"Joven leyendo a la luz de las velas" Obra del pintor holandés Matthias Stom
EL ADIÓS A LAS LETRAS
Necesitamos
reflexionar más sobre la educación que se imparte. Todo está cambiando de tal
forma, que las humanidades van quedando descolocadas del calendario
escolar. Parecen no importar, al menos no tanto como debieran. Estos cambios
nos llevan, inevitablemente, a renovadas crisis educativas y aún de sociedad.
Necesitamos pararnos a pensar más; hacernos las preguntas oportunas; tener
tiempo para prestar atención a lo que sucede a nuestro lado, observar; porque
la humanidad, lo vemos en los enfrentamientos, en las maneras en que intenta
resolver sus problemas y en cómo vota a sus representantes, etc., sufre una dejación y un deterioro de la
sensibilidad, que asustan de tan evidentes.
Poco a poco vemos
cómo el estudio y la disertación sobre las humanidades, han ido desapareciendo
de nuestros colegios y universidades, casi sin que nos diéramos cuenta. Todo
ello producto de una gran astucia fáctica, empleada por los medios que
controlan el poder. Las administraciones no hacen nada para apoyarlas ni
parecen interesarles tampoco, es evidente que se ponen al
servicio de esos intereses. En un país que le debe tanto al arte y a la literatura en general como es España
–no olvidemos su gran acervo cultural-, es una pena que esto suceda, que se
quiera dejar en el cajón de los recuerdos materias que nos hacen más sensibles,
nobles y dialogantes, mejores ciudadanos y personas. Sabemos que el problema no
es solo nuestro como país, que es global, pero eso no nos debe servir de
consuelo.
Las asignaturas, que
antes conocíamos como letras, parecen no concernir a ningún plan educativo, guiándose
a los alumnos hacia estudios técnicos, administrativos, o científicos. No se
les orienta hacia grados universitarios como la literatura, la historia del
Arte o la Filosofía, forzándoseles a adormecer e insensibilizar sus almas.
En este contexto de
dejación y absurdo abandono por parte de quienes tienen la obligación de velar
por la salud cultural y mental de los pueblos, los estudiantes desconocen prácticamente
estas ramas, o, si las conocen, no las consideran de su interés, piensan que no
darán en un futuro la riqueza material deseada para sus vidas. Esta dejación
por el conocimiento de las humanidades, es el resultado de que nadie les haya
orientado sobre la conveniencia de adquirir una cultura global, perdiéndose las
posibilidades y tesoros que ofrece ese saber extensivo y generalizado que nos
hace sin duda más completos y mejores. Un libro de poesía, novela o ensayo, una
obra de arte, la música y su riqueza, son sinónimos de libertad. Y estas
maneras de entender la educación y la trasmisión del conocimiento de un modo
interesadamente parcelario, nos alejan por desgracia cada vez más de ella; y lo
que es peor, de nosotros mismos.
Barcelona, junio de 2018.
©Teo Revilla Bravo.
Barcelona, junio de 2018.
©Teo Revilla Bravo.
