OBRA SOÑADA
De las emociones, surge casi todo: asombro, deseo, temor, soledad, odio, amor... También el caos ante una obra que tememos se nos va de las manos. Atrapados en la necesidad de explorar, descubrir caminos y buscar ante la adversidad refugio e inspiración en escritores o artistas que admiramos, ayuda a que avancemos, entre fragosas brumas, hacia lo inhallable. Lo hacemos con el objetivo de desentrañar aquello que imaginamos o intuimos, porque crear acaba siendo todo. Comenzando con la concepción, nada circunstancial, de la obra soñada.
Con cada paso que alentamos en el intento de crear orden y solidez en algo tan ambiguo como es el arte, vamos venciendo las incertidumbres que provocan las propias emociones. Obrar y corregir es la fuente primaria para eliminar desasosiegos y ampliar sueños. Ese foco de atención o nervio vivo que nos impulsa a crear y hallar la libertad de expresarnos, es el riesgo del juego, el reto que la imaginativa nos invita a afrontar.
La mejor expresión de este sentimiento, es la incansable búsqueda de la dimensión creativa a la que el artífice, cercado por la incertidumbre, para intentar anularla se entrega.
Barcelona, diciembre del 2021.
©Teo Revilla Bravo