"Detenida en su propio abrazo" 2023. Óleo. Obra propia, inspirada en un collage de la artista karyn Huberman.
ARTE Y BELLEZA
El concepto de belleza en arte, es relativo y reflexivo, siempre con amplio
margen para su definición. En tal caso, coincide con la visión
que cada espectador tenga de la obra que contempla, así como la consideración
general que sobre ella se tenga. La valoración podría basarse en la estructura,
en la composición de la línea, en las
formas y en el color; si traspasan o no los límites tradicionales y el concepto
de espacio pictórico, si difunde ideas nuevas sobre plásticas creaciones o no,
si se admiten las diferentes disciplinas con libertad o se es selecto aceptando
unas y rechazando otras. También depende del juicio estético que se haga captado tras la reflexión individual, partiendo del principio de
independencia intelectiva, sea conducido o no, que cada cual posea. Lo sensible
inmediato e intuitivo y sus secretos de temporalidad en realidad profunda e
individual, es en principio lo que debiera valorar quien se acerca al
fenómeno del arte donde la fantasía ha de ser su valor primordial.
¿Qué es el arte, su enfoque, la pericia de su atractivo o belleza? Todo
depende de la forma representacional en que esté creado, en su plasticidad, en
aquello capaz de llegar y apelar al ojo del espectador atrayéndolo. El arte ha
de ser liberador y purificador; ha de permitir poder abandonarse uno en la onda que ofrece y toque en ella alturas de sentimiento y de imágenes radiantes, sensibles, y a la vez de vigorosos contrastes.
La belleza (como pensaba Modrian
cuando comenzaba a pintar) o se esconde dentro del cuadro, o en la estructura y composición del color en la superficie, algo menos teosófico por
decirlo así. ¿Le llevó esa idea al pintor a nuevas formas de abstracción con
las que después regalarnos más asombros? La pintura paradójicamente tiende a
liberarse, a encontrar formas y argumentos donde todo puede caber sin ser
redefinido ni académicamente bello, respirando inapresada fuera en un núcleo sentido
como las siluetas ideales de un ensueño.
Pintor y espectador deberían constituir una simbiosis indestructible, un
aliento personal intransferible, pues uno en arte no sabe donde empieza el
paisaje racional y donde acaba el imprescindible del alma.
Barcelona, febrero del 2025
© Teo Revilla Bravo
