ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

lunes, 30 de octubre de 2017

MEA CULPA























Obras de la pintora argentina Mercedes Fariña. "Errarum Humanum Est"  y "Mea culpa"





MEA CULPA

Este poeta apenas si sabe llorar y emocionar

con palabras calificativas, sensibilizar

con endecasílabos, atormentar o hacer gozar

con sonetos o bellas obsequiosas espinelas;

no sabe vigilar la vida que le sale al paso,

ni reír cumplidamente, ni entremezclarse  

con la gente y verle el rostro amable,

ni gozar, ni sufrir escribiendo; sólo firma, 

obstinado, derrotado en la cuneta de lo iluso, 

anodinos e insustanciales poemas.

 

Este poeta no sabe tocar almas con belleza 

y complicidades; no sabe matar una mosca 

ni sabe gobernar un simple cuaderno

de escritura; este poeta, en un destemple 

personal que no controla, escribe alucinado

versos malos a la luz de la luna de Valencia. 

O eso al menos es lo que dicen si por 

casualidad remota le leenmaestros 

de todo arañando frágiles ramas

quienes saben de cosas literarias, 


¡Qué joder! ¡Qué mierda!¡El mundo

escombro ardienteestá patas arriba!

 

Desde esta ridícula posición de creerse escritor 

al uso y ponerse a pensar sobre lo que sucede 

alrededor suyo, contempla un país

lleno de zozobras, de corruptos robando

a manos llenas, de políticos que dividen

y hacen daño sin que se les caiga la cara

de vergüenza.

 

Y mientras tanto, entre arruga y arruga, 

paro, privaciones y penurias, pobres

y más pobres pululando y muriendo

por tristes rincones apoyados en fachadas 

impasibles pintadas del color de la suciedad,

la aflicción, la dejadez, la tristeza.

 

El poeta, echándose las manos a la cabeza 

en un acto reflexivo de cordura, 

entona un mea culpa llorando desconsolado:

tanta injusta realidad, le lastima el ánimo.

 

Este poeta cariacontecido, de breves gestos,

que pretende ser altruista, sincero, generoso,  

reconoce que pese a sus ganas por solidarizarse

con todo lo que sucede de manera injusta 

a su alrededor, encerrado indiferente en su triste 

torre de marfil escribiendo desahogos, 

olvida con frecuencia la hiriente realidad 

que ahora le abruma.

 


 SOLEDADES” (Provisional)

 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.








miércoles, 25 de octubre de 2017

ARTE, CALIDAD O SENTIMIENTO


"El nacimiento de Venus" de Sandro Botticelli. Témpera sobre  tablero.







ARTE, CALIDAD O SENTIMIENTO


         Sentimiento o calidad, me preguntan a veces. Algo latente que siempre surge, punto de inquietud a menudo cuestionado en un sentido u otro por lectores, artistas y escritores. Importa que surja esta preocupación, ya que sin ella y sin la eterna incertidumbre, no progresaríamos. Ambas cuestiones van de la mano, han de estar asociadas, nada sería lo uno sin lo otro. En un principio, desde mi percepción particular, debe de ser la emoción y el sentimiento lo que debe impulsarnos a escribir o crear. Si con ello conseguimos llegar a un punto de calidad óptimo en lo realizado, muchísimo mejor, habremos acertado.  Toda forma artística ha de ir acompañada de emoción y sentimiento. Por tanto, la calidad, ha de derivar de ese primer foco de entusiasmo, de la propia expectación, y de la necesidad imperiosa que nos lleve a crear arriesgando, y mejorando. Si no hay sentimiento, no hay obra; si no hay calidad, no hay arte. Lo que nos ofrece el hecho artístico, es un buen ejemplo para enlazar calidad y sentimiento en una innata necesidad de expresión. A veces, por fortuna, genera  arte o algo que se le aproxima, sorprendiéndonos gratamente; otras, pese a los bríos y energías puestos en ello, fracasamos. Así de simple es, no sólo de sentimientos vive el arte.

