ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

martes, 20 de noviembre de 2018

LOS SENTIDOS


"Los cinco sentidos" Obra del pintor austríaco, Hans Makart, diseñador y decorador muy apreciado en su época,  con gran influencia sobre Gustav Klimt entre otros artistas.










LOS SENTIDOS


Los sentidos callan. La hora de los dioses

se carga de tiempo, ahí donde se insertan 

suspiros, libros, cuadernos, viajes, regresos,

grises o claros amaneceres, rosas, amapolas

y magnolias florecidas en el jardín de la vida

como agraciados poemas, salmos entonados

al amor de tu amor y al de los hijos del amor.

 

Cuántas nubes de azul plateado radiante   

arracimadas en la primavera, recorrieron

los cielos desde los lejanos días del barrio

del Rio; cuántos vientos, nubes, lluvias y nieves,

se sucedieron, cuántos soles, alegrías y penas

en el trasiego humano de la vida, dorados

por los  letárgicos crepúsculos de la memoria.

 

Todo pasa veloz e inapelable como el intenso

fluir de las aguas del río de la vida. Juntos

 —dedicación, ternura, amor, desvelos, cobijo—

seguimos el recorrido existencial galopantes

galgos de la aventura, testigos —revuelos

y ansias— de dolor y gozo, que tras perder

su sentido nos lanzaron pertinentes e indulgentes

hacia la nada de la nada en eternal olvido.  




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo





jueves, 15 de noviembre de 2018

ALGO MÁS SOBRE LA CRÍTICA ARTÍSTICO-LITERARIA


Obra de Luis Gordillo. "Serie Luna" (1977)  Museo Reina Sofía. 






ALGO MÁS SOBRE LA CRÍTICA ARTÍSTICO-LITERARIA



Comenzaré diciendo que toda crítica es labor complicada, casi siempre de una manera u otra maniquea, aún sin pretenderlo. Lo primero a tener en cuenta es que hay que ir con sumo cuidado en cualquier valoración que se haga de una obra, no usar el contenido a tratar como pretexto para descargar frustraciones propias o prejuicios personales, ni para el exhibicionismo de quien la practica de una manera altamente y egocéntricamente descarada y lamentable, bien porque crea que le avala una experiencia, una carrera, una profesionalidad, un medio persuasivo cualquiera con sus intereses y sus fines. Hay que evitar hacer retórica –suplantación del objetivo a través del crecimiento del propio yo-, partiendo de aquello que se pretende juzgar para tratar de minimizarlo o ridiculizarlo; hay que quedar, en lo posible, al margen de toda tentativa de no llevarlo a nuestro terreno más particular e interesado; algo que, aún dificultoso, es recomendable  si se quiere ser honesto; hay que saber, en fin, librarse de la propia carga, de los prejuicios que se tengan del autor –separar la obra del hombre- y llenarse previamente de curiosidad y de interrogaciones, mirando la obra con minucia, apertura, transparencia y detenimiento. Después intentaremos desentrañar qué vemos, qué nos emociona o nos causa admiración, y dejar constancia de ello con franqueza, concordia y naturalidad.




Para elaborar una crítica hay que partir, en lo posible, de esa  vacuidad que nos proporciona el no caer en condicionamientos previos, ni en seguidismos interesados, desechando criterios y baremos predeterminados que pueden llegar a ser tendenciosos. Hay que intentar el análisis, desde un estado “transparente”, reflejado en el espejo de la agitación voluntariosa atenta ante la novedad que se nos presenta. Los patrones críticos al uso, varían según el momento y según las personas –juicio condicionado, vigencia de unas corrientes sobre otras-. Los esquemas establecidos de esta manera, obedecen a unas reglas predeterminadas o ideologizadas donde no debiera haber pauta ninguna concreta, ya que no deja de ser un argumento sujeto a giros arbitrarios y con frecuencia sumisos a fuertes provechos, algo siempre transitorio y entorpecedor en la crítica literaria; por tanto, estos esquemas predeterminados, resultan con frecuencia volátiles y aleatorios como para atribuirles credibilidad, ya que el rumbo de la valoración artística o literaria ha de ser relativo y subjetivo, no condicionado, a menudo empobrecido y emponzoñado por coordenadas ético-culturales de los poderes manifiestos cargados de fuertes intereses.

La crítica ha de centrarse exclusivamente en la valoración  y análisis, ajena a cualquier convencionalismo propio o ajeno. La observación desapasionada y sin prejuicios, libre, nacida desde la sensible intuición y autenticidad,  es sin duda la que mejor reflejará con sinceridad el modo de acercarnos a un autor y a su obra, sentirla y valorarla, algo que no deja de ser complejo y arriesgado como lo es toda reflexión, observancia o análisis sinceros,  aunque estén condicionados –es inevitable-por la propia manera de ser, ver, intuir, concebir, pensar. 



