ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

martes, 29 de septiembre de 2020

LA INEXORABLE EVOLUCIÓN ARTÍSTICA (Y SU ETIQUETADO)

Autorretrato del pintor Pablo Ruiz Picasso. 





LA INEXORABLE EVOLUCIÓN ARTÍSTICA

                                                         (Y SU ETIQUETADO)

 

Parece ser que el arte, en principio, mirado y contemplado en un estado ideal, no entiende de etiquetas, ya que las obras aparentemente novedosas son consecuencia de otras que les precedieron. Mala cosa la de etiquetarlo o encasillarlo por mor de hacerlo diferenteincomparable e imponderable; mala de poner límites y fronteras entre unas cosas y otras cuando van, como sucede en las formas artísticas, tan ligadas y hermanadas en lo fundamental. En arte hay que saber distinguir muy bien a la hora de hacerlo, ya que suele medirse más por intereses que por mostrar singular tendenciaHay movimientos de esto y de lo otro; amigos de esto y de lo de más allá; directrices que marcan o lo intentan, supuestos rumbos novedosos. Es un error abusar de la tendencia que tenemos catalogar y remarcar lo que creemos diferente, ya que si nos pusiéramos a la contra y dejáramos en libertad la perspectiva aleatoria de su visión, podríamos llegar, si fuera esto posible, hasta Altamira a través del tiempo, encontrando por el camino arte de todo tipo, tendencias que van desde lo figurativo primitivo comunicando mensajes a lo abstracto, dándose la mano, permaneciendo sus formas naturales y espontáneas, evolucionando sin hacer tanto ruido como el que produce con frecuencia ahora. Nada hay nuevo bajo el sol. Lo que sí hay, son señores que con su esfuerzo, devoción, valía y nobleza, a lo largo de la historia de la humanidad nos han ido mostrando y demostrando arte como expresión del espíritu de una época, demostrando lo que cambia y cómo cambia, porque así podremos descubrir precisamente lo que no cambia.  

El arte por fortuna, siempre nos ha acompañado.  Siempre ha sido invención o hallazgo del ensueño y de la idea y, ante los cambios necesarios se ha manifestado vanguardista. El arte se mantiene y no envejece. Nos lo muestra William Turner, en su obra tardía; nos lo enseña Goya, en sus concepciones expresionistas tan adelantadas a su época; nos lo muestran los inspirados italianos del quattrocento; o Velázquez o el Greco… Los grandes pintores –sus obras- nunca dejan de ser modernos, pues no se apaga en ellos, pese al paso inexorable del tiempo, el poder de generar sorpresa. Este es el gran acierto y grandeza de la pintura y del arte en general. Todo lo que es capaz de asombrar y revitalizarse en el espectador a lo largo de los años o de los siglos, es moderno independientemente de la época en que apareció. Partiendo de esta premisa, podemos decir que avanzamos, que seguimos el recorrido, que el buen artista se adelanta a su tiempo con naturalidad, siendo una de sus virtudes sentir el arte más puro, su evolución, lo ineludible de la comprensión artística, la clarividencia y exégesis de los estímulos, la necesidad perentoria de  ponerlo en marcha.

Cierto es que hay que liberar al arte de tradicionales fines inmovilistas, algo que hizo muy bien el impresionismo sin que significase por ello el ocaso de la figuración. La voluntad de novedad, es consustancial al artista y a la sociedad. De esta manera se avanza, agrandándose la percepción artística. Un ejemplo de ello, el impresionante movimiento postimpresionista con Paul Cèzanne a la cabeza. Movimiento al que no parecía interesarle continuar con la dinámica decimonónica establecida, y sí la plasmación fugaz de luces y sensaciones, iniciándose de este modo el arte moderno. Al parecer, cosa curiosa, influido también por la estampería japonesa con sus trazos y rebordes gruesos de perspectiva sesgada, que influyó en pintores como Edgar Degas, Toulouse-Lautrec y otros, suponiendo toda una  sorprendente revolución artística. 