Al leer el poema, al contemplar o escuchar la obra (sea del tipo que sea) recién hecha, notamos que nos quedamos cortos, que la idea o sensación primigenia que manaba poderosa y prodigiosa en nuestro interior, se queda corta. Al plasmarlo, verlo, leerlo o escucharlo, surge con frecuencia la decepción, y con ella el desencanto. Es bueno que así sea, aunque nos cubramos de aparente impotencia; ya que esa decepción o desencanto debe ser fuente de esfuerzo, de atrevimientos, de mayores avances. Con la duda, ante la duda y a veces con el sufrimiento como energía o sinergia, y a su través con tesón y fe, crecemos. Así se ha desarrollado el arte a lo largo de los tiempos. 

Hay obras que nacen aparentemente solas, hijas de la espontaneidad, de un momento feliz y luminoso. Pero habitualmente no es así, supone en su ejecución voluntad, dudas, corrección, esfuerzo. Si nos sentamos a esperar y ver aparecer las musas, posiblemente éstas no lleguen. Hay que comenzar a elaborar el borrador dándole forma, ritmo, armonía, sentimiento. Es en ese trayecto donde nos solemos complicar a menudo al pretender lo imposible, es donde solemos atinar o errar sin que sepamos exactamente por qué lo uno o lo otro. Si creemos que nos hemos descaminado, si no vemos bien ni convincente la ruta realizada, hemos de dar marcha atrás, borrar, romper, destrozar, anular, tachar y comenzar de nuevo, no enzarzarnos en una batalla reiterativa, estéril y frustrante.

Mi experiencia personal parte de esa primigenia emoción, traducida en  requerimiento impulsivo. Sobre un esquema primario, trabajo, medito, limo asperezas, elimino palabras, versos, excesos en adornos y metáforas, o bien, todo depende, añado sensaciones nuevas y estimulantes sobre la arquitectura de lo que se va construyendo para darle realce y acabado. Así en la pintura también borrando, maldiciendo, mezclando, corrigiendo. Esto lo facilita el instinto artístico, pues dependemos de él; pero también la observación, la lectura, la  experiencia acumulada, las cualidades, el afán, la inspiración y sensibilidad que se tengan.

La rima y la métrica siempre son complicadas en poesía, pero te permite un juego musical y un encaje de corrección en los versos. Algo realmente complejo, ya que el poema guarda unas reglas fieles que le pueden hacer bello, ajustado a norma y felizmente conseguido, pero también puede resultar ser un desbarajuste, una intentona frustrada, un fracaso. El poema de versos libres, en cambio, se redime de ese forzamiento de reglas transmitidas, apareciendo otras más sutiles ocultas y complejas. Y lo son, porque este tipo de poemas no se dejan dominar por la rigidez, sí por el ritmo y el poder de facilitar renovadas lecturas. No hay una matemática manifiesta en el proceso, pero sí implícita e indefinida que aflora o debe aflorar libre y espontánea. La complejidad está servida en estos poemas, pues son donde más podemos perdernos y naufragar al creer vanamente que todo en ellos puede servir. No es así: tienen pautas de ejecución ambiguas y emocionales, leyes no confesas, juegos de ritmos, colores, sortilegios, intuiciones, todo eso que son en alguna medida lo que impulsan, nutren y engrandecen.

Lo importante en todo caso, es lo que nos lleva a querer crear a partir de ese algo especial que nace del sentimiento, aliviando y desahogando profundas e íntimas conmociones. Luego la obra, es o no es en función del acierto armonioso y eficiente que hayamos sabido o no impregnarle.

