Ligereza.
Aire, hoja, lluvia, sol;
pétalos, polen, brote, flor.
Lo efímero al vuelo,
sistema de nubes transitorias,
etéreas disyuntivas escapando
desmedidas.
Levedad, sí.
Límpido cristal.
Ave, plumaje, papel, soplo
de invisibles hilos,
sacudimiento, conmoción, destino.
Aislarse o amar.
Requiebro, piropo, lisonja,
ternura, mimo, madrigal.
El peso de la emoción
ahonda en el misterio de la voluntad;
tenaz e ilusionado, me muevo
entre impulsos que albergan dicha.
Constante requiebro de la luz
si te avienes; misterio que el verbo
incrementa en suave temblor,
facilitado por la palabra amor
levemente susurrada.
Destino en dos.
Sutil mariposa luciendo
requiebros en volátil danza,
rodeando el cuerpo expectante
de la pasión.
Lo sé:
detenido en la suave
fijeza de la apacible primavera
acomodada en tus claros ojos,
liquidar desalientos,
recoger el regalo del apego.
Lo mejor:
vivir en ti como si en mí
existieras in perpetuum.