Barcelona.-03.-02.-2012.

©Teo Revilla Bravo.

lunes, 12 de noviembre de 2018

HACIA DÓNDE VA EL ARTE


 "La mesa", obra cubista de Georges Braque








HACIA DÓNDE VA EL ARTE

                                                       (Algunas consideraciones)          


La pregunta, siempre relevante, de hacia dónde se dirige el arte como camino que se abre paso constantemente y se proyecta como corriente incesante y necesaria, es una gran incógnita. Parte de la percepción del presente con todo su legado, avanzando hacia un futuro incierto y desconocido.

La obra de arte, como tal, no debería significar,  sino ser por sí misma creciendo en la sensibilidad, magia y conciencia, de las personas que le son receptoras, con arraigo, sutileza, y evidente deseo de trasformación. El arte es una manera de sentir y, como tal, de pensar,  remover, engranar; de alguna manera, de concienciar y sensibilizar mientras nos va gratificando con su poder de asombro. El arte no es un mero objeto estético; el arte es un vehículo emotivo, necesario  para sensibilizar las necesidades del espíritu humano de cada época. 

El artista vive para su obra. Intenta darle vida propia, e interpretarla como algo superior a sí mismo y a su realidad. De esta manera, emerge libre, se sitúa e involucra- más allá de la idea y de su interpretación- en una dimensión luminosa -casi podríamos decir que sagrada-, incorporándose y revelándose tenazmente de revolucionaria forma.

Vivimos un momento de debate constante. Un período confuso en el que en apariencia cualquier objeto o cosa puede presentarse ante el espectador como obra de arte, pudiendo estar hecha de cualquier tipo de material no importa mucho qué. Un momento confuso, decía, donde no existen criterios claros en virtud de que sean o no sean obras de arte, sino montajes que tienden más hacia el espectáculo o la provocación; sabemos que hoy triunfa lo “feo”.

La definición entre obras de arte y meros objetos, es decisiva y compleja, ya que no reside en algo que el ojo pueda ver y controlar: esos objetos u obras que nos agradan unas veces y nos desconciertan otras,  montados y observados dentro de una galería de arte, nos hacen detenernos un momento, quizás para reflexionar; o simplemente para desconcertarnos por imprecisos,  con la sensación de que nos han tomado el pelo o se han reído de nosotros quienes como arte lo han considerado, pues cuando esos objetos se desmontan, se sacan del contexto expositivo en que están y se dejan en la calle al lado del contenedor de basuras más cercano como algo inservible, han dejado de ser supuestos objetos de arte para pasar a ser simples desechos sin ningún interés especial. La discusión entre significar y ser, es un punto de partida para intentar definir todo esto y desarrollar una perspectiva crítica: hay que preguntarse de qué manera el significado está incorporado –si es que hemos logrado tomar conciencia de ello- en la obra u objeto, ya que hay un problema a la hora de distinguir entre no ser nada y ser sobre nada. Quizás se pueda entender mejor esto, cuando las imágenes van más allá de las defensas y prejuicios del conocimiento golpeando en las almas del espectador.

Hay que mirar la verdad en el arte, como algo que hay que descubrir; hay que interactuar en él con él; sentir una verdad desnuda y sin tópicos que podamos hacer nuestra y signifique deslumbramiento, revelación, transformación. El arte muestra la relación entre la sociedad y el espíritu global que la atraviesa. Esa verdad es una suerte de interface, a través de las muestras sensibles que produce. Por tanto, es una entidad compleja, necesaria en un mundo donde la cultura evoluciona constantemente.

Hegel sostiene que “El arte comparte con la filosofía las más profundas verdades del espíritu”. En este sentido obraría como una presentación de la verdad que intentamos hallar -como la tradicional metáfora del espejo de la mente-, surgiendo y relumbrando con gran velocidad y urgencia, rodando como una gran ola de brillantez, agudeza, sabiduría y entretenimiento, volteando en el vacío mental sin límites, cambiando y trascendiendo para alcanzar una expresividad que produzca  trance contemplativo…


¿Hacia dónde va el arte? Creo que no hay respuesta, que camina y da pasos transformándose poco a poco  con la misma humanidad, de la que no deja de ser reflejo.


Barcelona.-2011.
©Teo Revilla Bravo.




viernes, 9 de noviembre de 2018

BREVE INFORME


"Viejo desnudo" Obra de Mariano Fortuny.


