ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

jueves, 18 de noviembre de 2021

ME FALTA…

 


Obra de mi autoría.


ME FALTA


Tu palabra, tu risa, las respuestas calladas

de tus ojos interrogantes, el sol que en ellos

trasluce vida y siembra, el consuelo del rumor

de los árboles en la frondosa Pedrosa, me faltan.

 

La alargada e irregular línea azul de la montaña,

la oleada de aire fresco que pincelada de nieves

en ella se respira, la sombra tutora del ciprés

de tu jardín prometedor, el cálido celaje de los ríos,

cielos, valles, nubes y lagos, los dibujos en el aire 

formando mariposas vaporosas, el fulgente

atardecer sobre el calmo valle, y las innumerables

formas que adopta  la poesía de la infancia, me faltan.

 

Me falta la sonrisa violeta de tus labios apremiantes

al beso cuando  la tarde se rinde a la belleza en lugares 

de Santa María de Nava y Nava. La música suave

de la brisa, la voz que gime, suspira y canta al unísono;

la trama natural de tu alma eternizando en mí deseos;

la luminaria estelar mimando indeleble tu cuerpo 

abiertamente erótico y oferente echado junto al mío.

 

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Deambulo desorientado, torpe, callado, a la deriva,

en espera de hallarte por playas, océanos y mares

que inconmensurables tu recuerdo eternizan.

Fortaleza del sol, del aire y de la dicha, si te hallo;

magnetismo del agua, de la luz, de la espuma, de la ola,

de la arena, si me envuelvo en lo profundo del abrazo

que nos revela unidos justo ahí donde no cabe el olvido.


 

Del libro"SOLEDADES"

© Teo Revilla Bravo




 

viernes, 12 de noviembre de 2021

A VECES PREGUNTAN O PREGUNTAMOS...



Obra de Leonid Ósipovich Pasternak, pintor posimpresionista ruso, padre del escritor Borís Pasternak.






 A VECES PREGUNTAN O PREGUNTAMOS

 

    Tanto la página en blanco esperando ser escrita como la del libro que toco con las manos en la lectura, son esenciales para mí.

    Me perturba la pantalla del ordenador, la del móvil, la de cualquier soporte sobre el que se proyectan imágenes, pues pierdo la disposición gráfica que me permite gozar debidamente de la literatura. Se me escapan las palabras, se me van los versos insertos en el plano luminoso, y por tanto la dimensión esencial del poema. Me sucede también al escribir cualquier otra cuestión, sea literaria o no, prefiero hacerlo en cualquier papel que me sirva para emborronar palabras que luego habré de aligerar, revisar descuidos y mimar. El resultado lo paso al Word del ordenador, con el fin de guardarlo cómodamente.  

    La escritura, al igual que la misma vida, es incapaz de responder a cualquier otra cuestión que no sea sobre la precaria y a veces angustiosa necesidad de ser. Solo hay que tener, para hallar la conformidad del desahogo, cierta habilidad artística que trascienda lo que llamamos talento.

    A veces preguntan o preguntamos, qué es poesía. Salvando los versos de Bécquer se suele responder,  que no hay definición posible que le haga honor. En realidad es la esencia de una búsqueda constante en el orden del movimiento, del hacer, del sentir y del discernir, creo.

    El objeto poético y artístico nace de un organismo con capacidad para vivir, pues su vitalidad no se apaga con el encuentro creativo que realicemos, sigue resonando en el ánimo quizás para siempre. Ese quedarse en la memoria del alma revoloteando, comporta grados altos de sensibilidad  que convierten la obra en arte.  

 

Barcelona, a 08 de noviembre del 2021.

©Teo Revilla Bravo  







ALGO SOBRE NICANOR PARRA Y CHILE





 ALGO SOBRE NICANOR PARRA Y CHILE

 

    Hablar de Nicanor Parra significa, tras varios años de su muerte, hablar de cultura en Chile hoy. La cultura nos hace más críticos, más creativos, más preguntones, más atentos.

    Pero, ¿por qué Nicanor Parra es tan fundamental en la historia cultural chilena? Sin duda, me atrevo a asegurar, que porque Parra se instala en la cultura exigiendo su derecho a utilizar un espacio en la expresión literaria, artística y cultural de su tiempo, para desde ahí derribar las fronteras impuestas por el conocimiento académico, la expresión poética cerrada, las ciencias llamadas exactas y todo el universo artístico y conceptual que las fueron construyendo a través de los años.

