ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

viernes, 22 de septiembre de 2017

EL MUNDO ESTÁ PENDIENTE…


Obra de Franz Bischoff, pintor austriaco afincado en norteamérica, gran captador de formas brillos y colores que supo llevar a sus lienzos con verdadera maestría.







EL MUNDO ESTÁ PENDIENTE…


El mundo está pendiente, está fuera

aguardando a que aparezca tu nombre

calibrando distancias, abriendo caminos,

apagando ausencias, reinando entre 

las formas visibles del paisaje.

Aparece dibujando cielos, definiendo 

delicadamente —bucles de oro y nieve— 

el contorno que delicadamente alumbra

los volátiles pájaros del amanecer.

 

Tus ojos, déjame decirlo así de bruto

y sorprendido, dos tremendas hogazas

de pan resbalando por las ciegas mejillas 

del anochecer; tus ojos, abriéndose

al nuevo día como singulares meridianos

circulares calmando las hambres del mundo.

 

Y tu cuerpo…

 

Tu cuerpo —revelación suprema—,

sencilla ternura, agua en remanso,

luces templadas, diáfanos colores, 

misteriosas colinas del amor de la libertad 

desde donde ligeras vuelan alegres

las aves; tu cuerpo —mágica reverberación,

perfil de valles y anchuras al clarear—

se abre paso para que todo al instante

se revele en abundancias de relumbres 

y mares hemisférico y cósmico.

 

Toda tú, luminoso silencio salpicado

de elocuentes significaciones…




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.





miércoles, 20 de septiembre de 2017

GERTRUDE STEIN


Retrato de Gertrude Stein realizado por Pablo Ruiz Picasso.







  GERTRUDE STEIN

Fue una densa y singular mujer norteamericana de principio del siglo XX. A los tres años fue trasladada a Europa, concretamente a la ciudad de Viena, y de ahí, más tarde, a París. Su aprendizaje fue impulsado principalmente por sus padres, provenientes de familias judías de clase media-alta. Creadora según algunos, del término “Lost Generation” (“La Generación Perdida”), fue una poeta centrada en la comprensión de todo un mundo, el que significó el singular París de comienzos del siglo. Nadie como ella para revolucionar el arte en aquella ciudad de las vanguardias artísticas, ya que al poco de llegar a la capital francesa se convirtió, a medida que iba siendo conocida por sus obras literarias (modernismo literario) y por su fascinante vida social, en una de las jóvenes intelectuales más prometedoras.
Gertrude Stein fue también precoz en otros aspectos, como en el de exigir la libertad, sobre todo para las mujeres. Y lo hizo aireando su rebeldía y su vida sexual, sabiendo mantener sin ambages ni remordimientos su sentida bisexualidad. Estamos ante una mujer enorme, ante una de las máximas influencias estéticas que se produjeron a comienzos del siglo XX. De ella bebieron y se alimentaron muchos artistas y escritores, como Ernst Hemingway, Henry Miller, Picasso (quien le dedicó un retrato), Matisse o la escritora Anaïs Nin. Y es que, aparte de gran literata, supo ser una incombustible agitadora cultural. Hizo de mecenas, y fue así mismo una gran coleccionista de arte. Por su apartamento parisino pasaban filósofos, escritores y artistas a todas horas, tal era su reclamo, su influencia y su poder seductor, así como  su  entusiasmo en la creación de revistas, salones literarios, prensa y tertulias. Sus obras abarcan la autobiografía, la poesía, el ensayo, caracterizándose todas ellas por un alto nivel experimental. Así mismo, es considerada una renovadora del género memoralístico por textos como el de “la autobiografía de todo el mundo” (1937).
En cuanto a la colección de obras, esta mujer acumuló verdaderos tesoros artísticos. Trabajos de Gauguin, “Sunflowers y “Three Yahitians”; de Cézanne, “Bathers”, “Portrait of Madame Cézanne”; de Delacroix, “Perseus and Andromeda”; de Matisse, “Woman With a Hat”; de Pablo Picasso, “Young girl with Basket of Flowers”; pero también de Renoi, Honoré Daumier, Pierre Bonnard, Henri Manguin o Toulouse-Leutrec según he podido recoger. Más que obras maestras, lo que pareció querer coleccionar a toda costa, fue a los genios de la pintura de ese momento tan singular, siendo su acción beneficiosa a la vez que fuerte revulsivo en la vida de algunos de estos enormes pintores.

