HONDURAS
Honduras del deseo incidiendo,
prolongándose en apariencia de paisaje.
En las antesalas de la noche
hincando el goce cual navaja abierta,
la danza de hielo se quiebra y esparce
con precisión oculta, cicatriz del destino,
por el vacío errante de la nada.
Muerte fría, ciega, turbulenta, oculta,
sin argumentos racionales en un compás
de creación y destrucción sin fin.
La vida apenas espejea entre la calígine
brumosa de los días, en fuga tras un tiempo
sin horizontes. El deseo se torna huidizo,
acristalado como la misma existencia.
Sin darnos cuenta, se nos va subiendo la nada
al cuello poniéndose por montera interrogantes
y problemas, mientras se llena el silencio
de nostalgias, dejándonos huérfanos de las pequeñas
cosas que amamos, quimeras desprotegidas,
que en torno nuestro, diablos entre tinieblas,
confluyendo permanecen en ritual de espera.
En la pradera de suavísima hierba primaveral,
seguirán pastando inmutables las reses;
en la pradera, entre el silencio espectral del valle,
los chopos seguirán llorando tutelados
por el pequeño arroyo que, intrépido y sinuoso,
momento a momento los va regando.
BROTAN LAS PALABRAS
© Teo Revilla Bravo