    La obra de Parra apunta directamente al rescate de la cultura popular y del patrimonio, desde sus primeros textos. Su Cueca Larga, su huelga de hambre en solidaridad con los comuneros mapuches en su defensa enérgica de un entorno sustentable para su pueblo, es sintomática, forman parte de una misma visión del país y su lugar en el mundo.

    Como dijera otro grande de las letras chilenas, Roberto Bolaño, “El que sea valiente, que siga a Parra”.

    Dice Benjamín León, que  la antipoesía a partir de Parra plantea una ruptura, un quiebre o cambio en los moldes establecidos, a partir de su estética.  Algo que busca romper la propia manera de entender la poesía, permitiendo que se sumen nuevas formas de escritura. Un lenguaje “poético” distinto a lo establecido, incluyendo la misma estética antipoética a la que Parra pertenecía. Valdría bien cuestionarse el sentido que pudiera tener el quiebre sobre el quiebre, o si a estas alturas tras más de medio siglo de esta reinvención de la antipoesía es necesario que los poetas sigan fuera del Olimpo poético. Por otra parte, parece necesario cuestionar también la validez del ejercicio antipoético en la actualidad a más de medio siglo de su nacimiento. O para ser más concretos, la capacidad de llevar a cabo de forma verdaderamente “antipoética” la estética de los muchos atrevidos que practican este tipo de  escritura en la actualidad


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    Nicanor Parra nace en San Fabián de Alico en 1914, cerca de Chillán, y comienza a desplegarse por Chile al abrigo de la educación  pública  de  un padre profesor y músico y de una madre —doña Clarisa— modista, campesina y tejedora. El Liceo de Hombres de Chillán y luego el Internado Barros Arana, se convierten en sus puntos de aprendizaje para finalizar en el Pedagógico de la Universidad de Chile en donde comienza su formación en Matemáticas y Física.

    A los veinte años, el joven inspector del Barros Arana publica su “Cancionero sin nombre”, instalando un acento propio que anuncia su revolución antipoética. Después vendrá su formación en Mecánica y Cosmología en universidades inglesas y norteamericanas, y sus clases en la Escuela de Ingeniería, pero sobre todo la irrupción de un universo literario, visual y estético, que todavía hoy no termina de asombrar.

 

 

Barcelona.-05.-septiembre.-2014.

©Teo Revilla Bravo.








martes, 9 de noviembre de 2021

ABRIRSE



"Vilafrenca de la sierra". Obra del pintor albaceteño Benjamín Palencia.





ABRIRSE                                                                         

 

Vibrante, ilusionado, activo, a línea de horizonte,        

tocar o rozar la brisa que se delinea escurriéndose      

vivaz por entre las manos. Abrirse al gozo, al llanto,         

a la alegría de sentir la lluvia, a la visión   

de una nube cercando el horizonte  atenuando                 

y armonizando la luz con incesantes goteos.            

Abrirse a las sensaciones verdes de los humedales.           

A agros, pastos, altozanos, a la música armoniosa         

nacida de tus labios, al azor, al águila, al halcón, 

al  milano de altas cumbres, a la satisfacción                         

de un paisaje con gozo paso a paso contemplado.


Con sólo mirarte los sentidos esparcen sones,          

 amplían ecos, preparan cuerpos al amor,            

agitan savias y fluidos, declaman versos          

de lejos, de cerca, a cubierto o en suelo                   

abierto, rozar el cielo con las manos.                              


En noche larga  y fría de lejanías que flotan                                                                                                                                                                                                                                 en blandura azulada de obligados silencios,         

inmóviles, serenos, eternos, donde parece no reír             

la risa y sí llorar el llanto, en beso de largo viento, 

amarnos, amor, amarnos. 


Tensas mi voluntad como las alas al vuelo                  

tensa el pájaro…



Teo Revilla Bravo.





sábado, 6 de noviembre de 2021

EMERGEN LOS RECUERDOS

 



"Luz de luna" 1919. Obra expresionista de Paul Klee, pintor suizo-alemán.




EMERGEN LOS RECUERDOS

 

Emergen los recuerdos. Vibran como sueños.

Intenso lago azul crepitante de luz

donde la belleza de tu rostro reflejada

en la tarde se rodea de silencio y espuma.

 

Tu nombre salpica mi piel,

se enreda en mis pensamientos,

se acerca atrevido a la cara oculta de la luna  

donde manan los recuerdos.

 

A veces de humo —susurro, nostalgia—,

buscando en ebriedad de misterio

la sombra caprichosa de la noche.

 

Quizás anhelando hallar —luz en el polvo,

efecto telúrico de vacío— la paz silenciosa

del olvido. 


Cuaderno XXIII

Del 09 de septiembre de 2020,

al 26 de mayo de 2021.







