ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

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domingo, 14 de enero de 2024

ARTE Y SILENCIO

 


"Ella en silencio" Pintura de la bilbaína Amanada Proy Fernández







ARTE  Y  SILENCIO 

 

En silencio se piensa, se intenta conocer uno mismo, y también se crea. Las grandes ideas van acompañadas de silencios. El artista se aleja del ruido, para imaginar, sentir y obrar. Saber hablar y saber callar, es signo de inteligencia. Carlyle señalaba la grandeza de la Palabra (así con mayúscula), pero nos advertía que es más grande aún la virtud del Silencio. Que difícil resolver ese dilema cargados como estamos de ruidos externos, así como de internos como los que producen las dudas, los temores y recelos. Sólo el artista, el místico, el sensible, lo entienden, aunque entre silencio y silencio aparezca la pesadilla, el desorden mental, aquello que puede provocar un gran grito de angustia pero también transformarse en una genial obra de arte con conseguido tejido expresivo. El problema, es que cada vez hay menos traductores y guiadores de esos silencios, menos artistas y místicos que lo practiquen, menos poetas que se sirvan de él para alentar fecundos versos, menos  potencial humano siempre necesario.   

Una obscura sombra se pasea por la terrible conformidad recogiendo, en vano, un legado olvidado entre polvos de museos sin el calor efectivo de alma sensible que le dio vida: silencio artístico del destierro, nublado por la vaguería institucional de darle luz.

Hay que respetar el silencio, recoger la luz que nos proporciona. Pretender eliminarlo con falsos clamores, es una falta de respeto para el arte y la vida. La palabra del poeta y la obra de todo artista, nacen del silencio. 

Necesitamos hallarlo y respetarlo, pues lejos del impersonal ruido que inunda librerías, exposiciones, y actos de presentaciones con tanta vana cantinela (cada vez hay más ruido en torno al llamado arte, pues asistimos con acrecencia a lo que podíamos llamar  cultura del banal consumo), reside su valor y esencia.

Alejémonos de luces, artificios  y boatos, así como de quienes, prácticos y espurios, con ruido innecesario nos acallan y distraen con oropeles y  alegatos vacuos.

La lectura que hagamos de  la actividad artística, para que llegue, quede y cultive, necesita silencio.

 

Barcelona, 23 de abril de 2015.

©Teo Revilla Bravo.