ME FALTA
Tu palabra, tu risa,
las respuestas calladas
de tus ojos
interrogantes, el sol que en ellos
trasluce vida y
siembra, el consuelo del rumor
de los árboles en la
frondosa Pedrosa, me faltan.
La alargada e
irregular línea azul de la montaña,
la oleada de aire
fresco que pincelada de nieves
en ella se respira, la
sombra tutora del ciprés
de tu jardín
prometedor, el cálido celaje de los ríos,
cielos, valles, nubes y lagos, los dibujos en el aire
formando mariposas vaporosas, el fulgente
atardecer sobre el
calmo valle, y las innumerables
formas que adopta la poesía de la infancia, me faltan.
Me falta la sonrisa violeta
de tus labios apremiantes
al beso cuando la tarde se rinde a la belleza en lugares
de
Santa María de Nava y Nava. La música suave
de la brisa, la voz
que gime, suspira y canta al unísono;
la trama natural de tu
alma eternizando en mí deseos;
la luminaria estelar mimando indeleble tu cuerpo
abiertamente erótico y oferente echado junto al mío.
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Deambulo desorientado,
torpe, callado, a la deriva,
en espera de hallarte
por playas, océanos y mares
que inconmensurables
tu recuerdo eternizan.
Fortaleza del sol, del
aire y de la dicha, si te hallo;
magnetismo del agua,
de la luz, de la espuma, de la ola,
de la arena, si me
envuelvo en lo profundo del abrazo
que nos revela unidos justo ahí donde no cabe el olvido.
Del libro"SOLEDADES"
© Teo Revilla Bravo