 


martes, 2 de noviembre de 2021

Contestación a algunos comentarios sobre “MALAS PRÁCTICAS EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO

 


Pintura del norteamericano de Nebraska, Douglas Simonson. Cuadro abstracto donde utilizó pigmentos acrílicos que dan mayor colorido a la obra. 





Contestación a algunos comentarios sobre “MALAS PRÁCTICAS EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO


    Amigos Manu, Trasi, y Gustavo, no voy a profundizar más en el escrito, al menos de momento pues todo necesita un reposo. Es por eso que os doy las gracias en conjunto por la amabilidad de contestar las razones de un tema siempre controvertido, y para quienes amamos el arte de manera especial a veces doloroso. Las obras emergentes, por lo general son de temática intrascendental, ya que van relacionadas con la falta de agudeza. Suelen ser irrelevantes, triviales, y con frecuencia sin un compromiso social o estético que las avale como necesarias. Es un arte al que no le importa lo que suceda en el mundo. Y aunque en la nota de presentación nos hablen de la “decepción que les causa esta época” no existe una obra que describa esa decepción o un sentimiento de rebeldía que lo confirme, simplemente queda bien decirlo. Estos artistas reflexionan sobre su ropa, su música, su gusto artístico, sobre la televisión y aparatos similares; hacen y deshacen nudos; combinan y descambian telares y cintas; ponen patas arriba mesas, bancos y sillas; tratan tema de las redes sociales que estén de moda, etc. La mayoría nos hablan más de la estética, que del arte, pues suelen ser decorativos y generalmente conformistas, consumistas y políticamente bastante correctos. Digamos que son un producto del sistema y que trabajan para el sistema. Estos supuestos artistas están ciegos al hecho de que las grandes obras de Goya, Velázquez, por poner ejemplos dispares, fueron obras de juventud que perduran y perdurarán.

 

     "Usted nunca será un pintor, ni un poeta. Menos un observador de las cosas que Dios nos dio" El joven levantó los hombros y se rió. Una tabla, unos audífonos y un vaso de donde extraía comida plástica, eso imaginé. El abuelo lo reconvenía para que observara los hermosos paisajes del Canal del Dique, pero nada Teo, él seguía empujando con sus dedos vaporosos la teclas y allí concentraba su existencia. Yo observaba a su abuelo angustiado, pues había logrado que su nieto fuera a ver las inmensas bellezas del Canal y sus orillas paradisíacas. Nada de Nada. Y entonces aparecen los poetas, los pintores, los compositores y los artistas del siglo que hacen arte con ganas pero no con sabiduría. Tu Ensayo es justo reclamo a las veleidades del arte de la época. Es como cuando se inventan las tempestades en una máquina y no se experimentan en un bosque.  

    El miedo se vuelve artificial y la vida también.  

    Gracias por ese Ensayo, uno más para aprender de la realidad de la vida. Un abrazo desde Cartagena de Indias.

                Gustavo. 


Barcelona, a cuatro de septiembre de 2014.  

©Teo Revilla Bravo





lunes, 25 de octubre de 2021

UNA ELECCIÓN LUMINOSA

 


William Turner "Calais Sands at low water"  !832







UNA ELECCIÓN LUMINOSA

 

    He llegado a una edad en la que trato de integrar, lo recogido y aprendido a lo largo de mi vida sobre la luz y la sombra, sobre la paz y la violencia.  Todo se intenta superar —mientras nos sea dado aliento— para llegar a una conformidad personal. La escritura, la lectura, el hilo de la palabra recogida así como los ratos dedicados a la pintura, a la charla con los buenos amigos y sobre todo al amor, me han ayudado a lograr grados de clarividencia y serenidad. Pero de todo ello, si apartamos el luminoso sol del amor, ha sido la escritura quien más influencia ha tenido y tiene en mis inquietudes más íntimas y personales.

    “Lo importante no es escribir cuando se tiene algo que decir, sino cuando se tiene deseos de decirlo”, nos aconseja el escritor mexicano Federico Campbell, ya fallecido. Ojalá ese deseo de escribir —y reescribir— rigiera en nuestra actividad literaria con el máximo de sinceridad. El goce de hacerlo, la necesidad del desahogo, son bálsamos para la mente y para el alma. Al escribir, igual que al leer un buen libro, tomamos conciencia de que no estamos solos, que de esta suerte nos sumamos a un grupo coral donde participan los escritores clásicos, los considerados maestros actuales, sabiendo que influye tanto la tradición como la modernidad, al igual que las disciplinas que alivian la rigidez del intelecto. Cuando escribimos —experiencia, reflexión, búsqueda—, entramos a formar parte de una hermosa trama  que alienta lo mejor de la humanidad. Se trata de ir hacia los otros, para encontrarnos, querernos, y completarnos, creando un sentido de valores en común que nos haga mejores. 