      Lo que quería decir y acabo ya, es que hay que tomar como  norma lo que va implícito en todo acto creativo: el cuestionamiento, la calidad o no de la obra, la eterna duda que se genera (¿quién dictamina, quién decide qué es qué no es, qué tiene calidad y que no la tiene, dónde empieza el arte y cuándo se ha logrado llegar a él?). Lo importante es mantener la duda, la insatisfacción permanente, nuestras alas para mejorar y crecer.



Barcelona.-2009
©Teo Revilla Bravo.


      
         




lunes, 23 de octubre de 2017

HENRY PURCELL










HENRY PURCELL

El músico inglés vivió muy pocos años, tan sólo 35, a pesar de lo cual mantuvo una destacada trayectoria dentro del campo instrumental y operístico. Realizó sus estudios y futuros trabajos como organista y compositor, en Londres. Purcell, en sus obras, demuestra su excepcional idea de la melodía, es un maestro en la forma, la armonía y el contrapunto. Supo cautivarnos, por la importancia que cobró su música de corte dramático, por su gran invención, su rigor estilístico, exigencia técnica, instinto teatral y poder de caracterización; también se le recuerda por sus palabras en la letra de ‘If music be de food of love’, que recojo de Internet sin que  reflejen, creo, buena traducción. Dicen así:  

Si la música es el alimento del amor, sigue cantando hasta que esté rebosante de dicha; porque en mi alma, al escuchar, infundes placeres que no pueden nunca empalagar, tus ojos, tu semblante, tu lengua proclaman que tú eres música por doquier. Los placeres invaden ojos y oídos, tan eros son los éxtasis que hieren, y todos mis sentidos son agasajados, si bien el banquete es sólo sonoro. Pereceré a buen seguro con tus encantos a menos que me salves en tus brazos”.  

Sus obras instrumentales de cámara, rebasan los límites de la compuesta por sus predecesores, pues poseía mayor riqueza inventiva e imaginativa, y también mayor singularidad y poder evocador. De su amplia labor cabe destacar en primer lugar Dido y Eneas, única ópera por él creada. Escribió sobre todo piezas y bailes para distintas obras, como “Sonatas en dos partes, para dos violines y bajo”, o sus “Veintinueve odas y canciones de bienvenida”. Fue también muy importante su labor en el teatro como lo demuestra su música para obras de Shakespeare, D’Urfey, etc., auténticas semi-óperas en muchos casos. También publicó un tratado teórico en 1683, titulado  “El arte del discantus”.





Barcelona.-23.-10.-2017
©Teo Revilla Bravo.



jueves, 19 de octubre de 2017

EN LA TARDE


"Melancolía" obra del singular Edvard Munch, pintor y grabador noruego integrado en la corriente del expresionismo. Sus evocativas obras sobre la angustia y el sufrimiento existencial, influyeron profundamente en el expresionismo alemán del que fue precursor.  




 



EN LA TARDE


En la tarde, la angustia crece, y crece

atraviesa valles y ríos, achica ecos, 

empobrece cielos, amedrenta pájaros, 

cruza colinas, trepa y se agranda

por la bocana abierta de la náusea.

 

En alerta, garabateando sinsabores

luces y sombras, escribe el poeta 

o vomita.

 

En la noche, en medio de los desvelos

que produce la radial luna embaucadora,

nadie sabe qué buscamos exactamente 

entre letras,  qué escribimos o alentamos 

ilusos o desasosegados, qué recordamos 

imaginamos u olvidamos por el ancho

universo, qué o a quién precisamos. 

 

Resonancias vagas, jirones de voces, 

recintos de ruidos y sátiras.

 

En el alargado intento por avistar 

horizontes quiméricos e inasibles, 

la luz queda retardada en ámbitos 

imposibles de dañina imprecisión.

 

En este amanecer frío, hijo del vacío

inmediato, no sé si he dormido bien o mal,

no sé si he existido mucho o poco, 

no sé si me he despertado sin más

en el amargo cuenco ventricular de la muerte.