Está claro que en cada paso, en cada forzamiento o sendero por el que ha caminado, camina o caminará el arte, hay una tendencia natural a significarlo, a ponerle nombre, a clasificarlo sea como escuela o tendencia, a querer dejar constancia de que se inicia una nueva etapa. Todos aquellos pintores que ejemplaricen una sensibilidad colectiva, darán lugar a un movimiento diferencial inevitable. Pero todo es consecuencia de algo que le precede y desde donde el arte se impulsa, bagaje artístico donde sin duda maman los artistas. En el caso del impresionismo, las diferentes actitudes y estilos pictóricos que surgirían de rescoldos anteriores desplegarían, en las diferentes corrientes que se dieron a lo largo del siglo XX., la definición conceptual como basamento que perfeccionaría las inmediatas vanguardias. Pero eso no significa nada más y nada menos, que el avance y alimento del cauce de un imparable e inmenso río, caudal de grandes emociones.


Barcelona.-abril.2013.

©Teo Revilla Bravo. 




 

viernes, 25 de septiembre de 2020

PRESAGIOS




 "El grito" de Edvard  Munch 1893




PRESAGIOS

 

El tiempo quiebra palabras, envuelve estelares luces en hondas

desoladas oscuridades. El polen del ideario se desbarata

en débiles impulsos. ¿Dónde la  tierra  verde de esquilas

de animales, zumbidos de abejas, de jilgueros y ruiseñores

sobre altivos cipreses, riegos y rizomas, soles que ayuden

a enraizar los fértiles espacios del vitalicio valle?

 

La transparente contextura del eclipse proyectándose

a tientas por senderos y regueros que la lluvia empapa,

parece desfallecer; gravitando por el hueco de  una dispersa

esponja, se desdibuja entre sempiternas desoladas ruinas.

 

La luna, reposada o perdida en meteorismos inciertos,

aflora al tacto cósmico de las redes interestelares,

ascendiendo luminosa hacia confines donde se despejan

las vitales incógnitas ecuacionales que ayudan a sobrevivir.

 

Luce a su vez enloquecido el vértigo transgresor de la nada,

dispara trepidantes saetas sobre la noche de la rabia.

Un corazón mal dormido, con asombrados ojos ante desolados

presagios en el devenir de la existencia humana,

en un silencio de raíces cúbicas indescifrables, inefable sufre....  


OCÉANOS DE LUNA 

(Cuaderno  VIII (1984-1987)

©Teo Revilla Bravo.  




miércoles, 16 de septiembre de 2020

VIDA INTERIOR


Obra del pintor segoviano Esteban Vicente

Perteneciente a la Escuela de Nueva York, años cincuenta, Vicente comparte estudio con De Kooning, que será su interlocutor en la Escuela. Más tarde trabajaría la técnica color field, en la década de los sesenta el gesto y la línea son determinantes para su obra serena, nunca abrupta. La evolución en los años 70 y 80 camina hacia una composición más precisa, con formas más contundentes y una gran armonía en el color. El caos y la acción se retiran abriendo paso a una obra despojada y calmada, en la que la textura, luz y color, brillan por encima de la estructura y la composición.




VIDA INTERIOR

Existe una vida interior dentro de la persona, que con frecuencia olvidamos. Quizás porque intentan apagarla desde la cuna, moldeándola a capricho de intereses políticos y aleccionadores. El poder intenta controlar —ruidos, temores— conciencias para perpetuarse. Pese a todo, poseemos una vida interior crítica, que se revela, que no quiere verse afectada en lo fundamental por muchos poderes, revoluciones, vaivenes y sacudidas que se produzcan en la sociedad. Hay conciencias, por fortuna, que saben guardar y hacer valer su integridad. Para el poeta y novelista Borís Pasternak, eran los campesinos, los lugareños y gente sencilla e iletrada del campo ruso quienes representaban, en su distancia de la ciudad y del poder, esta autenticidad humana deseable.

