cuando pasa al lado —curvo firmamento, belleza,
sombra de gozoso dolor —el amor sabiendo
que se van reteniendo los frutos, la lozanía
de un cuerpo dejándote campante entre los entresijos
del dolido corazón.
Vano momento morosamente incierto en su verdad,
es el enojo que se ha apoderado de ella, temiendo
perderse y perderte encerrada en el fondo oscuro
de un laberinto.
Mientras contempla el roto espejo donde su rostro
con lágrimas pegadas en los ojos, en invasora
plenitud de soñoliento horizonte se desarregla,
siente, expresado en imposible grito,
el fatal dolor, hervor de lamentos, encrucijada
de nervaduras, silencios y crujidos, masa ciega,
las trizas de un paraíso perdido, ¡oh profunda
desolación!
BROTAN LAS PALABRAS Teo Revilla Bravo