 

Sí sé que la angustia -despacio, deprisa-,

mientras todo al rededor se deshace,

reponiendo dolor distancias y silencios

persiste




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.

martes, 17 de octubre de 2017

GENERACIÓN DEL 27. (Breve apunte recordatorio)


Algunos miembros de la generación 







GENERACIÓN DEL 27.  (Breve apunte recordatorio)


O grupo del 27 para algunos, si se toma como referencia el tercer centenario de la muerte de Góngora cuya poesía reivindicaban. Sea como sea, en torno al año 20 comienzan a publicar sus libros unos jóvenes y animosos poetas, llamados a ser con el tiempo pléyade de grandes vates cuya obra devolverían a la poesía en castellano el lugar privilegiado que merecía tener, algo que no sucedía, por su enorme riqueza, desde el mismo siglo de oro. Estos singulares poetas, lograron una extraordinaria simbiosis entre lo clásico y lo moderno, entre lo tradicional y lo nuevo, entre lo culto y lo popular, entre el pasado y el presente. El amor a los sentimientos, a la amistad, al mar, al aire y la tierra, al compromiso social, visto todo ello desde su interior más sensible, les caracterizó e inspiró a la hora de escribir. Siendo  bien diferentes, estos poetas poseían un denominador común en la concepción de la poesía y en el quehacer lírico, algo que ha supuesto para la posteridad gran riqueza, pues concebían la poesía como algo muy serio y bien hecho, escrito no por casualidad sino por convicción y necesidad, prevaleciendo el hecho poético por encima de cualquier otra actividad; les unía la búsqueda de una poesía, que fuera arte en todo su rigor, creaciones inspiradas con genuino lenguaje. Alguno de ellos llegó a destacar en vanguardias de la época como el surrealismo, ejemplificado en Lorca, Alberti y Aleixandre.

Hay una constancia expresiva en la poesía de esta generación que se puede apreciar en obras de Jorge Guillén, Cernuda, Altolaguirre, Aleixandre, Prados, Salinas, Alberti, Lorca, etc.,  presentando cada uno de ellos un perfil humano y poético muy personalizado. Esta riqueza pudo darse, pese -o quizás por- mamar de la influencia de Juan Ramón Jiménez, de Unamuno, o de Machado, sus predecesores. Algunos cultivaron también con gran maestría el teatro, o sintieron afición por el dibujo y la pintura u otras formas de arte, como en el caso de Alberti y Lorca a quienes les unía amistad con otros pintores o artistas como Dalí, Buñuel y Picasso. Por desgracia, la absurda y cruel Guerra Civil, asesinó, malogró y condicionó el futuro de unos y de otros, así como el de los que les siguieron dentro del país u exiliados, haciendo más comprometidas e inquietas sus voces.


Barcelona.-18.-2017,
©Teo Revilla Bravo.




sábado, 14 de octubre de 2017

"Escombreras en Barruelo de Santullán









Fragmento del poema TODO ES REVENTAR del poemario "Desde el fondo" de Teo Revilla Bravo.
Fotografía: Karyn Huberman: "Escombreras en Barruelo de Santullán" agosto de 2017




Para ver la imagen ampliada, picar en el enlace.

https://www.facebook.com/autorteorevillabravo/photos/a.409049365815708.97029.401129576607687/1431456483574986/?type=3&theater





viernes, 13 de octubre de 2017

SOLIDARIDAD


"Una luz en la oscuridad", obra de Wiliam Turner, pintor de la luz y de lo sublime 





SOLIDARIDAD

Perderse en los callejones del delirio,

caminar desnudos por la orilla donde

el mar suavemente se remansa,

y entre reflejos y plateados destellos 

de luz, respirar…  

 

Los poetas, o son libres para aclarar

palabras sombrías mediante versos claros,

o no son:

             la poesía está negada

al mercantilismo feroz, al consumo

sin sentido, a la falta de sensibilidad

y solidaridad que ensombrecen la vida

de los pueblos, a la política como forma

apocalíptica, discriminatoria y guerrera.