Las sacudidas, los movimientos, los cambios precipitados no son siempre sinónimo de razón, progreso y paz. La armonía y la libertad no son algo que se regala con carteles, arengas ni pasquines; estos solo sirven para narcotizar conciencias por mucho que se pregonen desde actitudes políticas atractivas, sean estas de gremios, asociaciones, sindicales, nacionalistas o religiosas. Tampoco se compran, ni se venden, ni se regalan, como prometen voceros oportunos de la falacia y el contrasentido. La razón, la libertad y la paz son dos sentimientos que han de producirse de dentro hacia afuera, algo que debemos dejar desarrollar en nuestro interior, difundiéndolo llegado el momento de madurez con ejemplar modestia. El ser humano ha de mirar a lo más íntimo de sí mismo, sabiendo extraer de él ponderación, tranquilidad y equilibrio, aportándolo con generosidad a otros. Esta debe ser la fundamental rebeldía de cada cual: la de mirarnos y encontrarnos; la de no sentirnos manipulados ni conducidos como obedientes ovejas; la que sentimos con limpieza de ánimo, causa primordial por la que merece la pena luchar para ganar la batalla de la concordia y de la solidaridad.

El mundo está convulso y desorientado. Nos quieren serviles, marionetas manipuladas por aquellos que creen mover hilos y conciencias para hacerlas caer en la visión parcial de la realidad. Pretenden obligarnos a tomar partido con arengas, himnos, patriotismos, escudos, banderas..., todo eso que encierra y crea barreras entre gentes y pueblos. Estos actos y manifiestos políticos, casi siempre enfrentados entre sí, nos alejan cada vez más de lo universal solidario, de lo humano bien entendido, de los valores que congregan y suman.

El ser humano, a lo largo de su historia y pese a todo ostracismo, se ha ido mestizando, echando raíces en otras culturas, entendiéndose con otras lenguas, asumiéndolas, ayudando a fermentar unicidad, en un deseo de hallar la emancipación personal y colectiva a través del conocimiento y la convivencia en bien recíproco. Hay que derribar, desde el corazón de cada cual, abruptas e interesadas fronteras que dividen, enemistan, separan y hasta matan.



Barcelona, septiembre de 2020

©Teo Revilla Bravo.





 

jueves, 10 de septiembre de 2020

CÓMO SITUARNOS ANTE EL ARTE

 


"Jardín leal", 2016. Obra de Santiago Giralda, representante de la joven pintura española.







CÓMO SITUARNOS ANTE EL ARTE

 

 Hay muchas maneras de aproximarse al arte. Todas, si son nobles y sinceras, suman criterios. El arte es un bien colectivo que se asume desde la experiencia individual a través de  la sensibilidad, algo que depende de la educación recibida, del criterio logrado, de la forma de entenderlo y captarlo apoyándonos en parámetros que puedan servirnos de guías. El arte para sobrevivir, ha de demostrar su utilidad, su necesidad, su relevancia social; y a nivel particular, ser reflejo de las propias inquietudes y sensibilidades, no sólo como imagen o icono impactante, sino también como profunda reflexión sobre quiénes somos y hacia dónde deseamos dirigirnos. El arte, que ha acompañado al ser humano a lo largo de su historia, previsiblemente siga haciéndolo todo el tiempo en que éste habite la tierra. Por tanto, la forma de que sea útil a la sociedad, es que se dirija  hacia una sensibilidad poética transformadora. Pluralidad y libertad que han de ser exponentes de una dimensión humana inteligente, sobre todo cuando hay que cubrir intervalos entre un momento artístico y otro, entre una crisis creativa y otra, entre el impasse que se produce ente dos épocas, momento histórico en que tienen lugar importantes cambios.