Mariano Fortuny nació en Reus (Tarragona) el 11 de julio de 1838. , está considerado uno de los mejores pintores del siglo diecinueve. 









Breve informe:

                      hoy,

nada que revelar.

 

Desaparecido, desnudo, solo,

perdido estoy en lo más profundo

de mí mismo sin ser visto ni oído,

amagado tras los desperdicios

emocionales que señala perentoria

la pálida hora del gris otoño.



“SOLEDADES” (Provisional)
Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.


viernes, 2 de noviembre de 2018

CUERDA DEL VIOLÍN


"Violín, obra de Narim Crafts







CUERDA DEL VIOLÍN


Estás ahí, cuerda de violín,

conmoviendo en ágil mano,

arco que agita luminosos y sonoros 

relámpagos, ofreciendo asombros.

 

Asomado al espejo de tus ojos

cambiando sonrisa por lágrima,

en rápida libertad de sentirte

tocar ensimismado me quedo.


No sé si existe la isla soñada

que como sosegada razón de ser

en especial sonido nos aísle,

pero hoy sin violín real,

sin Paganini ni Bela Bartók 

posibles, la melodía ilusionante 

del corazón —en excelsa

exégesis— cual noche constelada 

en armónicas cadencias se distiende. 

           


           “SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.





lunes, 29 de octubre de 2018

MÁS OPINIONES SOBRE ARTE


Obra de Ramón Romero Altares.

Pintor singular, madrileño, casi podría decir que "maldito" si esta palabra no estuviera cargada de tan fuertes significados, pues fue un artista muy peculiar e introvertido, con grandes problemas de personalidad. Esa que anula o multiplica las creaciones y tendencias artísticas. A uno se le vienen a la mente Munch,  Van Gogh y otros. 








MÁS OPINIONES SOBRE ARTE


No se puede imponer un modelo de libertad donde todo se pueda considerar arte, donde todo el mundo sea estimado  fácilmente apto para la creación, porque al hacerlo así se pierde la importancia de las técnicas conceptuales y materiales usadas para su realización, su calidad, y el concepto mismo de la creatividad. En cuanto a esto, no olvidemos que ésta parte de dentro del individuo más que desde una noción colectiva de aprendizaje, aunque ello, evidentemente, también sirva para alcanzar objetivos.

El arte requiere preparación, elaboración y esfuerzo. Hay que arriesgar. Hay que implicarse en la obra y perderse en ella con celo innovador, desde los mismos impulsos que la determinan. Una obra que haya supuesto un gran esfuerzo, acabará siendo, tarde o temprano, dignamente considerada, habrá merecido la pena. Esas otras surgidas al azar reproduciendo esquemas mecanizados, suelen ser simples aparatos estéticos carentes de verdadera vida interior, ya que no transmiten ningún valor esencial ajustándose a ciertas modas; por tanto, son indolentes. Sin embargo, el mercado del arte, está encantado con producciones en serie que simulan ser únicas e incunables. Sabe que la moda vende, y, sabe  que en cuanto acabe una racha productiva con pingües dividendos, habrá otros objetivos,  ya se verá en qué y dónde. Lo comercial no se detiene, es la base del capitalismo, y el arte está secuestrado por él. Con el fin de enmascarar tales abominaciones, se enalteció el concepto de coleccionismo y mercantilismo, creándose valores abstractos que permitieron dotar engendros estéticos de vida artificiosa, con frecuencia elitista y críptica, con claves ininteligibles que no llegan con frecuencia al hombre de la calle, lo que lo convierte en algo  escéptico y con frecuencia engañoso.

La belleza en arte es el cómo y no el qué, es la belleza en sí y no el asunto tratado, creo haber leído en alguna parte. El artista ha de conservar su identidad ante todo; ha de ser libre, aún estando sujeto a ciertos cánones, muchas veces involuntariamente; pero estos  no han de ahogarle ni anularle, sino ser una ayuda. El desafío conlleva involucrarse en un asunto de intuición, hallar el justo equilibrio entre la fragilidad y la tiranía de la duda siempre latente, pues no hay un camino real para llegar a la certeza absoluta: crear es también tener que improvisar.