La poesía es hostil a la bomba y al fusil,

a las confrontaciones, a la desunión

de pueblos y comunidades que actúan

en aras de egoísmos patrios, soflamas,

arengas, himnos, banderas.

Quizás por eso unos y otros, hijos de la codicia, 

tratan de inmolarla, de lanzarla tortuosamente 

a la nadería del sinsentido.

 

Un día, recogido en los anales de la historia,  

se convirtió en hermoso pájaro de luz, 

engarzado de ternura, tenaz, voluntarioso, 

inflexible, versátil.

Desde entonces, desplegadas sus alas,

puliendo guijarros, liberando de sujeciones,

mostrando lo que canta y hermosea la vida,

la poesía vuela y vuela emancipada en susurro 

de ancho cielo buscando la paz a través 

del rumor libertario del magno océano



“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo






martes, 10 de octubre de 2017

“BREVE ACERCAMIENTO A RAINER MARÍA RILKE”


Retrato de Rainer María Rilke. Obra del pintor checo Emil Orlik, uno de los máximos representantes del Art Nouveau.







“BREVE ACERCAMIENTO A RAINER MARÍA RILKE”


(Artículo aparecido hace unos años en la revista canaria La Esfera Cultural, prensa escrita, en su sección de Crítica y Poesía, ampliado con una discreta biografía y un poema que aquí no aparecen)


Rilke personifica al poeta puro, si dejamos que esta palabra exprese su autenticidad, aquel que encerrado en sí mismo desde lo más profundo de la soledad y del silencio sólo vive para su obra, la desentraña, y nos la ofrece como algo superior a sí mismo y a toda otra realidad vital propia o ajena. No es fácil adentrarse en una obra tan profunda y personal como la de Rilke. Hay que hacerlo con tiento, con respeto, humildad, y mimo, conscientes de que nos quedaremos posiblemente a niveles superficiales.

Tanto en los versos como en los segmentos de Cartas y relatos, hay un Rilke oculto, esencial, íntimo. Su visión no se dirige a infinitos lejanos dentro de su éxodo interior, no cimienta o da prioridad esencialmente o estéticamente a una belleza intelectual, pero en muchos de sus poemas se refleja un hálito metafísico esencial, donde los sentidos de toda su poesía se inclinan hacia la hondura del alma humana. Su universo creativo, es contenido, amable, cargado de un equipaje espiritual de gran calado que va iniciando su trayecto emocional directamente hacia la densidad de los sentimientos, dejándolos como impresionantes legados. Rilke reflexionaba con secreta angustia:

“En la conciencia nuestra al mismo tiempo sucede               
el florecer y el marchitarnos”.

Fue un hombre que cantó locuazmente al concepto o extensión del mundo que llamamos “sagrado”, el misterium tremendum, lo numinoso, las teofanías. Y no es sólo la relación humana y social lo que sacrifica en los altares de su oscuro dios, no, pues es la vida misma la que debe consumirse a favor de esa divinidad que es la obra poética. Una obra, la de este poeta, que sobresale con brillo, hallazgos sugerentes, invenciones insólitas, e insinuaciones necesarias en poesía que rara vez se dan en prosa con tanta sutileza y certeza. La obra, contra la vida:
      
       “Vivo mi vida en círculos que se abren
       sobre las cosas, anchos.
       Y tal vez no lograré cerrar el último
       pero quiero intentarlo.
       Giro en torno de Dios, antigua torre,
       giro hacia miles de años,
       y aún no sé si soy águila o tormenta
       o si soy un gran cántico”.

Su influencia sobre la poesía posterior, es tan extensa, como indefinida. No ha conocido fronteras. Ha sido asumida por poetas que han querido encarnar, como lo hizo él, el sentido existencial de la vida, el dolor innominado, el peligro de existir, la inseguridad de las relaciones y del amor, la presencia de la muerte. Todo ello expuesto en versos notables, llenos de misterio.

