"Insomnio" 2012. Fotografía premiada de Karyn Huberman
LA FOTOGRAFÍA
Antes de comenzar a decir algo sobre la fotografía, precisemos lo que es arte tomando referencias de lo que escribió Tolstói al respecto: “El arte es un proceso más de comunicación entre hombre y hombre, proceso donde se establece una relación y transmisión de sentimientos entre creador y observador, de manera que este logre sentir lo que sintió el primero y pretendió decirle”. La obra puede provocar efectos diferentes según quién la reciba. Nunca, como pretenden algunos, lo provocado y lo captado ha de significar lo mismo, ya que dependemos de diferentes sensibilidades, de estados de ánimo, de soltura cultural y educación recibida o adquirida. En la capacidad de transmitir sentimientos se basa el arte. Tolstói habla de infección. Con ello quiere decir que hablamos de arte cuando el artista logra contagiarte a través de los propios sentimientos. Si la infección no se produce, la obra será fallida. El arte no tiene por qué ser expresamente placentero; no tiene que ser, explícitamente, la creación de objetos que produzcan placer, ya que la mera expresión de algo ha de ir más allá, ha de conmovernos e infectarnos. La fotografía nos llegará de esa manera, si el mensaje que lanza —universal o individual— ofrece claridad y sinceridad. La sinceridad es la herramienta más importante y preciada en el arte; sin ella, todo artilugio se desvanece rápidamente como nube de humo que se lleva el viento.
La fotografía hace tiempo que adquirió categoría de arte mayor. Ha crecido y despertado interés, evolucionando y reinventando hasta salir del marco primigenio del invento para expandirse e hibridarse con formatos novedosos, como pueden ser la instalación, el fotolibro, el vídeo, la proyección, la performance. En los trabajos bien hechos cobra especial relevancia la investigación previa a la formalización del proyecto, la manipulación artística de las imágenes captadas, el uso de procedimientos técnicos adecuados para cada obra.
La fotografía hoy en día está considerada como una forma artística relevante, pero no siempre fue así; como decíamos, hubo de pasar mucho tiempo desde su invención para que este hecho se reconociera plenamente. La cámara fotográfica, al igual que el cincel, el pincel o el simple lápiz, se ha convertido en una herramienta imprescindible para que el artista exprese sus emociones, provocando interés y curiosidad. Si no se consigue, lo que miremos será simplemente una imagen relegada al olvido con prontitud. La obra fotográfica puede ser o no ser brillante, pero si posee el poder de expresar impacto y sorpresa a través de un concepto pujante que englobe fuerza, magnitud e idea, conseguirá eclipsar las carencias estéticas que pueda tener, transformándose en algo loable aparte de lo que la simple belleza ofrezca. Una fotografía que consideremos artística habrá de cumplir ambos requisitos, tanto por su realización como por el concepto que quiera transmitirnos.
La fotografía artística, para concluir, sería el logro de la imagen que revela sentimientos y estados de ánimo valiéndose de lo que se capta, bien sean retratos, paisajes u objetos. Una buena fotografía ha de ofrecernos una visión más amplia de lo que representa a priori el objeto buscado. El lenguaje visual que logremos a través de la iluminación y de la composición, aun fragmentaria, ha de añadir complejidad a lo captado, de tal modo que nos brinde una característica única que, al penetrar en nuestra percepción, nos enamore.
Barcelona. Diciembre. 2014.
© Teo Revilla Bravo.