Barcelona, septiembre de 2017.
©Teo Revilla Bravo.



viernes, 15 de septiembre de 2017

SALTO AL VACÍO


Obra del pintor ruso Costa Dvorezky

Costa Dvorezk es esa rara especie de pintor que busca desenfrenadamente la libertad de expresión dentro de una disciplina muy técnica. El resultado es una inundación de movimiento y una frenética energía cruda en sus obras figurativas, sin comprometer en nada los detalles técnicos de su oficio en el proceso. 
             O Pin.





SALTO AL VACÍO 

Escribir es de alguna forma, ya lo han dicho otros, un salto al vacío; es subirse a la avioneta de la osadía y aventurarse a volar por los aires para acabar abatiéndote sobre el mismo vacío. Teniendo cuidado -asido al paracaídas del empeño- de frenar la caída en lo posible, para poder librarte del topetazo fatal. Mientras se vive ese vértigo, uno ha de hacer un ejercicio psicológico brutal, ha de intentar mantener el equilibrio deseando evitar errores de redacción, de estructura, de léxico o titulación, de todo eso que puede llevar a la catástrofe si uno no resiste ni funciona templado, algo esencial para lograr construir con humor, claridad e inteligencia, un relato con personajes creíbles a los que se habrá de colocar voz y sentimientos proporcionándoles vida y personalidad propias. Escribir es un acto de valentía, que puede producir recelo y aún temor. La labor no es sencilla pues se ha de conferir al texto integridad, nobleza y continuidad, de tal manera que una vez concluido el relato, el poema o la novela, uno sienta que después de haberse dejado inundar de letras, magia y misterio, regresa del combate cansado, ojalá que con la sensación de haber logrado vencer lo complicado.
Para escribir se ha de arriesgar, se ha de lanzar uno a ello con todas las ambiciones y entusiasmos posibles. Aún sabiendo de complicaciones, de tremendas dudas, carencias y desaciertos, siendo conscientes de que no gustaremos a muchos lectores, que para lograr esto no hay fórmula milagrosa y uno queda siempre indefenso. Pero el escritor, mientras tenga combustible, ganas de aprender e ilusiones suficientes, no desistirá de su envite o locura, pues le es irremediable.
Como decía alguien, no recuerdo quién, escribir -alejados de la soberbia- es un  asunto de delirio voluntario. Afortunadamente transitorio, pues se necesita poseer una mente despejada que conviva con esa locura y compense,  haciéndolo con estima y dedicación templada sobre el lenguaje. Lo importante para un escritor es aprender a  recrearse con lo que escribe, y, si se consigue contagiar ese goce a un posible lector, mejor que mejor: sería apremiarle, desde nuestra propia percepción de la vida, a pensar, a conmoverse, a sonreír o llorar, a sentir que lo que está leyendo es verdad.


Barcelona, septiembre del 2017.
©Teo Revilla Bravo. 


martes, 12 de septiembre de 2017

ESFERA


"La Esfera", pintura de Manuel Domínguez, pintor y escultor almeriense






 ESFERA


La esfera nocturna, el vaso de vidrio con vino en la mesa,
el jarrón con variedad de agradables flores luminosas;
las  velas encendidas, el ensueño climático, la mirada
retenida, la palabra circunstancial, la aproximación vibrante,
el beso que resbala encendido labio a labio para quedarse...

Todo a la espera de algo primario y sublime.

Importancia del reflejo lunar, pedernal de un tiempo
convexo que no quiere, manifiestamente subrayado,
caer en eternal olvido. Algo que en un instante pretende
establecer unión, exhalar diálogo, hallar el universo
crepuscular particular y perdurable de cada uno
en el otro, protegidos por la codiciosa y luminosa cortina
del amor. Constelada tentativa.  Larga aventura la de ir
-enloquecedora fuerza del destino-, de un hemisferio
a otro, adormecido en los infinitos nimbos de tu cósmica
estelar sonrisa.

Tú -punto indefinido que engloba la vital esfera
que habito- ventana abierta de mis ojos, hado hermoso
acariciando el universo…

Yo -estériles perfiles, templados meridianos de desperfecto
trovador-, planeta girando en torno tuyo elípticamente
perdido entre nubes de adhesión, ahí donde el fuego muerde
el horizonte (que diría el poeta) -ancho espacio, amplio cielo-,   
disolviéndose en el aire, celajes de amor y dicha.  



