ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

lunes, 16 de noviembre de 2020

TRANSEÚNTE

 


Transeúnte. Dibujo al carboncillo de Rubén Darío Gómez





TRANSEÚNTE.

 

 

Transeúnte. Con qué fin, para qué, hacia dónde,

si perdido no me hallo amor en ti.

 

Doy pasos a ciegas sin los arreglos conductores

de unos ojos que dictaminen seguridad y querencia.

 

Gateando por suelos de acontecimientos triviales,

me deslizo, corazón dolido, uñas afiladas, mente

en alerta, para arañar un resquicio que me aparte

de la gran verdad que es comulgar un día más

con la irrefrenable e inconsistente quimera

de padecer tu atractivo e imponderable poder.

 

Suceden acontecimientos  que hacen reír o llorar,

pero que a la vez iteran que quejarse es inútil

en esta humedad que penetra hiriendo los huesos.

 

Ciclos que inevitablemente terminan añorando

la imposible abstracción transparente de tu rostro.

 

No importa nada si no esa terminal de latigazos

lumínicos que encierras en tus adormecidos silencios,

algo que traduzco como un adiós cruel,

espejo transformado en imagen de abyecta

resignación, ojalá que en hallar paz en los largos  

pabellones del olvido, del silencio, del desamor.  



OCÉANOS DE LUNA

(Cuaderno  VIII. (1984-1987) 

©Teo Revilla Bravo. 







jueves, 12 de noviembre de 2020

SONIDO, ARMONÍA, COLOR...

 

 
"Sensaciones" Imagen recogida de Internet

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SONIDO, ARMONÍA, COLOR...

 

        Varios elementos intervienen, en nuestra sensibilidad, ayudándonos a escoger aquello que en arte nos agrada y sensibiliza: el color y la forma en lo visual, y el sonido en lo audible traducido en armonía, que es la que rige el orden o el caos en la obra escuchada, son dos elementos que nos cubren de  gratas sensaciones, sugiriendo y motivando a quien se inicia en la búsqueda de un estilo sea éste existente o bien  descubrimiento propio. Ahí puede permanecer el artista confortable, ya que la práctica creativa pese a la lucha corajuda por lograrla ayuda a quitar el estrés y el apuro de un tiempo en ocasiones turbio, duro y complicado.  

 

        El arte del sonido es la música. Ésta, organiza, combina y mezcla unos y otros sonidos, con su opuesto que es el silencio revelador, siempre necesario. Imbuido e iluminado en ese trance, el músico, acompañándose de sus instrumentos, mucha intuición, tesón   y acordes, va creando en progresión armónica, medidas, melodías y ritmos convenientes. Esas vibraciones tan sensibles como magnéticas, provenientes de sonidos recogidos de una gama de tonalidades infinitas, al escucharlas felizmente conjuntadas en la obra, ensanchan el alma,  proporcionan sensibilidad, aportan paz. El arte, por fortuna, las reúne en eurítmicas sensaciones melodiosas, creando un vínculo íntimo con quien melómano o musicólogo, las recoge.

 

        Las artes plásticas nos hablan de la línea, del dibujo, del color, activan emociones. En ellos busca el artista esa consonancia que los haga común y logren conformar la obra. Sensaciones psicológicas que van apareciendo, como la alegría, la tristeza,  la remembranza o la nostalgia. Todo ello, posible en el latir sensible de nuestras vidas. Cuestión de apreciarlo, identificarlo y saber aceptar las diferentes culturas y manifestaciones artísticas que conviven entre nosotros, de hallar la manera de orientar nuestro gusto particular hacia experiencias ajenas con conciencia y agrado. El arte por fortuna, en todas sus manifestaciones, nos pertenece a todos.

 


Barcelona, noviembre del 2020.

©Teo Revilla Bravo.