El arte que merece ser contemplado ha de ser un arte inquieto, a veces realista, otras abstracto, pero siempre arriesgado, sacrificado, audaz, comprometido, llevando implícito en sí complicados estímulos psicológicos; han de translucir valores con conceptos profundos, obtenidos a través de los miedos e inseguridades  que con frecuencia atenazan al autor. De todas formas, la noción de lo que es arte, siempre estará sujeta a profundas polémicas. El artista ha de saber atrapar los complicados estímulos que lo regulan y evitar la discusión. La polémica, en tal caso, debe formarse dentro, en lo personal e íntimo, pues su significado varía según la personal, la cultura de la época, los movimientos artísticos que se siguen, etc. Estamos condicionados. Arnold Hauser decía que “las obras de arte son provocaciones con las cuales polemizamos pero que no nos explicamos”, ya que las interpretamos de acuerdo con nuestras propias finalidades, gustos y aspiraciones;, transponiéndoles un significado cuyo origen está en nuestras formas de vida, y en nuestros hábitos mentales. Por eso es difícil llegar a una conformidad, y quizás sea bueno que sea así, que esa imposibilidad en que se manejan los términos es precisamente uno de sus valores. El arte representa la vida, nuestra propia visión de la misma, y ésta no es ni debe caer en la aquiescencia, ha de haber un impulso constante por mejorar.

Para poder crear y otorgarle un sentido a lo informe, se ha de caminar por la cuerda floja, ser volatinero sin red como decía alguien. La verdadera creación es la lucha de las voluntades del artista contra el mundo al que se enfrenta para intentar mejorarlo. El artista ha de dejar constancia de su esencia cultural, ya que se relaciona con ella y a ella pertenece. Cualquier otro intento, será un ensayo frustrante e irrelevante que no le conducirá a ninguna parte.


Barcelona.-18.-02.-2010
©Teo Revilla Bravo.



miércoles, 24 de octubre de 2018

FANTASMAS


Obra de la artista cubana Liliam Cuenca, pintora y grabadora donde lo sombrío, la luz apagada o tenue, son protagonistas de una pintura esquematizada que intenta no ir más allá de lo que nos define y al mismo tiempo nos desconoce. Casi sin forma, o en tal caso hechas de subsistencias (manchones) dispuestas a dejarse absorber por enrayados que actúan como tenues veladuras.







FANTASMAS


Hay fantasmas que persigo -o acaso
me persiguen e intentan comunicarse
conmigo- como si se me fuera la mano
involuntariamente tras la de ellos.
Como si penetraran en lo más íntimo
haciendo sentir su mensaje en la voz
que de ti cautivado reclamo.
o se mostrasen de algún modo en ardientes
besos que liberando astros desatan lunas,
liberan céfiros, alientan cielos.

Hay fantasmas que sienten fuertes
emociones que no vemos y sí presentimos;
e incluso tiemblan cuando te ven lanzada
al dominio inseguro del viento.

Vuelas incansable día y noche
sembrando por doquier hilos de nieve
y frío, con alas de lejanía proyectadas
hacia amaneceres excelsos e imprevistos…

Entonces yo me quedo inseguro, quieto
expectante, ceñido a los pliegues del anochecer,
sintiendo cómo un súbito suspiro de humo
y sangre, yerto y calmo, cae estremecido
de unos indivisos labios de papel.



“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.




viernes, 19 de octubre de 2018

VERBOS


"Retrato de una mujer joven" Obra de Gustav Klimt. 1896-1897 

Klimt,  revelándose pronto contra los gustos academicistas, lanzó gritos modernistas basándose simbólicamente en el cuerpo femenino. Y lo hizo a través de unos retratos eróticos, enigmáticos, misteriosos y magnéticos, a quienes rodeaba de una rebosante y dorada belleza, liberándolas de cualquier corsé tradicional. 









VERBOS


Verbos perturbadores que no exhalan
alientos ni poseen categoría léxica alguna;
vocablos que apenas si brillan un instante
y cual longevas lejanas estrellas se apagan.

Se me ocurre que callar es agonizar;
que silenciar, es rehuir la acción y morir
un poco. O sea, más de lo mismo.
Y no obstante entre palabras dispersas
por el aire, callo y callo en inútil queja,
corazón vano en tiempo amargo.

No podría crear más distancia,
ni romper sintácticamente más vidrios,
la helada ignorancia de todo.

El abismo regresará si no crece el audaz
relámpago que atraviese, en la noche negra
del desamparo, mis ojos tus ojos bellamente 
relajados, t a través de ellos en sin igual 
luz y color, llegue magnético el amor 
a mis sentidos despertándolos, 
para que al fin regrese con el nuevo día, 
voz a voz, sintagma de vida y tiempo, 
la relegada palabra bella, el fluir ligero 
del reencontrado verbo.


