ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

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jueves, 12 de diciembre de 2019

EL MERETRICIO EN LA PINTURA




Henri Toulouse-Lautrec "Rue des moulins el reconocimiento"










EL MERETRICIO EN LA PINTURA

“Lo que me parece más bello de París es el bulevar. (…) A la hora en que las farolas de gas brillan en los cristales, cuando retumban los cuchillos encima de las mesas de mármol, voy paseando por allí, apacible, envuelto en el humo de mi puro y mirando a través de él a las mujeres que pasan. ¡Aquí se extiende la prostitución, aquí los ojos brillan!”, escribió el escritor Gustave Flaubert a Ernest Chevalier en 1842.

Como no podía ser de otro modo, el tema de La prostitución no  quedó fuera de  la observancia artística. En París, entre los años 1850-1910, fue tratada por diversos autores entre ellos Vincent Van Gogh, Pablo Picasso, Édouard Manet, Cézanne, Degas, etc., quienes a través de sus sensibilidades artísticas trataron el sugerente tema, desde distintos ángulos, llevándolo cada cual a su modo y manera de manejar el pincel.



Manet,  "Olimpia". Esta obra supuso el inicio de la modernidad


La ocupación peculiar de estas damas avivó la musa no sólo de pintores, sino que también de escultores y fotógrafos -técnica entonces incipiente-, así como en quienes se dedicaban al ejercicio literario, confirmándose como tema recurrente en movimientos tan diversos como el academicismo, el naturalismo, el impresionismo o el expresionismo. La prostitución se ejercía -y se ejerce- tanto en descampados o en plena calle como en lujosos salones en práctica habitual pública, o bien de forma ocasional morbosamente clandestina.


En el salón de la rue des Moulins de Toulouse-Lautrec


Picasso - Les Demoiselles d'Avignon - 1907

Es interesante recordar cómo la prostitución explícita aunque prohibida, se viste de luz y ambigüedad para atraer las miradas de paseantes y curiosos, principalmente alrededor de los cafés de la Cité parisina a los que una mujer honrada y de bien nunca acudiría sin ir acompañada. Una de las estampas más características al caer la noche, cigarrillo y absenta en mano, era ver a estas mujeres cómo esperaban la llegada de clientes. Este ambiente es el que sugieren en sus obras sobre el tema, Manet, Degas, Van Gogh y otros. Los cafés-concierto y cabarets, crecieron en número por aquellos años, siendo un foco muy atractivo para gente bohemia y artistas.


Barcelona. Diciembre de 2019.
©Teo Revilla Bravo.