ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

jueves, 21 de mayo de 2026

GANAS DE ESCRIBIR

 


Portada del libro: Karyn Huberman, collagista. 





GANAS DE ESCRIBIR



A veces llega el cansancio, el último y definitivo cansancio del que hablaba Emil Cioran en una de sus agudezas literarias. No es fácil hallar la idea brillante, el relámpago glorioso como despunte de una genialidad que nos pueda llevar a escribir la novela de nuestra vida, algo que merezca la pena contar creyendo que se podrá dejar bordado y listo para un buen lector. Las ganas, mientras se piensa qué idear para continuar lo ya comenzado, pueden flaquear; a menudo sucede. No siempre el poder de imaginar mundos estelares y fascinantes está al alcance de cualquiera; qué más quisiéramos. Hace falta tesón y esfuerzo mental, saber mover el tablero, hacerse preguntas oportunas, intentar situarse ante otros formatos especulativos que nos alejen de los cómodos hábitos que nos colapsan y explorar y confirmar todos los mimbres posibles a nuestro alcance de modo que hagan del escrito algo serio, sin desestimar las volutas de lo fácil efectivo que nos da personalidad, huyendo en todo caso de la desintegración total que, como sensación fatalista, a menudo nos invade, caótica circunstancia que puede invalidar y anular lo hecho, desvaneciéndose ante nuestros ojos la ilusión y la magia.

Reconciliarnos con la vida. Ensalzar con encantamiento y júbilo la existencia, saber sobreponernos a lo que pareciera con frecuencia y melancolía un fracaso tras acumular estupores, brumas y desconsideraciones inútiles. Hay que obviar las ganas de llegar a la fama, esa pérfida trampa, corriendo tras la fortuna literaria, deseando sobresalir por encima de todos y ante todo en un amor a la inmortalidad literaria desmesurado, pues eso no nos lleva a lo esencial, que es ser concienzudos escritores de vocación. 


Conformémonos con la familiaridad del reconocimiento de nuestro círculo social cercano, de la distinción y ánimo entre colegas amantes de escribir que nos animan, a ser honestos con nosotros mismos y seguir en ello, convencidos de que es altamente saludable para continuar siempre con espíritu de mejora.


Barcelona, octubre del 2025 






jueves, 14 de mayo de 2026

RETRATO

 


"DAMA CON ABANICO" 2009 Obra al óleo de mi autoría.




RETRATO


Cuando ya casi no eres presencia,

cuando tu rostro envejeció junto al mío,

el azar, la duda, el reclamo de lo vivido

—sueños, papeles, fotografías, caminos

recorridos, instantes velados que se fueron

perdiendo, poco a poco, en la suave melancolía

de los años, en las derrotas que murieron

tras vivir el amor en libertad compartida—

son una eclosión de espaciados sentimientos.

El álbum de fotos se perdió tras el último

sol del verano en la nostálgica tarde;

el definitivo telón de la vida quedó echado.


El enigma, el estigma, la sentencia, el color

de tu belleza, lo infinito del tiempo,

la inspiradora metáfora de la triste hoja

sin rellenar que hoy luce en blanco,

instantes son de amor quimérico de quienes

en un estío entre resplandores, emociones

y cantos del crepúsculo, engullendo murmullos

abrazados a la vida, derrocharon pasión

en la hipnosis del encanto, atrapados 

en el fulgor de un núbil relámpago aparecido 

de repente e ido como por encanto.

Los poemas de amor llegaron como sueños,

delirada evocación en noches de nostalgias

sublímales, sofocando ahogos entreverados

de soledades, duelos, cenizas y llantos.




BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo 





martes, 5 de mayo de 2026

RUMOR DE FÁBULAS

 
"MAJA" 2008, obra de mi autoría.




RUMOR DE FÁBULAS



Cuando uno comienza a escribir, se ve envuelto bajo el influjo de la ilusión, ese tornado maravilloso y pasional donde todo puede darse, pese a la inevitable colisión con los límites que posee uno mismo. Ahí andamos: rotando ilusionados bajo el risueño auspicio de la musa o del ignoto vitalismo, yendo tras algo que pretendemos acometer, trabajar, finalizar y luego gustosos leer. Intentando lograr un original que llegue con un tratamiento narrativo como llega una ola fluyendo serena en el amplio mar de la dicha, o como lo hace un sol bienhechor sobre extensos campos de trigales crecidos; en tal caso, un ejercicio literario que haga soñar al lector de la misma manera que lo soñó el escritor mientras buscaba instantes de plenitud entre los dobleces brumosos y frustrantes que a veces, al crear, genera el esfuerzo emocional. Al final, si las palabras son bien elegidas y halladas, pues uno nunca sabe, ellas mismas, paradigmas de lo involuntario, nos pueden conducir, orientar y aportar la claridad deseada.


Intensificación de las emociones. Variedad de registros posibles.

Particularidades. Texturas. Momentos exploratorios armonizados por la pulsión vehemente de querer inventar una historia que, seduciendo, atraiga, a veces de manera absurda y angustiosa, conscientes de que solo el universo interior puede proporcionarnos consuelo, reconciliándonos con nuestra impotencia, pues todas las pasiones creativas nos llevan a cometer errores al ponerlas en práctica, y el fracaso puede llegar de la peor manera, confundiéndonos.

El pulido esmero por obtener el lenguaje apropiado, la belleza estética significada en la conformidad, la avenencia necesaria y el ejercicio sostenido con valentía han de llegar, mediante esfuerzos, a logros y aciertos; como llega la gloria, el brillo y el encantamiento metafísico (Buda, Platón, Aristóteles) en una suma de orbes posibles que habitar, inefables paraísos donde sobrevivir a momentos de dudas y contradicciones. Escribir bien es duro. Requiere voluntad, aprendizaje, tragarte los nervios y la saliva, tener paciencia y nobleza, así como la manera de hallar un rumor de fábulas que sorprendan y acosen los sentidos de los lectores.

O, como dijo alguien, iluminado y ocurrente, encontrar endorfinas que revitalicen el decaído ánimo. Y seguir.




Septiembre 2025                                                                                 © Teo Revilla Bravo