"Retrato de una mujer joven" Obra de Gustav Klimt. 1896-1897
Klimt, revelándose pronto contra los gustos academicistas, lanzó gritos modernistas basándose simbólicamente en el cuerpo femenino. Y lo hizo a través de unos retratos eróticos, enigmáticos, misteriosos y magnéticos, a quienes rodeaba de una rebosante y dorada belleza, liberándolas de cualquier corsé tradicional.
VERBOS
Verbos
perturbadores que no exhalan
alientos
ni poseen categoría léxica alguna;
vocablos
que apenas si brillan un instante
y
cual longevas lejanas estrellas se apagan.
Se
me ocurre que callar es agonizar;
que
silenciar, es rehuir la acción y morir
un
poco. O sea, más de lo mismo.
Y
no obstante entre palabras dispersas
por
el aire, callo y callo en inútil queja,
corazón
vano en tiempo amargo.
No
podría crear más distancia,
ni
romper sintácticamente más vidrios,
la
helada ignorancia de todo.
El
abismo regresará si no crece el audaz
relámpago
que atraviese, en la noche negra
del
desamparo, mis ojos tus ojos bellamente
relajados, t a través de ellos en sin igual
luz y color, llegue
magnético el amor
a mis sentidos despertándolos,
para que al fin regrese con
el nuevo día,
voz a voz, sintagma de vida y
tiempo,
la relegada palabra bella, el fluir ligero
del reencontrado verbo.
“SOLEDADES” (Provisional)
Cuaderno
XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.