La lírica intemporal de su obra -textos de inolvidable perfección-, la confusión y el destello vivido desde una humanidad intensa cargada de pensamiento y visión del mundo -poesía esencial de la condición humana-, se yergue inalterada en lo más cambiante de los tiempos. Su obra resiste. Resistirá, inexhausta, cualquier número de lecturas y de sensibilidades. En él, como precursor, la exacerbación del autoanálisis, se convierte en olvido de sí, en pura mirada, en atención al misterio de las cosas, palabra que se revela a través de sus versos como legado imperecedero.

Su singularidad emocional y su fracaso en el amor, sus temores y tormentos continuos, sus viajes de ciudad en ciudad, su relación con la muerte, su intensa religiosidad, constituyen lo esencial de su poesía. Sobre todo en aquellos en que esa experiencia se consolida, los que contienen la palabra, el lenguaje, el objeto lírico en que se ha transformado el poeta.

Poeta muy puro, sus intuiciones han influido posteriormente sobre muchos pensadores al ser más padre que hijo de filósofos. Fue un precursor de las sombrías intuiciones de lo abierto, de saber resistir tenazmente, de enfrentarse a la angustia de la muerte, de la soledad, de riesgo. Rilke, como poeta es imperecedero, es un sobresaliente legado. Con casi un siglo de posterioridad, seguimos beneficiándonos de su vertiginosa actualidad, sólo hay que explorar su magno universo poético. Por eso es  considerado uno de los pilares sólidos de la poesía del siglo xx., pues insufló en toda la poesía contemporánea a través del contacto doloroso con los problemas, el misterio, y la condición del destino humano. Supo darle a la escritura poética, con la desaparición del propio yo a favor de la forma, de la obra, del objeto lírico, una mirada más ascética y pura .

Siempre es momento propicio –aunque siempre permanece- de reivindicarlo, de traerlo a la memoria, de acercarnos con humildad a sus versos y sentir la grandeza de una poesía que nunca deja indiferente por su profundo contenido, por su especial y sugestiva belleza, por su encanto.



Barcelona.-2009.
©Teo Revilla Bravo.



lunes, 9 de octubre de 2017

Frida Kahlo


“Autorretrato con collar de espinas y colibrí” (1940). Frida Khalo



Frida Kahlo

Se ha escrito tanto sobre Carmen Frieda Kahlo y Calderón ( Frieda significa paz en alemán, su padre procedía de ese país), mujer apasionada, de mente abierta y libre proceder, que cuesta hallar algo novedoso que contar sobre ella, algo que nos llame la atención, quizás lo mejor sea simplemente recordarla. Han pasado ciento diez años desde su nacimiento en Coyoacán, Ciudad de México, y su llamativa vida aún sigue interesando enormemente, como interesan sus maravillosas pinturas cargadas de implícita tristeza. Frida fue una mujer proyectada a otros tiempos, a otros intereses muy alejados de los que propiciaba la sociedad mexicana de su época. Un accidente producido por un vehículo cuando tenía dieciocho años, le ocasionó la rotura de la columna vertebral, clavícula, costillas, pelvis, pierna derecha, pie derecho, hombros dislocados, más la pieza de hierro que tuvo que soportar hiriendo su abdomen y útero, algo que para agrandar su dolor impidió ser madre. Nada ayudó tampoco, para su estabilidad, la relación compleja y tormentosa que tuvo con el pintor Diego Rivera veinte años mayor que ella, con quien se casó dos veces sin que esto sirviera para arreglar algo sustancial entre ellos, hecho que condicionó su realización personal, que se fuera haciendo así misma sin pensar en lo que de provocativo pudiera tener su actuación para otros (Frida era bisexual y tuvo romances con hombres y mujeres entre los que se encontraba León Trotsky, relación que mantuvieron durante el tiempo en que éste estuvo invitado en su casa). Su enfermedad la apartó del mundo de la medicina, que había comenzado a estudiar, despertando su lado artístico por pura necesidad de expresar sus sentimientos y sacarlos al exterior. De las ciento cuarenta y tres pinturas que realizó, cincuenta y cinco fueron autorretratos, lo que indica la fuerte obsesión por pintarse así misma que tenía, llevada del dolor y de la misma soledad que sufría. La pintura, con el tiempo, supo agradecérselo velando por su inspiración y calidad creativa. 