“SOLEDADES” (título provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.


viernes, 8 de septiembre de 2017

HABLANDO DE AMISTAD


Pablo PIcasso, retrato de su amigo Carlos Casagema, poeta y pintor barcelonés.


El poeta Casagemas, amigo íntimo  de Pablo Picasso, se suicidó. Este hecho y las grandes dificultades económicas, afectaron mucho al pintor, marcando el final de una etapa de iniciación y abriendo el principio de un periodo que acabaría llamándose época azul, pintando varios cuadros alusivos a la muerte de su amigo donde predominaba el azul, color que le pareció apropiado para expresar su dolor y el sufrimiento que le inspiraba este acontecimiento. El azul se convirtió en básico distintivo de sus obras durante los años, cuatro, que duró el periodo, cuatro años que vivió míseramente en su estudio sumido en la pobreza y el dolor. Por eso sus obras las protagonizan, ciegos, mendigos, gentes que desconocen la felicidad.







HABLANDO DE AMISTAD



Hablar de la amistad parece tarea fácil pero puede resultar algo complejo y que entraña cierta dificultad. Al menos en mi caso: cómo expresar una emoción con palabras… Habría que definir  primero qué entendemos por amistad, un sentimiento como el del amor tan manido, incomprendido, y sobre todo malentendido. Sentimos a través de la relación amistad por alguien, y cuando ese alguien es receptivo a ese sentimiento, se produce un vínculo especial cargado de emociones. La emoción es algo bello sin duda, es una gama de efectos caleidoscópicos deslumbrantes, un grueso y bello tejido de vivencias internas que se nos suscitan cuando pensamos o estamos con la persona que consideramos amiga. Tener un amigo es tener un tesoro se dice con frecuencia, y es cierto. Parece ser que sin amistad no podríamos vivir, o al menos vivir bien, ya que es intrínseca a la naturaleza del hombre y se ha dado siempre a lo largo de su existencia, siendo una tendencia que, como la del amor, nos acompaña a lo largo de la historia repitiéndose las constantes: el nacer y crecer de una afinidad de emociones con efecto íntimo y personalizado. Ser amigo de alguien es tenerle confianza, estar cercano, implicado, atento al momento que vive, reír si ríe, llorar si llora, encontrar momentos para el encuentro, la empatía y la simpatía, hablar, visitarse, compartir…

La amistad se relacionada con la felicidad e incluso con la estabilidad y equilibrio emocional, de ahí su importancia. Por otro lado, esa relación exige libertad, permeabilidad y respeto mutuo: ser amigo de alguien es una decisión libre, y no siempre garantía de durabilidad, se mueve como el amor por espacios resbaladizos. No se puede asegurar ni encerrar ni forzar, en ningún sentido: nace, muere, o permanece, mil motivos pueden hacerla frágil e inestable. Por tanto hay que saber cuidarla si nos interesa, ya que todos hemos visto descolgarse y eclipsarse a amigos de nuestras vidas, seres para los que tuvimos un momento especial, pero que desaparecieron a veces sin saber la causa. La amistad hay que saber conservarla y conllevarla. Pero, ¿cómo? Indudablemente siendo receptivos a las necesidades del otro. Debemos impulsar su crecimiento desde el estímulo y la ayuda mutuos. Si alguien se descuelga, desaparece aunque deje dolor, formará parte de una incomprensión. Es un vínculo entre dos, sin que éste tenga que ser excluyente (los grupos de amigos funcionan a veces muy bien, pero la relación o el sentimiento con cada miembro de ese grupo siempre es personal.

La amistad nunca debe ser posesiva ni absorbente, no es un contrato, ni debe obligar a nada; no puede amordazar, ni exigir. Al contrario: bien entendida, nos lanza a compartir un universo recíproco, un crecimiento de igual a igual, con naturalidad y correspondiente benevolencia y afecto. El bien mutuo es el centro de la amistad, es el intercambio de pensamientos, conocimientos, recuerdos, palabras, juegos, problemas, diversiones, actividades, impulso, unión… Disponer de un amigo es disponer de un don que no admite comparaciones. Es saber que podemos contar con él, que sube al cielo y baja al infierno con nosotros, que está en la luz y en la oscuridad de nuestras vidas... Por eso –según Francesc Torralba, filósofo y profesor catalán- la amistad es un antídoto contra la desesperación.

