ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

viernes, 27 de febrero de 2026

HONDURAS

 


"Espejo de una emoción" 2012, obra de mi autoría. 






HONDURAS


Honduras del deseo incidiendo,
prolongándose en apariencia de paisaje.

En las antesalas de la noche
hincando el goce cual navaja abierta,
la danza de hielo se quiebra y esparce
con precisión oculta, cicatriz del destino,
por el vacío errante de la nada.
Muerte fría, ciega, turbulenta, oculta,
sin argumentos racionales en un compás
de creación y destrucción sin fin.

La vida apenas espejea entre la calígine
brumosa de los días, en fuga tras un tiempo
sin horizontes. El deseo se torna huidizo,
acristalado como la misma existencia.

Sin darnos cuenta, se nos va subiendo la nada
al cuello poniéndose por montera interrogantes
y problemas, mientras se llena el silencio
de nostalgias, dejándonos huérfanos de las pequeñas
cosas que amamos, quimeras desprotegidas,
que en torno nuestro, diablos entre tinieblas,
confluyendo permanecen en ritual de espera.

En la pradera de suavísima hierba primaveral,
seguirán pastando inmutables las reses;
en la pradera, entre el silencio espectral del valle,
los chopos seguirán llorando tutelados
por el pequeño arroyo que, intrépido y sinuoso,
momento a momento los va regando.




BROTAN LAS PALABRAS 

© Teo Revilla Bravo







martes, 17 de febrero de 2026

LA OBRA DE ARTE

 



Rosas silvestres en el VALLE DE SANTULLÁN 2015.

Obra de mí autoría. 




LA OBRA DE ARTE

    La obra artística captura la vida, es parte de las vivencias sensitivas del autor, de la observación, de un diálogo escuchado, de la visita pormenorizada a un museo, del fragmento armonioso de una música elegida o surgida al azar, de una imagen que sobrecoge, de una lectura ilustradora y amena, o a saber. De este germen nacido de una idea enclavada en la cabeza puede surgir un universo henchido de magia, a la vez complejo y arriesgado, donde se resignifican motivos inquietantes y atractivos que le hacen reflexionar sobre la vicisitud, estimulación, belleza o tonificación estética de la vida y el compromiso y comprensión del mundo que le rodea.

    Símbolos, guiños, figuras o fábulas, que invitan al espectador a entrar en ellos dejándose incomodar o apresar —confusa energía—, para vivir la propia aventura, extrayendo de la obra cualquier filamento que lúdicamente le interese y le abra nuevas posibilidades que cuestionar sobre el absurdo, lo grotesco, carnavalesco, surrealista, peligroso, bello o incluso feo de la existencia.

    Vivimos una época donde abunda lo superficial, lo que atrae de inmediato con brillos de dudosos gustos, a veces meramente decorativos y anestésicos, concediéndole ese “me gusta” del que tanto abusamos. El artista ha de moverse en torno a la incomodidad y a la crítica propia y ajena, permaneciendo ubicado en lo insatisfactorio e inconforme, fuera de quienes están acostumbrados a manejar a los artistas como los cómitres manejaban remeros, que diría Chirbes, para crear —fuera del papel de lacayo—, abriendo la posibilidad de fraguar arte bajo control, conocimiento e iluminación, en una constante subvención de transformación social.

    El arte y la vida han de llegar a extraños acuerdos para lograr entenderse.

    

Barcelona, nueve de mayo del 2025
    © Teo Revilla Bravo







lunes, 9 de febrero de 2026

SOMBRAS DEL SILENCIO


 "Mujer en beige" 2002. Obra de mi autoría. 




SOMBRAS DE SILENCIO

                                         

                                          A Celeste

 

Porque escucho un rumor lejano y transitorio, 

palabras que se mueven ligeras al viento 

de la tarde mientras contemplo tu rostro 

entrañado, extrañado y persuasivo a espaldas 

del mundo, con visionaria desnudez de sombras 

silenciosas habitando el eco de un grito atrevido,

te pienso. 


Con la mirada inmóvil puesta en el vacío 

al igual que tu rostro regresado, 

nuestras almas, en enlace placentero,

parecen caminar juntas en desprecio del tiempo 

por el atemporal sosiego de lo eterno.

 

Mis olvidos te devuelven a salvo, 

libre de recuerdos, en largas noches de solitario

pensar, llegada desde lugares y tiempos desdibujados.

Apareces como a través de un torrente misterioso 

de luz nunca descifrado, fluyendo por calmas 

y praderas, por azuladas montañas, 

por extensos valles de beatífica conformidad. 

 


BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo      




 

lunes, 2 de febrero de 2026

HABLAR DE PESSOA


               "Entre juegos y sueños" 2009. Obra de mi autoría




HABLAR DE PESSOA


Hablar de Pessoa resulta complejo.  Su obra es un baúl de sorpresas resumidas en palabras, donde se corre el riesgo, al abrirlo, de no saber leerlas, interpretarlas  y apreciarlas debidamente; tan grande resulta el personaje y su prosa ante la multiplicidad de significados que puede generar. Esa aura de valiosa perspectiva atrae, empapa, nos convierte en fervientes admiradores. Pessoa fue un personaje melancólico por antonomasia, rico en  sensibilidad, que logró generar un todo literario inabarcable. Pessoa, más que narrar o contar, parece pensar en un discurso literario que le trascienda.

Quien accede a sus textos, más allá o acá del interés por conocerle, queda transformado y hechizado. Es difícil escapar al embaucamiento que genera. Querer abarcar ese camino de sombras invisibles que hablan por él, aparentemente a expensas de él, sus heterónimos, puede resultar  agotador, una verdadera embriaguez.

Precisa y paradójicamente, del escritor es esa oscuridad enigmática que nos deja cegados cada vez que le leemos e intentamos dejarnos llevar por sus especulaciones interiores. Pareciera que Pessoa no narrara ni contara en sí, sino que pensara permanentemente en un discurso literario, pues su prosa y poesía son iluminadoras para cualquier lector atento, por la multiplicidad de significados que de ellas se encuentran. Los sentidos han de estar abiertos en todo momento al menor detalle, al intimismo que nos invita a recoger la mayor sorpresa y el mejor enigma: “Mi gran melancolía es de nada, es nada”. Ahí radica, en un todo inabarcable, la singularidad del impresionante escritor portugués.


Lisboa es el escenario ideal, casi único, donde los sentidos se le abren al poeta de forma asombrosa ante el menor detalle. “Me miro: de día soy nulo, es de noche cuando soy yo mismo. La única diferencia entre las calles y yo es que ellas son calles y yo soy alma, pero, ¿qué vale esta diferencia si pensamos en lo esencial de las cosas?”, nos dice el poeta. 

 


Barcelona, abril 2025                                                                           © Teo Revilla Bravo