ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

martes, 17 de octubre de 2017

GENERACIÓN DEL 27. (Breve apunte recordatorio)


Algunos miembros de la generación 







GENERACIÓN DEL 27.  (Breve apunte recordatorio)


O grupo del 27 para algunos, si se toma como referencia el tercer centenario de la muerte de Góngora cuya poesía reivindicaban. Sea como sea, en torno al año 20 comienzan a publicar sus libros unos jóvenes y animosos poetas, llamados a ser con el tiempo pléyade de grandes vates cuya obra devolverían a la poesía en castellano el lugar privilegiado que merecía tener, algo que no sucedía, por su enorme riqueza, desde el mismo siglo de oro. Estos singulares poetas, lograron una extraordinaria simbiosis entre lo clásico y lo moderno, entre lo tradicional y lo nuevo, entre lo culto y lo popular, entre el pasado y el presente. El amor a los sentimientos, a la amistad, al mar, al aire y la tierra, al compromiso social, visto todo ello desde su interior más sensible, les caracterizó e inspiró a la hora de escribir. Siendo  bien diferentes, estos poetas poseían un denominador común en la concepción de la poesía y en el quehacer lírico, algo que ha supuesto para la posteridad gran riqueza, pues concebían la poesía como algo muy serio y bien hecho, escrito no por casualidad sino por convicción y necesidad, prevaleciendo el hecho poético por encima de cualquier otra actividad; les unía la búsqueda de una poesía, que fuera arte en todo su rigor, creaciones inspiradas con genuino lenguaje. Alguno de ellos llegó a destacar en vanguardias de la época como el surrealismo, ejemplificado en Lorca, Alberti y Aleixandre.

Hay una constancia expresiva en la poesía de esta generación que se puede apreciar en obras de Jorge Guillén, Cernuda, Altolaguirre, Aleixandre, Prados, Salinas, Alberti, Lorca, etc.,  presentando cada uno de ellos un perfil humano y poético muy personalizado. Esta riqueza pudo darse, pese -o quizás por- mamar de la influencia de Juan Ramón Jiménez, de Unamuno, o de Machado, sus predecesores. Algunos cultivaron también con gran maestría el teatro, o sintieron afición por el dibujo y la pintura u otras formas de arte, como en el caso de Alberti y Lorca a quienes les unía amistad con otros pintores o artistas como Dalí, Buñuel y Picasso. Por desgracia, la absurda y cruel Guerra Civil, asesinó, malogró y condicionó el futuro de unos y de otros, así como el de los que les siguieron dentro del país u exiliados, haciendo más comprometidas e inquietas sus voces.


Barcelona.-18.-2017,
©Teo Revilla Bravo.




6 comentarios:

  1. Excelente y obligado recordatorio de una generación con la que todos los amantes de la poesía estamos endeudados. Tus referencias me han recordado una anécdota cuyo autor no recuerdo y que dijo que "Alberti era un pintor que escribía y Dalí un escritor que pintaba"... Gracias, Teo.

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    1. El mismo Dalí, si mal no recuerdo, decía que era mejor escritor que pintor, algo con lo que yo no coincido ni puedo estar de acuerdo, pues escribía francamente mal, aunque él decía que se le valoraría por lo que decía, no por la sintaxis, el estilo, etc... Y, sí: nos dejaron un legado estos poetas, imperecedero.
      Un abrazo.

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  2. Magnífico recordatorio Teo. Sin duda, exquisita generación que marcó líneas claras en una nueva forma de hacer poesía. Felicidades, Teo.

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    1. De vez en cuando, Pilar, hay que recordarlos, pese a que no es fácil que queden en el olvido, se vuelve a ellos una y otra vez, al menos en mi caso. Gracias por compartir lo escrito en este breve recordatorio.
      Un abrazo.

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  3. Es una maravilla al menos, que existieran, que pudieran dejarnos hasta donde se les dejó, su legado de sensibilidad. Gracias por recordádnoslos. Besitos

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  4. Sí, una verdadera fortuna, Karyn.
    Un abrazo.

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