Tener amigos no es fácil. Y menos fácil es en una sociedad como la nuestra donde prevalecen los intereses exclusivos e insolidarios. Todo el mundo siente la soledad. Quizás nunca se sintió tan extendido el sentimiento de soledad como sucede en la actualidad. Quizás nunca hubo tantos solos quejándose. Hay que superar el miedo al otro, la desconfianza, el recelo. Hay que evitar tener prejuicios, desidias, atonías, desganas, hay que saber luchar contra la cerrazón de la suspicacia, contra el orgullo personal que nos atenaza, porque cuando esto se alcanza y aparece de verdad el amigo, un trozo de cielo luminoso y despejado se nos abre…

Hay que compartir. Esa es la clave. Compartir sentimientos, pensamientos y emociones; forjar vínculos, ser sociales y atentos, planificar y proyectar con entusiasmo. Y todo ello con el añadido del afecto, que es como una cuerda de valorado violín que se va afinando, tensando y alargando delicadamente, teniendo cuidando de que la cuerda no se rompa bruscamente y se logre producir un sonido especial y exquisito.


Barcelona.-abril.-2009.
©Teo Revilla Bravo.  



lunes, 17 de julio de 2017

El LIBRO DE POEMAS.




"Mujer leyendo" del pintor Margo Pasman, nacido en 1945 en Los Países Bajos






El LIBRO DE POEMAS.


Leer un hermoso libro de poemas, conmueve. Como todo lo que valientemente sale de una pluma exigente, exaltada –no existe escritura sin pasión-,  trabajadora e inspirada. Y digo valientemente, porque hay que estar un poco loco, en el buen sentido, para aventurarse en esto de la poesía e intentar que los libros lleguen al lector, algo tan dificultoso cuando vemos que no se ponen medios que lo hagan posible, todos sabemos que escribir poemas no da dinero, que autopublicarse y publicitarse resulta difícil para muchos escritores por el coste económico que  esto representa,  tal es la falta de conciencia literaria de quienes tienen en sus manos la posibilidad de hacerlo viable y no lo hacen. La poesía es indispensable para despejar el acceso a lo desconocido, para hallar lo más recóndito y rescatar aquello útil que pueda ayudarnos a revelar la realidad que vivimos iluminándonos e perfeccionándonos. La poesía es efusión directa, trasluce efectos formales como orquestación, arquitectura, arte,  dirección, guía, todo eso que ayuda a enriquecernos, crecer y avanzar como personas.   

Leyendo un conjunto de buenos poemas, el arrebato que sentimos puede llegar a tener momentos de gran intensidad. La poesía nos puede sumergir en un aluvión verbal, donde los vocablos pierden independencia arrastrados por el torrente de la emoción; aluvión que no es otra cosa que la unidad expresiva donde el poema se despliega satisfechamente ante el atento sentido lector, “turbando conciencias, flagelando voluntades, removiendo espíritus”, como apremiaba Baroja a los escritores de su tiempo; o simplemente nos parduzca, el poema, instantes de dicha potenciando el sentimiento, llenándonos de melancolía, belleza, armonía,  pasión, o abstracciones de la misma realidad que rebullen cuando sentimos que el mundo se nos achica o anula ante la imposibilidad de darle el cauce y la respuesta trascendente que el aliento ansía. Y es que la vida, como todo en el ser, se escapa inexorablemente hacia el universo utópico de lo imposible o de la nada.

Al sernos necesaria esta poética renovadora, vamos denodadamente, tras las distintas coordenadas que impulsa, entrando en una encrucijada que nos permita esclarecer rumbos, hallar logros simbólicos, significativos efectos y algún provechoso lírico cumplimiento. A veces aparecen por fortuna, a cuentagotas, eso sí, versos y escritos concibiendo libros tan inspirados e innovadores como hermosos y esenciales. 



Barcelona, mediados de julio de 2017.
©Teo Revilla Bravo. 



domingo, 16 de julio de 2017

JULIO CORTÁZAR



JULIO CORTÁZAR





JULIO CORTÁZAR NO NECESITA PRESENTACIÓN....

