LA VELOCIDAD
La velocidad rompe las densas nubes y las esparce por los altos cielos. Altera el silencio ocasionando duros perfiles guiada por un otoño mecido a ritmo de pájaros y ensueños.
Los viejos ciruelos dieron fruta este año. El bosque se sostiene vivo entre el ruido que producen los animales y el paso de la brisa. Se llenó de avellanas, flores, endrinas y moras la Pedrosa. Todo huele a hierba, a tierra mojada, a resina que fluye de una rama recién cortada. Los bordes altos de la Sierra, somnolentes esta tarde cuando las pálidas sombras se alargan, pellizcan al paso los cántabros cielos de la añorada infancia.
Estoy temblando.
EMERGEN LAS PALABRAS
Cuaderno XXIII
