DANTESCA URBE
Urbe inhóspita, inhalación
de humaredas metálicas con olor
envolvente; hálito a hombres
y mujeres desbordados por la calzada
entre cables, sigas, metales,
latones, moles y bloques manejables,
como autómatas en tránsito permanente.
Turnos de velocidad y monotonía
durante siete, ocho, diez horas,
en pulsación de lo desagradable
necesario. Tiempo desnortado.
Fatalidad de la armonía.
Rotación viciada, cóncava e invasora,
donde los verdes finalizan en espesos
negros plenarios sin alternativas
ni líneas de escape posibles.
Extramuros desolados. Horror
invasor y a la vez fascinante alucinación.
Hipotética locura. reclusión, polución,
difusos cielos, oscuras calimas,
soplidos malolientes; vocerío, giros,
suspiros, lloros; profundas nadas
y densos vahos malolientes emergidos
del oscuro subsuelo de la insana fatalidad.
Malaventura: almas dolientes
BROTAN LAS PALABRAS
© Teo Revilla Bravo