Sí una invitación a la lectura y reelectura de sus obras para ir sacando de ellas las cosas más importantes, huyendo del esquema gráfico o del simple subrayado: darnos tiempo. Hay libros irrelevantes que no soportan ni siquiera una primera lectura y mucho menos volver a pasar por esa insustancial experiencia. En el caso de Cortázar -como en el de otros grandes autores- la reelectura de sus obras o de muchas de ellas, casi que es un verdadero deber exigirse hacerla. 

lunes, 10 de julio de 2017

LA OBRA DE ARTE Y SU MISTERIO


Fragmento del cuadro de Velázquez "las Meninas" 


¿Qué está dibujando Velázquez en ese lienzo siempre sorprendente y misterioso? No pueden ser los monarcas, porque acaban de llegar, y no pueden ser las meninas, porque están justo al lado del pintor... 
La realidad del cuadro, aunque esté titulado como Las Meninas, es que no está dibujándolas a ellas; tampoco a los reyes que entran por la puerta... Aquí llegan algunas suposiciones interesantes: ¿a caso nos está pintando a nosotros, los espectadores, que nos situamos frente a su pincel y nos toma como modelos? Esto sería tan inquietante como asombroso. En realidad nadie sabe qué esconde este lienzo... 

Velázquez nos dejó un asombro con su pincel, quizás un mensaje. Disfrutemos tratando de entenderlo, o simplemente admirémoslo complacidos.






LA OBRA DE ARTE Y SU MISTERIO
                                                               

«No hay nada sobre la tierra que tienda con tanta fuerza a la belleza y se embellezca con mayor facilidad que el alma. Por eso muy pocas almas resisten en la tierra a un alma que se entrega a la belleza».” Nos lo dice Maeterlinck, dramaturgo y ensayista belga.

Toda obra de arte, innegable e indiscutible, es global, no puede ser una creación inútil solo válida para alegrar la vista y adornar paredes. La obra de arte innegable e indiscutible ha de aparecer cargada de sensaciones, de inquietudes que se atemperan, de imágenes que atrapan el alma y la abducen conduciéndola más allá de lo crudamente razonable. Toda obra de arte tiene una vida propia que no admite alteraciones una vez dada por concluida, posiblemente porque iniciada nunca tiene fin concreto, algo que sabe muy bien el artista cuando decide lanzar ese: “Ya está, déjalo así, no marees más la perdiz”, dándolo por finalizado. La obra de arte indudable, es siempre contemplativa; es mística o espiritual, pues está llena de sentimientos y sensaciones, algo frágil siempre pero que sirve para el desarrollo y a la sensibilización humana. La obra de arte deja una huella secreta, necesaria, y libre. 

No hay poder que pueda sustituir al arte ni acabar con él, por mucho que se haya intentado y manipulado desde altas esferas del poder preponderantemente políticas. La obra de arte nace del artista, y éste tiene el deber de intentar transformar a través de ella la situación de la realidad que respira, reconociendo ese deber como algo grande y sagrado que orbita en torno al arte y en torno a sí mismo. Para ello el artista debe ahondar en su propia alma y educarla; debe cuidarla y desarrollarla para que su talento pueda manar con absoluta autonomía libre de elementos tóxicos; y lo ha de hacer adecuando la forma ideada a un contenido atmosférico íntimo, subjetivo y vital, algo que con frecuencia se convierte en su propia cruz por la dificultad que existe de poder lograrlo.

Pensamiento y sentimiento, son los principales materiales que posee el artista para realizar sus creaciones; luego vendrán los otros elementos palpables y oportunos que harán posible poder llevar la obra a la práctica. Alma y arte están íntimamente relacionados, por vía reveladora -como diría Kandinsky-, al utilizar el artista líneas, formas, notas o colores, todo eso que le es necesario para lograr sus fines, que nos son otros que lograr independencia y singular existencia artística en cada obra; ambos sujetos, artista y obra, quedan independientes una vez acabada la obra, han de respirar libertad ya que viven y actúan, uno devenido del otro, como fuerzas creativas singulares. La obra de arte indiscutible e innegable, no deja indiferente: atrae poderosamente la atención del espectador cuando existen puntos de encuentro entre ambos. Decía Claude Debussy con respecto a la música: La belleza debe apelar a los sentidos, nos debe proporcionar un goce inmediato, nos debe impresionar e insinuar sin ningún esfuerzo de nuestra parte. 

En tal caso, tras ponemos ante una supuesta obra de arte, solo se puede discutir si es buena (deja vibraciones), mala (provoca rechazo), o simplemente nos es indiferente. Pero esto, como dar con esa obra especial que nos deslumbra como ninguna otra sin saber bien por qué sucede, es también una cuestión particular.