 






martes, 10 de noviembre de 2020

Presentación del Libro de Herminio Revilla


 

Presentación del Libro de Herminio Revilla

El domingo, 22 de abril de 2019, celebrando el día del libro, se presentó con gran afluencia de público en Aguilar de Campoo (Palencia) el libro de Teo Revilla Bravo “Herminio Revilla, historia y vida de un museo en un enclave sin igual de la Montaña Palentina








sábado, 7 de noviembre de 2020

SENTIMIENTO Y POESÍA

 


"Castillo de Norham" Sensible y poética pintura de William Turner






 SENTIMIENTO Y POESÍA

 

        Todo poema es en cierto modo un palimpsesto, nos decía don Antonio Machado. Un documento donde la expresión escrita proviene de un sentimiento, algo que sucede en todo lo que consideramos arte. Emoción a desarrollar con el deseo de poder darle la debida forma expresiva, lanzándolo al mundo exterior en las mejores conveniencias poéticas posibles. El resultado de esta maniobra, dependerá del concepto artístico y de la personalidad de cada cual. Poesía –como toda manifestación artística- es riesgo, trabajo, constancia, responsabilidad.

        Todo sentimiento provoca una excitación entusiasta cuando se intenta enunciar la verdad valorativa de la incógnita que esconde. Es lo que  facilita la literatura mediante un léxico apropiado, llegado con el ritmo interior que habita en quien escribe. De esta forma, el sentimiento primigenio se convierte en experiencia artística por la tendencia a musicalizar los versos, creándose así una caja de resonancia donde se generan  esos ecos transformadores. La poesía es cognición y es abstracción. La conversión del sentimiento en poesía no es tarea fácil, ya que obedece a la fuerza de un impulso, de un salto al vacío desde la realidad filosófica o espiritual de cada escritor. Lo vemos cada día en poemas fallidos o repetitivos que nos invaden sin miramientos. El buen poeta, como el buen músico o el buen pintor, escasea, porque ese paso que hay que dar del sentimiento a la euritmia, es inevitablemente complejo y de difícil equilibrio, solo unos pocos pueden darlo con cierto éxito; los demás harán intentos en un sentido u otro, conscientes o no de las limitaciones que  como transmisores de emociones poseen.

        Para dar pasos con seguridad artística hay que tener aptitudes. Pero también hay que haberlo mamado con la fluidez de buen aprendiz de brujo de nuestros clásicos, poetas vigía que nos sirven de exploratorio y aprendizaje desde la infancia. También de movimientos literarios que nos precedieron, como el Ultraísmo iniciado por el chileno Huidobro, movimiento que constituyó el inicio de la vanguardia del siglo XX en España, continuado -en algunos rasgos- por poetas de la Generación del 27, por los surrealistas y por posteriores filiaciones que incitaban a los poetas más rebeldes a reclamar más autonomía. “Normas en libertad, libertad sin normas”, era la consigna libertaria.


Barcelona.-junio de 2013.

©Teo Revilla Bravo.







viernes, 6 de noviembre de 2020

A VECES

 


"Pareja" 1936.  Obra del singular pintor cubano-chileno Mario Carreño.






A VECES

 

A veces siento la llegada del tren del hechizo,

el estruendo luminoso que complace el andar

y desandar baldosas del andén del destino.

 

Es la emoción que pasa suavecito a esa parte

sensible del corazón iluminándola de transparencias;

como si viese descender el pretérito perfecto

de nuestras vidas, por el tobogán de la poesía.

 

Te acercas a mi, con un preámbulo de intimidad

enigmático, para ajustarnos más en el sentir,

que es vivir y es morir cual flores bellas en el oval

espejo que un día trajo la inquieta primavera.

 

A veces, mientras susurra intermitente el silencio,

te acercas tanto a mí, amor, que acierto a retenerte...