Al arte hay que acercarse con pureza de intención y con los ojos bien abiertos, dejándose invadir por el deslumbre que toda buena obra posee, subrayando el espacio que ocupa, sabiendo aprovechar al máximo el potencial emocional y reflexivo que contiene. Todo se ha de interrelacionar, buscando el ritmo, el latido, la cadencia emocional; intentando hallar, de este modo, la interrelación de poderes efectivos que se producen entre obra y espectador, vínculos sensibles que dejen huellas definitorias.

Se logra entender de arte, a través de una labor de indagación y de estudio; de mirada atenta; de cuadrarse ante la obra largo rato dejando que ésta que se manifieste. De este modo podremos descubrir claves, que descifren el porqué del gran interés que despierta en nosotros. Los espacios y las razones ocultas, si somos receptivos, se abren como soles, se magnifican como deslumbrantes firmamentos.

Es interesante pensar -o reflexionar- en la mejor manera de educar o presentar el arte a quien lo precise. Hacer hincapié en que se haga desde la infancia, pues es el mejor momento para canalizarlo hacia la sensibilidad y el entendimiento del niño que crece. Y si es posible, intentar despertar a los que a nuestro lado permanecen indiferentes, cuando no contrarios o cerrados a la importancia cultural y humana que posee. Quizás no haya una solución concreta; quizás cada uno debamos acercarnos al arte sintiendo el paradigma de la magia que desprende, asumiéndola sin explicaciones ya que a veces éstas confunden más que aclaran anulando el instinto libertario e innato de todo observador. Al arte se puede llegar de muchas formas. Todas pueden ser válidas si el fin lo es. Todas pueden sumar, si son abiertas y sinceras, si modelan nuestras mentes para lograr un buen criterio. El colectivo suele acercarse a las grandes exposiciones, condicionado por estándares definidos que marcan propósitos no siempre loables pues a menudo están guiados por intereses gremiales y comerciales. Si el arte deja de ser útil a nivel emocional para convertirse en artículo de compra venta, muere su razón de ser y con él la cultura y el saber humano al no apreciarse ni valorarse los loables impulsos  que lo hacen posible.

 
Barcelona. Abril de 2013.

©Teo Revilla Bravo. 





jueves, 25 de junio de 2020

VALORES DE UNA CANCIÓN



"La canción de amor" 1914. Pintura onírica de Giorgio de Chirico. Años antes del surrealismo, el artista italiano ya nos introduce en paisajes de sueños....







VALORES DE UNA CANCIÓN


Al escuchar una canción, se nos está invitando a detenernos un momento, a frenar el convulso ritmo impuesto a nuestras vidas. No solo con notas y colores aparecidos en una agradable sinfonía, sea de temática popular, folk, pop, flamenco, rock o jazz, entre otras, sino que también introduciéndonos de alguna manera en el amplísimo archivo musical de la humanidad, enorme fonoteca reducida al mínimo en nuestro aparato particular de escuchar música.

El compositor juega con bellas imágenes a crear o recrear mundos, a menudo tan cercanos como efímeros; otros, por fortuna, duraderos. La buena canción suele aparecer tras la llegada de una idea poética que el músico traduce en pentagramas, verdadera celebración de los detalles sonoros que hermosamente prodiga la vida. “El cosmos en lo cotidiano”, diría de este hecho milagroso el cantautor Jorge Drexler, quien cita a su vez en una entrevista al filósofo español Antonio Escohotado, afirmando que “la realidad es infinitamente densa y cuanto más te acercas a ella, más detalles tiene”. Saber recoger esos pormenores es el acierto o desacierto del compositor. En todo caso, su andadura artística, la voluntad de generar vibraciones armoniosas que salpiquen el alma de emoción y sentimiento.

Idóneos para trabajar la convivencia, los beneficios de una buena canción son múltiples. Ya lo es desde la infancia, al mejorar la organización de sonidos y silencios, de la atención y concentración, del mismo aprendizaje del infante. Las sensaciones benefactoras se aceleran, los hace seres más entusiastas y melómanos, pues incrementa en ellos la capacidad de memorizar, así como la de aliviar el inevitable estrés al que se ven sometidos. La buena tonada facilita siempre la conciliación con la vida, la elevación de los ánimos.

