ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

Mostrando entradas con la etiqueta OLVIDARSE DEL TIEMPO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OLVIDARSE DEL TIEMPO. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2018

OLVIDARSE DEL TIEMPO


Pintura de Nicolás Walker.







OLVIDARSE DEL TIEMPO


El tiempo es limitado, inventado para conformidad del hombre que recrea así la historicidad de su paso por la vida. A cierta edad se es consciente de que hay que olvidarse de horarios y fechas, que hay que seguir ese mandato de la naturaleza que es existir, dejando de lado, en lo posible,  tiempo y condicionantes. Vivir en plenitud. Como si estuviéramos ante el único instante posible de nuestras existencias…. 

Pasamos por edades y es hermoso, llegados a un punto concreto, recordarlas, contrastarlas, valorarlas, estrujarlas, sacar un provechoso resumen de ellas, algo que logre ser integrador para sentir mejor la esencia –goce, dolor-  que emana de la sensibilidad de cada cual, aceptando lo inevitable como es el duelo, los amores frustrados, los venenos que vamos acumulando y hemos buenamente de desemponzoñar. Observar nuestro pasado e ir soltándolo en un proceso de limpieza interna, se hace necesario. Es la aceptación de uno mismo. Es continuar con el aprendizaje que nos siga incorporando al genuino desarrollo personal, ese que debe conducirnos a la paz de espíritu deseada. Se trata de Madurar humildemente, sintiendo lo mucho que nos falta para crecer interiormente. Hemos de curar decepciones y fatigas ocasionadas por la vida, entre otras las que nos provocan ciertos momentos que pasamos en familia, como es la independencia de nuestros hijos, la ruptura de la pareja si se produce, la enfermedad, la viudedad, la muerte de un pariente o amigo próximo, las circunstancias preocupantes de un trabajo o actividad. Todo eso, puesto en cura y en salud, nos ayuda a aceptar lo inevitable, a saber convivir con ello conscientes de que nos aporta nuevas experiencias.

La vida está llena de circunstancias imprevisibles e irrecuperables. Todo deja huella irremediablemente formándonos de manera inexorable, pues queda integrado en nuestras energías presentes. Algo así como el pintor que va cuidadosamente seleccionando aspectos necesarios para lograr su obra, componiendo e incorporando diversos detalles y materiales con el fin de dar a la escena final una beneficiosa impresión de emotiva totalidad, suma global donde se puedan extraer los significados más ocultos. Hemos de ir trenzando lo vivido-sentido, como se trenza un cordel. Eso nos representa, nos lleva a la comprensión de uno mismo y de su entorno, contribuye a la clarividencia deseada.

Por todo ello es substancial saber decir adiós, aprender a despedirnos de todo aquellos condicionantes que sabemos perjudican o estorban el encuentro de uno mismo con la paz anhelada.



Barcelona, abril del 2018.
©Teo Revilla Bravo.