ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

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martes, 25 de octubre de 2022

LA PALABRA DEL POETA



             Obra de Marc Chagall, el pintor de la poesía.


                                                                       


  

 

    .

 LA PALABRA  DEL POETA

 

                   "La poesía era la poesía
                 y el humano era el humano
                 y ocurrió que ya casi nunca se encontraban
                 la una con el otro”.

               Isaac Golde , El libro de las transformaciones. 

 

 

    ¿A quién le habla el poeta? Se habla a sí mismo, a su propia condición como ser, a la esencia de las cosas que cobran sentido en su alma. Habla también a los otros desde la modestia creativa y la lealtad humana. De silencios, de un tiempo y de un espacio impreciso y atribulado que se abre a veces en el ánimo con rabiosa ironía y desesperanza; así mismo anima a la serena reflexión sobre el tiempo lleno de discordancias que vivimos, sabiendo que no hay Edén posible, sí un continuado e incómodo exilio. El poeta nos estimula a que nos detengamos un momento ante la emotividad existencial, y así sentir crecer la experiencia con que se intentan combatir los males que aquejan a la humanidad y al propio ser.

    La poesía forma parte de la realidad. Está hecha de una rica materia prima, a la que  llamamos palabra. El poeta se vale de ella, para descubrirnos el alma humana sumergiéndonos en un fructífero vivero que alienta en el lector la capacidad de soñar. Hay, debe de haber, ternura en los versos, pero también contundencia y denuncia cuando lo injusto duele por dentro. De la manera en que escribamos, dependerá que sepamos llegar a los otros. Lo importante es acertar con la idea, llevarla a la reflexión y elaborar eficazmente la construcción del poema. Las grandes obras no aparecen gritando a los cuatro vientos nuestro talento; las grandes obras aparecen susurrando pues manan directas de las fuentes del silencio, tierra propicia para que crezcan  plenas. La poesía es ritmo susurrado. Hay que hacerse poetas para susurrar esos silencios y acallar los gritos atronadores que con frecuencia asfixian y anulan las mentes. Que nada agobie ni chirríe. Que los versos sean transparencia, provecho y satisfacción, así como lectura intuitiva y gozosa.   

    Un conocimiento mejor de la palabra y sus mecanismos de interpretación, nos conducirán hacia una lectura enriquecedora. Todas las capacidades potenciales de la palabra, se han de utilizar para lograr sorprender, sugerir y emocionar. Seamos poetas de lo sencillo mediante el análisis de asociaciones que despierten las capacidades que encierran para hacer expresiva, sugerente y emotiva, la comunicación  escrita. Lo invisible, inspirador y sentido, requieren reflexión sobre nuestra presencia y situación en el mundo.

    Verso y poesía no son fielmente lo mismo. La poesía es una exégesis del instante único y mágico que ofrece el poeta. Todos sabemos que se escriben versos y versos, miles de versos, que suenan bien e incluso tienen una ordenación o arreglo estructural agradable, pero sin que en  ellos haya una partícula real de poesía al ser dictados de mecánicamente sin el elemento esencial del encantamiento, ese algo necesario y mágico que penetra más allá de la superficie de las cosas yendo hacia la sublimación que precede a toda obra de arte. Todos notamos cuándo estamos ante un buen poema, porque como decía alguien metafóricamente, tras su lectura desearíamos morirnos de indescriptible gozo.

 

Barcelona.Diciembre.2014.

©Teo Revilla Bravo.