Barcelona, julio de 2017.
©Teo Revilla Bravo.


  

jueves, 6 de julio de 2017

TREMENDA CHARADA…


"La promesa" Obra del pintor actual estadounidense nacido en Columbus, Ohio.







TREMENDA CHARADA…


Los papeles fueron poniéndose amarillos;
los poemas, entrando en triste decadencia,
también palidecen; la belleza, que contemplé
otrora en tu rostro, oculta está hoy a mis ojos.

Inevitable destierro, es esta ausencia tuya
que golpea mi mente con el estruendo final
de unos escritos confinados y desestructurados
en el cajón del olvido. Todo se pierde, todo
se extingue inexorablemente…

Un aroma apagado. Un rostro borrado.
Unos besos dados bajo la luz naciente
de una dulce alborada que ni recuerdo…

¿Te amé ayer, te amo hoy, lo haré mañana?
Tremenda charada o locura, gran despropósito.

Tierra o mar por medio, qué más da si todo
está destinado a ser desinterés fragmentado,
si la soledad cuando paso por tu calle se adueña
del planeta del amor que otrora habitamos,
hoy reseco de roces, pasiones y besos...

Razono, desdichado de mí, que todo es reflejo
de un obstinado amor que se niega a morir.




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.






lunes, 3 de julio de 2017

LA ESCRITURA (Carta al amigo Orson)


"EL LECTOR"  Obra de Ferdinand Hodler


Figura fundamental en la corriente simbolista de finales del siglo XIX, Suiza tiene en el pintor Ferdinand Hodler (Berna, 1853 - Ginebra, 1918), a una de sus glorias artísticas nacionales más importantes. De orígenes humildes y marcados por la desgracia, sobrevivió largo tiempo gracias a los concursos a los que se presentaba y era premiado. Solamente a través del entusiasmo de la Sezession de Viena y, en Francia, de Puvis de Chavannes y los Rosacruz obtuvo el merecido reconocimiento. 







LA ESCRITURA  (Carta al amigo Órson)


La escritura o representación gráfica de una lengua, es ante todo y sobre todo comunicación. Ese fue su principal fin cuando nació, al entender el hombre que poseía una capacidad única para lograr llegar más lejos que la propia voz como era recopilar y guardar mensajes, ordenar y archivar diversas cuestiones y legar conocimientos a futuras generaciones. Comprendió el hombre que escribir era  algo sumamente útil para avanzar, y lo logró. Mucho después fue que apareció como forma literaria, una manera de conjeturar, de contar lo imaginado, de dejar constancia de las emociones, deseos, desahogos e inquietudes, así como trasladar la magia de lo sentido escribiendo, al posible lector, de forma efectiva y real. De este modo, escribiendo desde la certeza y desde la absoluta honradez, la escritura se convierte en una forma de comunicación especial esté al nivel intelectual que esté o al que otros quieran que esté. Por tanto, para mí, Orson, es muy loable que todo el mundo pueda usar esta forma tan bella y fascinante de compartir con el otro, así como para recordar, contar, amenizar, contactar, compartir, enseñar, dolerse o cantar…, puesto al servicio de la imaginación. Buscando con ello transmitir mundos subjetivos o de información crítica de ideas, aspirando a hacerlo de forma sensible, artística y poética.

Escribir y leer es también poder elegir. Opción que vemos cada vez más difícil de realizar, ya que lector  y escritor que no aceptan lo que el mercado les ofrece están condenados al ayuno literario o como mucho a la relectura de clásicos, algo que por otro lado nunca viene mal. Escritor y lector (parte de la fascinación que ofrece escribir es justamente el hecho de que el lector exista, es por esa relación precisamente que existe la literatura) viven  hoy una existencia semiclandestina, pues el mercado literario está regulado por empresarios y productores de libros, y todos sabemos que producir libros no significa exactamente producir literatura. 

Sí, a muchos nos gusta escribir, intentamos hallar ese solitario momento de máxima entrega y creatividad para ponernos a redactar. Muchos nos atrevemos valientes y ufanos a enfrentarnos a  ello nos lean o no nos lean, nos juzguen bien o mal o simplemente nos ignoren. Además, y esto es lo importante, tanto escribiendo como leyendo aprendemos.

Gracias por escribir y por leer, Orson.  




Principios de julio de 2017
©Teo Revilla Bravo.