La canción en general produce sentimientos y emociones; los evoca sutil y rítmicamente. Su contenido musical, con o sin letras, aporta claves y mensajes en confidencia emotiva, así como valores solidarios de amistad, justicia, esperanza o pacifismo. Es la soñada libertad, la expresión libre del espíritu, el emotivo momento vivido en armonía.

El hombre tiende a ir hacia ese instante soñado, preñado de poética sustancia, necesitado de percibir la gran intensidad que prodiga la belleza de vivir. 



Barcelona, junio del 2020











martes, 16 de junio de 2020

NAVEGAMOS



 Una obra conocida de William Turner.








NAVEGAMOS

Navegamos. El viento embravecido derriba aureolas
refulgentes, oleajes que en impulsivos imperiosos
movimientos de los vientos y el mar,  
hacen zozobrar peligrosamente la nave.

Somos -efectos, causas- fuertes, rumiando sombras
e intranquilidades, protegidos por la reseñada luz
de la alborada que rozando sutilmente las velas
día a día en amor nos va templando.

Agua, sal, cloro, yodo, salitre, sol y viento...
Navegantes marineros en  gran expedición 
somosamantes que se crecen gigantes 
arrebatados de  esfuerzo y dicha, 
corrigiendo rutas, trastocando un norte 
magnético de brújulas y bitácoras hechiceras 
que  libremente entre impulsos  la mar corea.

Acercarnos a un sueño diferente -mítica 
playa-, convencidos de pertenecer a la fugaz 
línea que dibuja suavemente el  horizonte


OCÉANOS DE LUNA
(Cuaderno  VIII. (1984-1987) 
©Teo Revilla Bravo. 




jueves, 11 de junio de 2020

RITUAL DEL VISITANTE




José Verón fue Premio de las Letras Aragonesas  el año 2013






RITUAL DEL VISITANTE


        José Verón Gormaz muestra una sagaz percepción de la conciencia reflexiva en su obra, poemas que al instante de leerlos irradian imágenes y tonalidades que atraen y  conmueven al lector. José Verón posee un universo artístico personal e irreemplazable, emergido de una atmósfera  donde se funde el campo y el cielo aragonés con facilidad de salmo. Lugares que el poeta siente en el alma, que retrata en verso y en fotografía como pocos con tanta sensibilidad pueden lograrlo. Esa atmósfera captada, reflejada a través de las distintas modalidades artísticas, se hace complaciente con el leedor u observador, aún siéndole territorio inexplorado, un universo repleto de profundos silencios, de grandes soledades, de duros laboriosos acontecimientos. Envuelto en esa elipsis, clima a menudo sangrante pero siempre hermoso y conmovedor, escribe y reflexiona el poeta sobre la vida y sus complejidades, atento al menor sonido, al mínimo movimiento, privilegiado observador de las particularidades poéticas y filosóficas que ofrece la tierra, su tierra. Todo penetra suavemente por la abierta ventana del estudio para serle revelado, todo en  inevitable génesis lírica acaba formando el poema.

         He leído su último libro, que gentilmente me ha enviado, con gran placer literario. Pasando sus páginas me he emocionado de nuevo con la calidad ritual que posen sus versos, conformación de poemas de sólida madurez expresiva. Una sencilla y maravillosa obra que da acierto a la observancia, a “la ceniza, que envuelve las palabras/ y las guarda del frío de los años” en ese “camino de papel y de palabras” que tan bien conoce el escritor. Brotan los versos con la capacidad demiúrgica de haber manado con respeto y coherencia -metáfora polivalente de acierto- en libre disposición de canto. Dejan huella sin estridencia ni ruido, sí con la  fuerza susurrante e inspiradora que posee su creador. Sensación que se hace más valiosa con el tiempo, ya que estos poemas poseen un sentido estético-vibrante, que actúa tras la lectura conformando un código secreto, comprometido, sensible, singular. Carácter que revela la relevancia, la particularidad, el acento especial de una elegante y sobria voz, que al sentirla y hacerla intima relampaguea por nuestro interior con inusitada fortaleza.