    Escribir es una elección luminosa.


Barcelona a 25 de octubre de 2021      

©Teo Revilla Bravo  







miércoles, 20 de octubre de 2021

MALAS PRÁCTICAS EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO


"Desnudo bajo una escalera", obra de Marcel Duchamp





MALAS PRÁCTICAS EN EL ARTE CONTEMPORÁNEO


    El arte contemporáneo, también llamado conceptual o de vanguardia, es percibido con novedosos miramientos y en ocasiones con recelosas perspectivas. No deja de ser un arte controvertido y de resultados imprevisibles; variable y mudable, emerge como la vida misma desde la alocada velocidad que nos impone la sociedad.

La música, la danza, el teatro, el cine, la misma literatura, todo arte en general, requiere el interés de un público que en muchos casos ha de pagar por presenciarlo, leerlo o escucharlo, un público que manifestará con aplausos o abucheos conformidad o rechazo.

    El arte contemporáneo suele ser visto con asombro y avidez. El espectador y algunos críticos salen de la sala donde se expone, muchas veces sin haber entendido nada o sin haberse identificado con lo visto. No estarán preparados dirán algunos. Los opinantes de esta disciplina artística suelen ser con frecuencia crueles a la hora de emitir un juicio, pero también hay apasionados defensores aunque no sepan concretar qué les ha motivado a serlo. Estamos ante un arte arriesgado que necesita de la novedad y de la invención para ser.

    Otros no tanto. El cine mismo  —podríamos hablar de otras artes también— soporta toda clase de análisis y nadie se rasga las vestiduras cuando la crítica destruye la labor de un director o de un actor por considerarlas malas, mientras que cuando leemos un libro necesitamos tiempo y concentración para entenderlo y juzgarlo, el mismo escritor es consciente de lo difícil que es alcanzar éxito, sabedor de que la obra posiblemente no será editada o de ser así acabe olvidada en el viejo almacén de una distribuidora de libros cualquiera.

    A veces es precisamente el artista, el que parece vivir encerrado en una burbuja al no querer tener contacto con el público y negar la crítica adversa que se le hizo. Deduce que si público y crítico no acuden a la sala donde expone o se van de ella desilusionados, es porque no la entienden, no soporta que su obra sea percibida como una  engañifa.

    La distinción entre arte tradicional y arte contemporáneo, no deja de ser una deformación estética hecha por oportunas conveniencias. Se supone que el arte, sujeto a un estilo previo, llega través de cánones tradicionales, por lo que se le juzga como falta de evolución; al contemporáneo, en cambio, se le trata como un arte en avance permanente, donde preocupación, estética, y estilo estarían inmersos en continuo progreso. En ese contexto, el artista, si desea tener éxito, ha de llegar al arte como un creador nato.

    El hecho de que alguien adquiera una obra no hace al autor de la misma necesariamente artista. Puede ser adquirida por un ser caprichoso e influyente que paga mucho por ella elevando al autor solo por este hecho a la categoría de artista, lo que le exigirá dejar guiar su labor por  un “curador” o vendedor publicista que será quien imponga la idea y el tipo de obras que tenga que realizar y exponer.

    Al artista sincero, al reclamar una libertad creativa imprescindible, ignora la especulación del arte, y se le ignora. Es el motivo por el que cuesta hallar un buen y original artista. 

    Muchas de las obras de éxito trascienden como arte, para ir hacia cánones comerciales donde adquieren valor en relación al precio que alguien impone y otro paga. Si el inversor da su aprobación, ponte contento artista, habrás tenido suerte, serás el creador emergente de una obra que no hubiera trascendido sin la farsa mercantilista al uso. Ahí tenemos el por qué algunas obras se las considera arte y caras de adquirir, una práctica que cultivan apoderados, administradores, críticos, y artistas con ganas de sobresalir por ellos bendecidos. Al ubicarnos en el papel que ostenta este gremio privilegiado, lo identificamos como  suplantador embustero del arte por un vil metal. Está claro que esa actividad es un escarnio que va en contra de los procesos de la inteligencia más elemental. Práctica, por otro lado, que disminuye o minusvalora habilidades que se formaron durante procesos evolutivos que duraron muchísimos años.

    Me temo que estamos a menudo ante un arte y un "modus operandi" intencionado y caprichoso, que ha logrado instalarse y dominar el aspecto cultural de nuestro tiempo. El problema: que volverá estúpida en pocos años a la misma condición humana.

