“Un poeta debe dejar huellas de su paso, no pruebas.
Solamente las huellas hacen soñar.” René Char.
TENGO
Tengo muertes suspendidas que tiemblan
a la espera de no existir ni para ellas ni para
nadie. La belleza se pone sombreros de flores
esta tarde para ocultarse. Gráciles pájaros.
Ligeros alados sueños. La corriente
de nuestra vida, en lo azul más profundo,
va acumulando aprehensibles pero Invisibles
condenas que poco a poco nos llevan
—en nave secreta y única— a lo inevitable.
Mientras tanto, pasión de tarde, la vida,
balanceada con firmeza por tus ojos, amor,
aún respira en plenitud de crepúsculo.
Esencia de las cosas, dejemos todo —pálpitos,
proyectos— en manos del viento...
BROTAN LAS PALABRAS
© Teo Revilla Bravo