        El Libro se lee y se explica casi sin que nos demos cuenta. El lector ha de traducirlo, recorrer verso a verso, página a página, el sendero emocional que el poeta propone asumiéndolo como propio; ha de hurgar, deleitarse, sufrir, inquirir, intuir, dejarse llevar de tal modo, que los versos creen un vínculo especial e imperecedero con el lector. 

        Los poemas más cortos, llevan el peso y el admirable sello de la levedad. Generalmente de contenida melancolía, llegan nítidos a la conciencia lectora, gracias a las ráfagas de emotividad y verdad poética que  José Verón sabe imprimirles. Léanlo. Se trata del “Ritual del visitante”. Un poemario donde se revela la magnificencia de quien lo escribe, abduciéndonos hasta en el in illo tempore , déjenme decirlo de este modo. Y lo hace a través de una avalancha de emociones, que sin darnos cuenta, desde la soledad, la tarde y el viento, nos va dejando “Sobre los signos de un papel dormido”, poemas que ya nos pertenecen. Son versos a veces de delicada melancolía, otras de riguroso planteamiento, certeros y necesarios siempre, marcando un eco interior que se prolonga en sana probidad emocional.

        El poeta bilbilitano, en esta mágica obra, se desnuda por dentro para regalarnos su universo reflexivo. Armoniosa voz al  descubrirnos íntimos desasosiegos de un orbe de contrastadas imágenes  situadas en el cofre multicolor de sus inquietudes personales. Pocos autores sienten y mueven el verso como lo hace José Verón. Lúcido y conmovedor, nuestro poeta es profundo, magnético y a la vez cercano. “A través de las horas/ habla la inmensidad iluminada/ por el sol vertical del mediodía… 

        Y nada más, pues, “Sólo el eco brutal de las ausencias” parece tener sentido.



Barcelona. Marzo del 2013.
©Teo Revilla Bravo.







martes, 9 de junio de 2020

LLEGAS



 "Los enamorados de verde" 1916-1917, de Marc Chagall, 

Es una pintura, como todas las suyas, que fluye poética a través de una búsqueda interior. El pintor intenta plasmar, visualmente, interrogaciones propias acerca de los sentidos de la existencia, de la propia vida y de la muerte. Pura magia.







LLEGAS  
              (Poema sencillo de amor)


Llegas -ternura en los ojos,
finura- apagando tormentas,
abriendo  mágicos corales 
dormidos, anulando simas
marinas donde la soledad
en el hombre espanta.

Llegas - piel de blancura
inimaginable, albo cuerpo,
frágil rumor indefinible-
a encender de dicha mis días..

Pincel, potestad, acercamiento,
arte. Explosión de colores eres.
Flama artística, cuerpo abierto
al deseo, al amor, a la poesía.


Prodigio deslumbrante de bello
albur eres. 


 OCÉANOS DE LUNA
(Cuaderno  VIII. (1984-1987) 
©Teo Revilla Bravo. 









lunes, 8 de junio de 2020

EL COMPROMISO DEL ARTISTA



 José Balmes, Premio Nacional de Artes Plásticas de Chile. 1999.

 Tan español como chileno, José Balmes, artista enraizado en ambas tierras que lo vieron nacer y desarrollarse desde la pintura de urgencia a una noción de agreste realismo. Determinante posición que además supone un giro primordial en el uso de la materialidad, derivado de su paso hacia el informalismo, y que se manifiesta en un activo cuestionamiento en torno a la gestualidad de la obra, enfatizando la incorporación de diversos pigmentos, soportes y objetos cotidianos como esmaltes, aerosoles, cintas adhesivas, brochas, maderas, tierras, arenas, hojas de diarios, bolsas de plástico, letras de molde, sacos, bototos o guantes de trabajo.  (Recogido de una semblanza sobre el artista escrita por  Ricardo Rojas Behm).