 

Barcelona.-Agosto.-2014.

©Teo Revilla Bravo.






lunes, 11 de octubre de 2021

VALOR DE LA LECTURA

 


WINSLOW HOMER. LA NUEVA NOVELA, 1877, detalle. Uno de los grandes pintores realistas norteamericanos del siglo XIX, Homer plasmó aquí el momento en que una joven está absorta en la lectura de un libro. Al tratarse de una acuarela, se muestra en contadas ocasiones por su fragilidad. The Michele and Donald d’Amour museum, massachusetts. Fuente, La Vanguardia. 






VALOR DE LA LECTURA

 

    Adquirir la habilidad de la lectura, de pasar las páginas de un libro con asombro desde la niñez, posiblemente se convirtió en una actividad que nos ha acompañado el resto de nuestras vidas produciéndose el encuentro y el aprendizaje de emocionantes temas que nos han hecho sin duda mejores. A la vez se nos abrieron y van abriendo amplios campos para el desarrollo de la imaginación, el saber y la creatividad, aspectos fundamentales para la formación de todo ser humano.

    Perderse dentro del mundo de las letras, es una sana actividad que muchos aprovechan en su tiempo de ocio conscientes de que leer, bien sea en papel o en modo digital, es un requisito indispensable para interpretar la propia vida. Parece ser que las personas que leen con atención, desarrollan un pensamiento más reflexivo al encontrar, en esta práctica hermosa, el mensaje de muchas de las cuestiones y preguntas que han acompañado a la humanidad a lo largo de los tiempos.

    Es por eso que la lectura ha de tener un propósito eficaz, que ha de ser un grato y ameno ejercicio intelectual. Elegir un buen libro es parte  esencial para conseguirlo. Un libro que nos emocione, eduque y entretenga, que logre captar la atención y produzca nobles sentimientos.

    Al adquirir pasión por la lectura notaremos cambios en nuestro comportamiento. Notaremos que estamos mejor informados, que comprendemos mejor el mundo que nos rodea, que hacemos frente con más comprensión a nuestras emociones, aprendiendo entre otras cosas a relajarnos, a entretenernos, a comprendernos y ser más tolerantes.

    El libro es una de las mejores compañías que podemos tener a mano y en mano en nuestras vidas. Aprovechémosla.

 

Barcelona, a siete de octubre del 2021.

©Teo Revilla Bravo  

jueves, 30 de septiembre de 2021

ARREBATADO AFÁN


"Barruelo, pueblo minero" "2019-2020. Enclavado en el valle de Santullán, provincia de Palencia. Obra de mi autoría. 





ARREBATADO AFÁN

 

    Arrebatado afán de entenderme. No lo consigo si me mantengo fuera del foco principal: el lugar donde nací. Mi valle santullano, los chopos y álamos en torno al Rubagón, los robledales, el verdor de los prados y montes iluminando mi vida, la imponente sierra que todo lo cobija... Ese es el centro del mundo. Julio, agosto y parte de septiembre, viviéndolo con ese sentimiento, franco y fogoso, pura esencia reconocible desde el día que nací. Ese centro hacia el centro de uno mismo, es lo que reitero como poeta revelando sentimientos, obsesiones, duermevelas, ensueños, pasiones. El valle pone orden en la brújula de mi vida.

    Cerrar los ojos, y dejar que de nuestra memoria brote lo inusual de lo reconocible cambiante. Sentir la maravillosa  sensación de recoger la luz de los atardeceres cántabros y retenerla en el corazón, ahí, justo ahí donde lo muerto constante se funde en lo vivo naciente creando emoción e intensidad, pureza formal y natural.

     Somos seres para la plenitud. Vivimos con la esperanza que nos proporciona la salud del cuerpo y del ánimo. Este año me he sentido roto. Toda una advertencia.  Mi cuerpo pareció romperse en dos y dejó un dolor que aún perdura: nervio ciático, músculo Piramidal, dicen entendidos. No amaina esta tempestad, y temo haya venido para quedarse. Es como si se hubiera abierto una grieta, un fuerte reflejo o admonición de lo vulnerables que como seres somos. Solo queda lanzar un grito que nos haga sentir que el ser humano, pese a todo, ha de ser algo más que ceniza. Quizás el poder de la creatividad artística, el de la vigencia y esperanza de la palabra poética, tengan algo al respecto que decir.

Contemplar nuestro interior en silencio y soledad, y extraer de él paz.


 Barcelona, 30 de septiembre del 2021.

©Teo Revilla Bravo