“Pensando en la muerte” (1943). Frida Khalo



Se dice que Frida Kahlo fue surrealista a regañadientes, pues ella renegó de este movimiento rechazando que su obra perteneciera a esa tendencia artística: “Yo nunca he pintado sueños, lo que he intentado representar siempre es mi realidad”, se quejaba con razón cuando se la intentaba meter en ese movimiento artístico. Frida fue más bien una surrealista espontánea, se podría decir; una surrealista que intentó tener éxito rodeándose de grandes pintores, entre los que destaca, cómo no, Diego Rivera, amigo, amante y verdugo. Por otro lado, y pese a sus soledades, fue una mujer popular, admirada  y muy retratada: posó para los grandes fotógrafos de la época como  Lucienne Bloch, Imogene Cunningham, Peter Juley, Martin Munkacsi, Nickolas Muray, Carl van Vechten y Edward Weston entre otros, ya que lista siguió creciendo. En México posó para Tina Modotti, Lola Álvarez Bravo, Miguel Ángel Bravo, Miguel Covarrubias, Giselle Freund o Héctor García… También fue fotografiada por André Breton y Dora Maar. Pero los retratos más originales, que destacaban, por la sencillez de sus planteamientos, fueron aquellos que captaron la intimidad de la pareja, curiosas y excelentes fotografías debidas al artista colombiano Leo Matiz.
Frida Kahlo murió el trece de julio de mil novecientos cincuenta y cuatro, pocos días después de haber cumplido cuarenta y siete años. Consciente de lo que había sufrido y sufría, esperaba esta muerte temprana, algo enunciado en las últimas páginas de su diario personal.

Barcelona, octubre de 2017.
©Teo Revilla Bravo.


miércoles, 4 de octubre de 2017

EN SUS MANOS


"Tejiendo sueños" Obra de mi autoría, año 2004.




EN SUS MANOS

                             A Karyn Huberman.


En sus manos el sentimiento se abre,

se dibuja como hermoso ramo de flores,

como apetitoso fruto, como serena melodiosa

ola marina. 

 

Todo ello a través de un sol que penetra indócil

y de rondón por la entreabierta ventana, 

difuminando cortinajes, eclipsando utensilios, 

aclarando esencias.

 

Es hermosa la mujer que en estos momentos,  

sentada en liviana mecedora borda 

ufanaen suave telar, el nombre hermoso de Izan.

 

Mientras entrelaza los bordados engendra

terreno fértilel hijo que pronto llegará. 

 

Se abstrae con facilidad. 

Habla sin hablar mecida por las olas 

de los mares sureños; habla, sin hacerlo, 

de su vida en el continente hermano

Suenan, ruidos interiores, sueños, penas 

y recuerdos, que se avivan regresando 

de aparentes olvidos para acallar aquello 

que nunca se dijo y nunca se dirá.

 

Yo quisiera saber el secreto que esconde

el silencio de su alma esta tarde; 

conocer esa voluntad que parece habitar 

aparentes círculos de luz y dicha

energías que podrían derretir -germinal 

primavera- hielos abriéndose en significativa 

flor. Luego, sin más, seguir descubriéndola 

enrollado a su vital ovillo y, dócilmente,

al cerrarse el crepúsculo de la vida 

completándose de brillantes lunares, 

de soplos de brisa nueva, hijos y nietos, 

en torno a ella coexistir complaciente.   

                


“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.