EL COMPROMISO DEL ARTISTA

                                           “Somos aquello que logramos proyectar”

Como ser social, el artista ha de vivir y sentir lo que pasa a su alrededor. Tiene un gran deber con ello, no solo por lo que puede aportar desde el lado de la práctica material de sus objetivos, ideales, inteligencia e imaginación, sino que ha de aceptar, implícitamente, un grado de responsabilidad, sea social, política, de transformación cultural o religiosa. El artista tiene un potencial público al que va dirigido aquello que crea, adquiriendo de este modo un grado alto de significación su obra, de didáctica colectiva, cometido que le hace ser distinto de algún modo, pues está sujeto a ciertas responsabilidades, a no ser que se dedique al arte por el arte, alejando inquietudes. Pero aun en ese supuesto, una obra, a través de los mensajes que desprende, sigue siendo un medio por el cual un posible espectador descodifique sentimientos, valores y conceptos, pudiendo, aun sin pretenderlo, tener alguna transformación o cambio sensible en su vida. De ahí la responsabilidad y compromiso de transformación que adquiere el artista desde su lugar de trabajo, aunque no sea del todo políticamente consciente. Una emoción, una idea, la sorpresa de lo que ve y siente, alguna situación concreta, es suficiente, por no hablar del encuentro directo con la belleza o con formas novedosas y atractivas que antes desconocía. De ahí la importancia de incluir en la educación de los niños, en primaria y secundaria sobre todo, la asignatura que contemple el arte y su historia, de tal modo que la visión del mundo en ellos crezca en riqueza cultural, algo que sin duda les hará ser mejores personas.

La actividad creativa permite la liberación y transformación de la persona, al ayudarle a expresar sus emociones a través de conceptos y experiencias, a desarrollar un compromiso de valores, a saber transmitir nociones e ideas a la sociedad que pertenece, contribuyendo a través de distintos puntos de vista a establecer con otros cuáles han de ser los valores que eduquen y enriquezcan esa sociedad, de modo que quien lo reciba quede directamente afectado para bien. Cada pieza de arte, sea fotografía, obra musical, teatral, una canción, una pintura o escultura, posee la particularidad de dejar algo positivo en quien entusiasmado lo recibe. Es un canal entre autor y público que se ha establecido; una disciplina artística cuyo fin es conseguir dejarse ver, propiciando empáticamente el desarrollo artístico colectivo. En este sentido, la responsabilidad ha de ser ante todo individual, indicativa del esfuerzo y trabajo realizados desde el punto de vista de la aceptación del compromiso social.



 Barcelona, a cuatro de junio del 2020 
      ©Teo Revilla Bravo.






martes, 2 de junio de 2020

LIBRARNOS



"Saliendo del baño", pintura del maestro Joaquín Sorolla.







LIBRARNOS


Librarnos de todo posible  naufragio, 
alcanzar  la superficie del agua que se remece
en ligero oleaje a contravuelo de la fresca brisa,  
y amarnos desnudos, arena de la dicha,
en prédica de gozosa primavera  vivamente
reflejada en la estela de tus luminosos ojos. 

Soledad compartida. Fuego que en ardor
del momento no cesa. Fanal iluminando 
sin pausa los cuerpos, amor y  deseo,
manteniendo una luz fundida en ellos
a través de latidos transparentes y fogosos,
miradas cargadade emoción, 
de labios abiertos al beso de dos 
en transparente pasional  querencia. 

Y sentir cuerpo a cuerpo el ímpetu de la vida
en primicia de constante renacimiento
sin saber hacia qué azares y destinos,
rumorosos, un día más con tu belleza 
al lado y los colores de la plácida tarde 
nos dirigimos.



 OCÉANOS DE LUNA
(Cuaderno  VIII. (1984-1987) 
©Teo Revilla Bravo.