ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

martes, 5 de mayo de 2026

RUMOR DE FÁBULAS

 
"MAJA" 2008, obra de mi autoría.




RUMOR DE FÁBULAS


Cuando uno comienza a escribir, se ve envuelto bajo el influjo de la ilusión, ese tornado maravilloso y pasional donde todo puede darse, pese a la inevitable colisión con los límites que posee uno mismo. Ahí andamos: rotando ilusionados bajo el risueño auspicio de la musa o del ignoto vitalismo, yendo tras algo que pretendemos acometer, trabajar, finalizar y luego gustosos leer. Intentando lograr un original que llegue con un tratamiento narrativo como llega una ola fluyendo serena en el amplio mar de la dicha, o como lo hace un sol bienhechor sobre extensos campos de trigales crecidos; en tal caso, un ejercicio literario que haga soñar al lector de la misma manera que lo soñó el escritor mientras buscaba instantes de plenitud entre los dobleces brumosos y frustrantes que a veces, al crear, genera el esfuerzo emocional. Al final, si las palabras son bien elegidas y halladas, pues uno nunca sabe, ellas mismas, paradigmas de lo involuntario, nos pueden conducir, orientar y aportar la claridad deseada.


Intensificación de las emociones. Variedad de registros posibles.

Particularidades. Texturas. Momentos exploratorios armonizados por la pulsión vehemente de querer inventar una historia que, seduciendo, atraiga, a veces de manera absurda y angustiosa, conscientes de que solo el universo interior puede proporcionarnos consuelo, reconciliándonos con nuestra impotencia, pues todas las pasiones creativas nos llevan a cometer errores al ponerlas en práctica, y el fracaso puede llegar de la peor manera, confundiéndonos.

El pulido esmero por obtener el lenguaje apropiado, la belleza estética significada en la conformidad, la avenencia necesaria y el ejercicio sostenido con valentía han de llegar, mediante esfuerzos, a logros y aciertos; como llega la gloria, el brillo y el encantamiento metafísico (Buda, Platón, Aristóteles) en una suma de orbes posibles que habitar, inefables paraísos donde sobrevivir a momentos de dudas y contradicciones. Escribir bien es duro. Requiere voluntad, aprendizaje, tragarte los nervios y la saliva, tener paciencia y nobleza, así como la manera de hallar un rumor de fábulas que sorprendan y acosen los sentidos de los lectores.

O, como dijo alguien, iluminado y ocurrente, encontrar endorfinas que revitalicen el decaído ánimo.




Septiembre 2025                                                                                 © Teo Revilla Bravo 





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