“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.

sábado, 13 de octubre de 2018

TUS OJOS


"La joven de la perla" o "Muchacha con turbante", es una obra maestra del pintor holandés Johannes Vermeer. Es uno de los retratos más famosos de la historia de la pintura, cuya modelo sigue siendo desconocida. El rostro parece estar vivo en la tela de donde sobresalen sus ojos que brillan con luz propia asomados a la pálida piel; todo en ese retrato, parece hablarnos...









TUS OJOS


Había un lago hondo, extendido,

reposado por el valle, lleno de brillos, 

colores y peces. Como algo anterior 

a la vida, jugando incesante con la fresca 

brisa y el escondido impulso del viento.

 

Tengo el alma doblada de tanto intentar

captar—hilos de esperanza—los  reflejos

huidizos de tu prodigioso cuerpo.

 

Tu cuerpo, tus ojos, y esos pechos 

Insolentes, armas blandas abiertas 

al ensueño, avivados como racimos  

de flores creciendo en el manual 

febril del jardín de los sentimientos.

 

Tus ojos me delatan, amor,

que estoy vivo.




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo






sábado, 6 de octubre de 2018

EL BODEGÓN Y LA NATURALEZA MUERTA


Uno de los bodegones del gran Caravaggio, gran exponente de la pintura del Barroco italiano.







EL BODEGÓN Y LA NATURALEZA MUERTA


        Lo de “Naturaleza muerta” es una rara expresión que al parecer proviene de la imprecisa traducción francesa -y también castellana- que se hizo de la palabra flamenca “Stilleven”, locución que más bien se tendría que haber traducido por vida en calma, vida quieta, vida inmóvil, o algo parecido. La denominación comenzó a aplicarse a este tipo de pintura en Holanda y Flandes en el siglo XVII, época barroca. El término designaba a aquellas obras que genéricamente podrían ser consideradas con la palabra “cosas”, o sea, composiciones pictóricas que agrupaban unidades y objetos inanimados. El término “Bodegón”, más delicado como definición, ya se había acuñado en España en el siglo XII para designar este tipo de trabajos artístico.

        ¿Cómo se afanaban para preparar estos temas que querían pintar? El artista, sobre una mesa o soporte adecuado, colocaba y organizaba objetos de todo tipo, como alimentos, utensilios, centros decorativos, copas, vasos, jarrones, arreglos florales, pájaros, etc., junto a frutas, hortalizas o dulces; tampoco faltaban, en ocasiones, insectos y animales de caza, en apariencia vivos o en apariencia muertos. Esto en cuanto a la naturaleza muerta de corte tradicional, puesto que en la acepción contemporánea del término, para armar un bodegón los artistas recurren a cualquier tipo de elementos, sean sillas, perchas, botones, cordones, telares, utensilios de cocina, materiales desechables de todo tipo, e incluso basura. Con la llegada al arte de la fotografía, ésta se uniría a la pintura, acompañándola en su papel de imitadora del espacio real o imaginario presupuesto por el artista, con grandes aportaciones.

        Hay además otro tipo de bodegones, denominados “vanitas”, palabra latina que podría traducirse por vanidad no en el sentido de soberbia u orgullo, sino en el sentido de vacuidad, cuyo simbolismo o significado ha permanecido casi inalterable al paso del tiempo. Se trata de un tipo de pintura que invita claramente al éxtasis, al misticismo o a la meditación, algo muy de acorde con el espíritu de la contrarreforma española. Los elementos fundamentales de este tipo de cuadros son calaveras, cruces, objetos religiosos (símbolos de muerte), instrumentos musicales, relojes, joyas, armas…, en general bienes terrenales que desaparecen con la muerte. El sentido que querían darle, era precisamente ese: ante la muerte todo nos iguala, todo desaparece

        Uno de los primeros artistas en representar naturalezas muertas con conciencia de obra pictórica, fue sin duda el gran Caravaggio (1573-1610. A partir de aquel momento son muchos los pintores que se especializaron en el género de bodegón o naturaleza muerta, alcanzando en el siglo XVIII en algunos países, como los mencionados al inicio del escrito, Flandes y Holanda, gran esplendor y difusión comercial. Posteriormente el bodegón, sobre todo el floral, ha seguido siendo tema principal en la obra de muchos pintores famosos del siglo XIX., elaborarándose propuestas novedosas y actuales, lo que da significado de su importancia y alcance por mucho que algunos “divos” del arte hayan querido menospreciarlo y arrinconarlo. Por otro lado, es mi parecer, cabe considerarlo como uno de los mejores ejercicios del tratamiento de la luz y del color.



Barcelona. Octubre de 2016.

©Teo Revilla Bravo..