"Los fusilamientos del tres de mayo" también conocido como "El tres de mayo de 1808 en Madrid" o "Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío". Año 1813-1814. del pintor aragonés Francisco de Goya.
MANCHAS
Manchas
a pie de pared, lágrimas
de
sangre vertidas. El pelotón pulsó
el
gatillo de la venganza
cayendo
los cuerpos desplomados
sobre
la tibia superficie de la tierra
amada. Eran gente sencilla,
amada. Eran gente sencilla,
desenfadada,
despreocupada,
algunos
casi niños, muchachos
alegres,
sonoros y sonrosados
del
campo, alistados con la ilusión
de
vencer el cruel fascismo.
La
sangre empapó la vida de las familias,
de
los amigos, del amor dejado
con
esperanza de feliz regreso.
Soledad
inmensa del día a día,
aciagos,
devastadores años del treintaiséis
al
treinta y nueve ambos inclusive,
cuando
los pueblos quedaron desiertos
al
proclamarse victorioso el señor
de
la espada en ristre, de los ojos
fueguinos,
del nacional alzamiento,
generalísimo
por la gracia de Dios
o
del diablo arrasando sin miramientos
con
todo odio posible lo libremente
conseguido
por y para bien del pueblo.
Así
llegó la represalia asesina,
las
cárceles, los juicios sumarísimos,
la
obstinada opresión, la miseria
y
hambruna de muchísimas familias,
el
temor, el prolongado silencio,
la
encrucijada angustiosa del corazón
libertario
deshabitado en largo exilio.
OCÉANOS DE LUNA Y TIERRA
(Cuaderno VIII. De 1984 a 1987)
©Teo Revilla
Bravo.