OCÉANOS DE LUNA

(Cuaderno  VIII. (1984-1987) 

©Teo Revilla Bravo. 








miércoles, 4 de noviembre de 2020

ESTILO PROPIO

 



"San Gerónimo escribiendo! Obra del pintor barroco italiano Caravaggio 







ESTILO PROPIO

 

       Queremos ser escritores, narrar bien y que se nos lea. No obstante, para ello hemos de tener en cuenta infinidad de lecturas hechas y de múltiples borradores con escritos guardados en cajones, hasta ver aflorar una forma de narrar que sintamos propia. Desde ese fundamental descubrimiento comenzaremos, a partir de cero, nuestra labor como escritores. Generalmente sin tener nada sustancial con lo que iniciar el camino, salvo la motivación, algo esencial para  avanzar.

 

        Para escribir con garantías de satisfacción, hemos de servirnos de la soledad, de la concentración, constancia, orden, y quizás de unas notas mágicas de jazz que sirvan para ambientarnos al comenzar a registrar frases cortas, inciertos relatos o delicados poemas. Todo ello con una estructura gramatical, no complicada en principio, que sirva para alentarnos sin hacernos sufrir demasiado. Escribir. Hacerlo con la cabeza y con todo el potencial del cuerpo. Eliminando dudas, filtrando un ritmo mental que nos permita dejarnos llevar por el poder de la improvisación y del acierto.

 

      Si se consiguen lectores que den aliento a lo escrito, significará que hemos recibido un premio como ayuda, que hará que se nos conozca un poco más y despeje desánimos mitigando -al menos en parte- el temor a la página en blanco. Pero lo realmente importante en el acto de escribir son las obras, y que éstas respondan a  expectativas propias huyendo de tendencias ajenas o en boga. Esto se consigue tirando lo que no nos sirve, repasando, tachando, reescribiendo enmendando aquello que chirría con frialdad. Algo siempre posible si apartamos, de nuestro talante creativo, orgullo y presunción.

 

     Como escritores hemos de guiarnos de la observación, prendiéndonos de la realidad desde diferentes ángulos. Ahí reside lo principal. Ahí debemos saber qué escoger para luego acompañarnos de buenas historias que novelar, de ensayos o poemas que componer y contar. Hemos de ser persistentes, examinando, intentando descubrir los entresijos de lo que la observancia nos está contando, valiéndonos de la psicología, aficionándonos al arte en todas sus magnitudes, leyendo mucho e investigando, sin someternos como decía a la egolatría y directriz de escritores por otros consagrados. Hemos de ser humildes y trabajar diseccionando cuanto a nuestro alrededor creamos es de utilidad, respetando la contextura, esa fina y difícil línea que nos permite finalizar con éxito cualquier tipo de proyecto.

 

Barcelona, noviembre del 2020 

©Teo Revilla Bravo.





martes, 3 de noviembre de 2020

JUNTO A TI

 


En la cama, El beso, Obra del pintor francés Henri de Toulouse-Latrec 







JUNTO A TI

 

Junto a ti para rehacerte caprichosamente en mí. 

Tu silencio se parece al mutismo de ese cielo 

declinante por el crepúsculo, que cuando se le mira 

se descubren misteriosas reservas. Tus ojos palpitan 

enigmáticos y serenos. Se abren ante el día como 

el descorrer rápido de un tupido magnético dosel. 


Y apareces imprevisible y ceremoniosa tras el sueño, 

entera. Ahora  como sol de amanecer encrestada 

en las huellas que de ti, afortunado de mí, dejan 

al amanecer las nubes altas que ornamentan

los cielos. Algo, no sé bien qué, por oscuras razones, 

da a entender que la húmeda mano que me tiendes 

no es gesto caritativo, sino hileras de finas fibras 

con las que me vas entretejiendo caprichosamente 

al albur de un mismo destino que nos guarda 

de males en la historia  floreciente del amor.

 

Retornando al giro brioso de dos en uno,

primordial invitación  este día que se abre 

complaciente, momento -en el alcanfor de los anhelos-

sublime, vertiginosamente  a través de ti sentido.



OCÉANOS DE LUNA

(Cuaderno  VIII. (1984-1987) 

©Teo Revilla Bravo. 


