ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

Mostrando entradas con la etiqueta "GUERRA Y PAZ EN LA PERCEPCIÓN DEL POETA". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "GUERRA Y PAZ EN LA PERCEPCIÓN DEL POETA". Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de mayo de 2017

GUERRA Y PAZ EN LA PERCEPCIÓN DEL POETA







GUERRA Y PAZ EN LA PERCEPCIÓN DEL POETA

“La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla”.   -Juan Luis Vives-


Una pequeña reflexión, un deseo, algo que nos haga creer que podemos alejarnos de la guerra que destruye, que envenena el alma, que nos hace seres enemigos de otros seres. La guerra divide, crea odio y mata. Por eso el poeta no puede ser otra cosa que su contrario. El poeta es la parte sensible de esta humanidad enceguecida, ama la paz, quiere eliminar del mar oleajes frenéticos y violentos, impedir que agentes químicos y contaminantes profanen aguas, algas y peces; pretende que los cielos queden libres de reactores, misiles y poluciones, así como que la tierra sea un vergel que proporcione alimentos y solaz a todos los seres humanos. Los poetas, como diría el Premio nobel de la paz Albert Scheitzer, al mover y remover sentimientos nos encadenamos a los sufrimientos casi sin darnos cuenta. Apelamos a la sensibilidad de la gente e intentamos llegar a las conciencias con poesía haciendo nuestro lo que otros sobrellevan, como es el dolor y la impotencia, escribiendo como buenamente podemos sobre estas preocupantes cosas. El poeta no puede escapar de la historia: ha de interpretarla y escribirla para intentar mejorarla y quitarle el olor a desesperanza que intoxica y hiede el mundo.
La paz sólo es un resquicio de luz, una luminaria pequeñita entre tanta cerrazón y oscuridad abusiva que sirve, esa es su gran fuerza, para salvarnos del desastre total. La luz es un intersticio sumamente importante: combate sombras y sinsabores; genera, con su templada irradiación, esperanza; es el amor que se siente, la sonrisa amiga, la belleza y el afecto compartido. Por eso lo primero que debemos hacer es combatir y solucionar nuestra propia guerra, esa que todos llevamos de una manera u otra dentro. La paz siempre será un antónimo del odio y de la destrucción. La paz es la brida tirada hacia la armonía, la avenencia, la hermandad y la comprensión. Es, quizás, quizás, una quimera más, imagen del ave que vuela en libertad tras paisajes y vientos embriagándose de luz y de cielos, de valles, collados, ríos y montañas, vistiéndose de ideales, sueños y utopías. La paz es un anhelo en el poeta, como lo es también el amor, deseos firmes donde palpitan versos preñados de optimismo y certezas que sirve para contrarrestar tiros, detonaciones y bombazos.

Anhelamos paz. Amar la paz, hacerla posible a través de la poesía y arte en sus palpitares de piedra, barro, versos, notas, o pinceles impregnados de cultura y tolerancia.  Que vuele ese pájaro, raudo, alto y libre, hacia su destino, nuestro destino. 

Barcelona.-Mayo.-1917.
©Teo Revilla Bravo.