrestar y comparar la realidad que le llega de afuera con la que maneja
a través de lo que le fluye directo del espíritu. La autonomía creadora sin
cortapisas, la espontaneidad, el penetrar en las cosas e
indagar propiciando la inventiva, sirven para buscar los acordes múltiples que
se unen en sinfonía para implicarse en ello e intentar aumentar el universo de
los valores artísticos. Luego la opción personal es el ideal, lo que debemos
alentar en los jóvenes que se sienten atraídos por el mundo creativo. La obra
de calidad, de espontánea frescura, arriesgada, poética e independiente a la vez que conecta con otras, intrigante, mágica y cotidiana, es lo que debe
contar a la hora de ocasionar arte; eso sí, tras conseguir un dominio más que
elemental de las técnicas correspondientes. Lo demás, a mi humilde entender de pintor,
son absurdas especulaciones, fatuas credenciales, insensateces, falta de respeto
y tolerancia. En todo caso es el espectador en última instancia y para sí quien tendrá, dependiendo de la obra, su oportuna reflexión.
Barcelona, mayo de 2018.
©Teo
Revilla Bravo.