 





lunes, 2 de noviembre de 2020

PEQUEÑA RECENSIÓN SOBRE “SHERIFF”, NOVELA DE JORDI HORTELANO

 









PEQUEÑA RECENSIÓN SOBRE “SHERIFF”, NOVELA DE JORDI HORTELANO


         Ya la portada promete. Una vez abierto el libro y leer su generosa y cariñosa dedicatoria, rápidamente me dejé llevar por la  sorpresa en cuanto al ritmo que iba adquiriendo la historia a medida que avanzaba páginas. Todo el desarrollo de la imaginativa historia, se convierte en una carrera a contrarreloj para conseguir la libertad lectora y de paso, si es posible, sobrevivir como el protagonista a las vicisitudes de ese universo anclado en un oeste de ninguna parte, tan bien ideado y trazado que crea Jordi Hortelano.

          Me parece una novela muy bien hilada y descrita en la que te sumerges pronto, como su héroe, en ese pueblo indefinido pero sí interpretativo, pudiendo ver los acontecimientos que suceden como si los tuviéramos delante vinculados a la misma supervivencia del  protagonista.

             El Sheriff es una de esas historias donde el autor se plantea desafíos personales, muy logrados, consiguiendo sumergirnos en un mundo muy particular y a la vez traernos -escogiendo piezas y armando un puzzle cinematográfico de gran valor visual imaginativo- recuerdos cercanos que han marcado nuestra infancia, nuestra adolescencia y aún nuestra madurez, a través del singular arte de las mejores películas del Western norteamericano.

     Novela amena, entrañable, perspicaz, plena de ingenio, conseguidas ocurrencias, gratos y descarados descubrimientos oracionales, que facilitan la sonrisa del lector abriéndolo a la fantasía y a la imaginación. Novela profunda y sumamente interesante, donde el escritor cede el control completo al protagonista para que nos cuente su interesante historia plena de personajes con un punto de ternura que conmueven, dejando asomar solapadamente el alma del narrador en cada capítulo. Una lectura más que recomendable para todo amante de las letras.

          Gracias, Jordi, por los buenos momentos que nos has regalado con tu sobresaliente creatividad que puedo enjuiciar como visceral, amable, plena de humor, de fecunda voz narrativa y buen hacer literario. Un alivio en los tiempos que corren.

          Aprovecho también, para recomendar la lectura de su primer cuento especialmente sorprendente, “EL SECRETO DEL SEÑOR EVOL”, que visitéis su interesante página en Internet,  lugar sin duda de culto para todos los amantes de la sorpresa y de los que quieran comenzar su andadura como escritores.

Página de Jordi Hortelano escritor.

 

Barcelona, octubre del 2020.

©Teo Revilla Bravo. 







lunes, 26 de octubre de 2020

TODO LO HACE POSIBLE EL VIENTO...

 


Obra del interesante pintor ruso Vasili Kandinski, precursor del arte abstracto lírico y del expresionismo 





TODO LO HACE POSIBLE EL VIENTO...

 

Tiempo oxidado. Sin sucedáneo.

Oculto por los arrabales de la personal

historia, presto a hacerse claridad aquí 

en la ciudad de los ruidos donde la soledad 

ronda aunándonos  más en el embeleso 

de la soñada templanza.  


Hechizo recogido por calles y plazas donde 

reposan los mayores sus horas,  días,

años, sus  dormidas estólidas destemplanzas. 

Ausente a solo unos quilómetros, te presiento 

herida enlazando lloros y gritos que se ondulan 

y emigran con el viento del adiós.

 

Hablarte despacio. Recogerte. Tomar 

el bus de las circunstancias dañinas devueltos 

al mundo sin ruidos de la destartalada habitación 

del hotel Regina. Y amarte.

 

Nadie interroga este tiempo nostálgico 

que nos convierte en niños desarmados. 

Oigo respirar la noche mientras espero 

con intensidad el nuevo día para verte junto 

a mí, no soñada sino real, acunados ambos 

en el mimo y la magia de la sábana y el abrazo.


Nada es lo mismo, nada permanece, 

ni este sueño que te sueña, ni el dolor que

no permite reconciliarnos con la vida. 


