Transeúnte. Dibujo al carboncillo de Rubén Darío Gómez
TRANSEÚNTE.
Transeúnte. Con qué fin, para qué, hacia dónde,
si perdido no me hallo amor en ti.
Doy pasos a ciegas sin los arreglos conductores
de unos ojos que dictaminen seguridad y querencia.
Gateando por suelos de acontecimientos triviales,
me deslizo, corazón dolido, uñas afiladas, mente
en alerta, para arañar un resquicio que me aparte
de la gran verdad que es comulgar un día más
con la irrefrenable e inconsistente quimera
de padecer tu atractivo e imponderable poder.
Suceden acontecimientos que hacen reír o llorar,
pero que a la vez iteran que quejarse es inútil
en esta humedad que penetra hiriendo los huesos.
Ciclos que inevitablemente terminan añorando
la imposible abstracción transparente de tu rostro.
No importa nada si no esa terminal de latigazos
lumínicos que encierras en tus adormecidos silencios,
algo que traduzco como un adiós cruel,
espejo transformado en imagen de abyecta
resignación, ojalá que en hallar paz en los largos
pabellones del olvido, del silencio, del desamor.
OCÉANOS DE LUNA
(Cuaderno VIII. (1984-1987)
©Teo Revilla Bravo.