Duerme amor mientras llega el día,  

recogida en la embriaguez que deja en la estancia 

la envolvente brisa de la ilusión .

 

Todo lo hace posible el viento,

la brisa, el sol, las nubes, la noche...



Perpignan 23 de mayo de 1985.

©Teo Revilla Bravo. 





viernes, 23 de octubre de 2020

Vicente Aleixandre

 


El poeta Vicente Aleixandre 




Vicente Aleixandre 


                              "Ser leal a sí mismo es el único modo

                                                                    de llegar a ser leal a los demás"                                              


        Muchos maestros nos ha dado la poesía española durante el siglo XX. Pero sobresale uno -sin olvidarnos de Machado, Juan Ramón Jiménez y de otros que le precedieron- especialmente significativo y creo que no tan leído como merece. Me refiero al gran Vicente Aleixandre, referente y a la vez confidente y maestro de muchos poetas y gente de la cultura en general. Un hombre enfermizo que recibía con suma amistad y generosidad, a todo aquel que tocara en la puerta de su residencia madrileña, bien llamada casa de la poesía. Allí se leyeron por primera vez los Sonetos del Amor Oscuro de Federico García Lorca, allí recibía Aleixandre cada domingo a Pablo Neruda y su esposa cuando estos residían en Madrid, así como al joven Miguel Hernández, por solo citar a tres de sus mejores amigos. Aleixandre fue un gran estímulo para las generaciones de posguerra, como lo fue así mismo para poetas afines del 27, como Francisco Brines, Claudio Rodríguez, Pere Gimferrer o  Antonio Colinas, por dejar unos ejemplos, poetas admirables sin duda a los que hay que leer también mucho más de lo que se hace.

        Este hombre sencillo, frágil de salud, abierto a la amistad sin complejos, fue premio Nobel de Literatura el año 1977, en un gesto importante de la Academia Sueca que quiso premiar la valía de los poetas de toda esa inolvidable generación maltratada por la Guerra Civil. El Nobel que he recibido, es el del dolor y el sufrimiento”, dijo el poeta haciendo referencia a los que murieron en la contienda o tuvieron que asumir el reto del exilio. 

        Hay mucha obra admirable en la labor del poeta, que deja tremenda huella en el lector y en la cultura en general como es el caso de “Ámbito, “La destrucción o el amor” o “Espadas como labios”, trabajos que le convirtieron en uno de los grandes surrealistas españoles, algo que siempre negó pues decía no pertenecer a ese mundo alegando que el surrealismo lleva entre sus dogmas el de la composición onírica, insistiendo en que no era su caso. En esas conversaciones en la casa de la poesía madrileña, solía recordar con frecuencia, en charlas con jóvenes poetas, a Lorca “La persona más fascinante que he conocido nunca”, y a Miguel Hernández “Un ser alegre con fondo dramático, un hermano joven”. Otra persona a la que se refería con asiduidad, era a Dámaso Alonso, el amigo que lo condujo a la poesía cuando ambos eran jóvenes  veinteañeros.

 


Algunos versos al azar del poeta:

Luna callada o luna de madera.
Pero luna. Y callóse.
Cómo no, si dormida
es un pez, un blanco pez limpiado
de todas las memorias, de las espinas tristes,
de su merced doliente. Y duerme
como muerta, en un lago de penas...   

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Es sólo ya el desnudo. Es la risa en los dientes.
Es la luz o su gema fulgurante: los labios.
Es el agua que besa unos pies adorados,
como un misterio oculto a la noche vencida.

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¡Ah maravilla lúcida de estrechar en los brazos
un desnudo fragante, ceñido de los bosques!
¡Ah soledad del mundo bajo los pies girando,
ciegamente buscando su destino de besos!
Yo sé quien ama y vive, quien muere y gira y vuela.
Sé que lunas se extinguen, renacen, viven, lloran.
Sé que dos cuerpos aman, dos almas se confunden.

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Barcelona, octubre de 2020

©Teo Revilla Bravo.